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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Baulo se prueba la silla grande: el pibe del streaming debuta en la mesa de Tinelli

Santiago Baietti, el creador de 24 años que se hizo conocido en Mernosketti, arranca el miércoles en "Dale Match" como la voz más joven del panel. Cuenta cómo le llegó la propuesta, qué espera de la convivencia con Anita Martínez, Diego Castro, Carito Müller, Roberto Peña y Pachu, y por qué se ríe cuando le preguntan si está nervioso.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Baulo se prueba la silla grande: el pibe del streaming debuta en la mesa de Tinelli

La primera vez que escuché el nombre Baulo fue en una sobremesa, entre risas y pantallas pasadas de mano, esa coreografía que ya es parte de cualquier reunión de amigos donde alguien tiene veinte años. Por eso, cuando me senté a escribir esta nota, lo primero que hice fue pedir un café cargado y dejar que la radio de la cocina murmure de fondo: hay algo de ese zumbido familiar, de living de casa con el televisor encendido, que vuelve cuando Marcelo Tinelli vuelve a la pantalla. Y esta vez, en la mesa de "Dale Match", se sienta uno de los pibes que crecieron mirándolo desde otro lado: Santiago Baietti, 24 años, cara nueva en la tele, vieja conocida del streaming.

De Mernosketti a la mesa de los grandes

Baietti construyó su comunidad primero en el canal colectivo Mernosketti, junto a Mernuel y Moski, y después en su propia cuenta de Kick, con escalas en Instagram y TikTok. Ahí se forjó un estilo que él mismo describe como humor cotidiano con timing en vivo, una manera de leer la cámara que se aprende en horas y no en manuales. Esa mochila, la de saber sostener una conversación con miles de personas al mismo tiempo, es la que ahora quiere llevar a un estudio con luces, grúa y un conductor que lleva más de tres décadas al frente de la televisión argentina.

"Dale Match" arranca el miércoles 14 de octubre a las 21 horas y propone un panel de cinco integrantes de generaciones distintas: Anita Martínez, Diego Castro, Carito Müller, Roberto Peña y Pachu, con Baulo como el más joven de la mesa. La idea, según lo que se anticipó, es mezclar humor, anécdotas y contrastes etarios, un recurso que en la tele argentina tiene antecedentes ilustres y también tropiezos memorables.

Una llamada, una risa y el peso de la herencia

“Marcelo es una persona que conozco desde muy chico, muy presente en mi casa, con mi familia, con mi mamá.”Baulo

Baulo contó que la convocatoria le llegó de la mano de su productor y que su primera reacción no fue un cálculo frío de carrera, sino una carcajada: le cuesta separar la figura pública del hombre que, dice, fue parte del paisaje sonoro de su infancia. Hay una ternura ahí, casi hogareña, que él traduce con una comparación que me hizo sonreír mientras tomaba notas: trabajar en la Vorterix de Pergolini le recordaba a la época en que su viejo lo identificaba no con sus amigos del canal, sino con el conductor del rock. Es el tipo de cruce generacional que la tele debería atesorar y que, en la era de los nichos, a veces se pierde.

Aprender aCallar: el salto del stream al programa

"Vamos a ver qué sale, pero tengo mucha fe", resumió, y en esa frase breve está, me parece, la mejor definición de lo que se viene: un pibe que sabe improvisar, que conoce la cámara como quien conoce a un amigo, y que ahora debe aprender la paciencia del programa largo, del que no se edita a los tres segundos. Lejos del living de su casa, sentado en la mesa de Tinelli, Baulo deja de ser el centro de su propio mundo digital para ocupar un lugar preciso, el de la mirada más joven, en un equipo que reúne varias décadas de oficio. Yo, mientras termino el café y miro por la ventana cómo oscurece, me quedo pensando en algo que dijo y que vale como pista: la tele, como los stream, también se hace de momentos. Y a veces, el mejor momento es aprender cuándo convieneCallar y dejar que el otro se luzca. Habrá que ver, el miércoles, si la química entre cinco generaciones distintas prende como un fósforo o se apaga como vela en velorio. Pero, siendo honesta, tengo muchas ganas de creer que esta vez, al menos, la mesa va a sonar a casa.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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