Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Paraná

Voces del Paraná

Cuando la jaula se llena de acero: influencer pelea contra humanoides teledirigidos y termina en el piso

En San Francisco, la startup REK armó un espectáculo con robots controlados por cascos de realidad virtual. El protagonista se lastimó la mano, el ente regulador de boxeo de California intimó a la empresa y su fundador respondió con un slogan en redes.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 3 min de lectura
Cuando la jaula se llena de acero: influencer pelea contra humanoides teledirigidos y termina en el piso

Una empresa californiana convirtió una fantasía de película en un show callejero: seres humanos peleando a los puñetazos contra humanoides de 1,83 metros hechos con estructura de acero. El sábado 18 de septiembre, en San Francisco, la promotora REK montó una jaula octogonal, bajó una música pesada y le dio a su estrella, el influencer Frankie LaPenna, exactamente lo que venía pidiendo desde hacía meses: tres rounds contra robots, sin truco, sin computadora que edite la_piña después.

LaPenna mide 1,65 metro y se subió con casco, guantes y protecciones. Firmó antes una exención que libera a la empresa de toda responsabilidad, incluso en caso de muerte. Y la cosa salió como suele salir cuando un cuerpo de setenta kilos choca contra una estructura metálica: la primera mano que fue a buscar el mentón del autómata se lastimó contra la armadura. El resto del combate fue una répétition de levantadas, piñas que rebotaban y robots que, una vez derribados, volvían a pararse en segundos.

Cómo funcionan estos humanoides de combate

Los robots de REK no pelean solos. Cada uno es tripado a distancia por un piloto humano que usa un casco de realidad virtual, parecido a los visores que se ven en los salones de juegos. El casco le muestra al piloto lo que una cámara instalada en la cabeza del robot ve, y los movimientos del piloto se traducen en instrucciones que mueven los brazos, las piernas y el torso del autómata. Es el mismo principio que se usa para operar drones de uso profesional: el ojo humano mira la pantalla, el dedo humano acciona los controles y la máquina ejecuta en otro lugar. La diferencia es que aquí la “máquina” pesa tanto como un adulto y tiene el tamaño de un pivote de básquet.

El show y la intimación

Alrededor de cien personas vieron el espectáculo en vivo. Lo que no lo habían visto fue el aviso que llegó después: la Comisión Atlética de California, el organismo que regula el boxeo, el kickboxing y las artes marciales mixtas en ese estado, envió a REK una carta de cese y desistimiento. El texto recuerda que cualquier combate en el que participe una persona en California necesita autorización previa y que promover un evento sin permiso, en ese estado, configura un delito menor.

El fundador y director ejecutivo de REK, Cix Liv, recibió la notificación como si fuera un trofeo: publicó en sus redes que “lo logramos, muchachos” y salió a desarmar el argumento legal del ente regulador. Su razonamiento es técnico y a la vez astuto: las normas vigentes definen “combate” como un enfrentamiento entre dos personas; como uno de los dos contendientes no es persona sino máquina, la empresa considera que no necesita permiso para operar. La comisión, por su parte, ya avisó que va a analizar nuevas directrices a medida que esta tecnología se instale en la vida cotidiana.

“Cualquier combate que involucre a un ser humano en California requiere autorización previa, y participar o promover un evento no autorizado constituye un delito menor.”Comisión Atlética del Estado de California (fragmento de la carta de cese y desistimiento)
  • Robots humanoides de 1,83 metros y estructura de acero, teledirigidos desde cascos de realidad virtual.
  • Influencer peleó tres rounds seguidos y se lesionó la mano contra el armazón metálico.
  • Cien personas vieron el show en vivo, sin autorización de la Comisión Atlética de California.
  • El CEO de REK respondió con un posteo en redes: "Lo logramos, muchachos".
  • La comisión prometió revisar la normativa a medida que avance la robótica de combate.

De momento, REK anunció nuevos eventos. ¿Qué falta para que esto deje de ser una excepción y se vuelva un espectáculo masivo? Un marco regulatorio específico para robótica de combate, normas claras de seguridad para los pilotos a distancia y, sobre todo, un acuerdo industrial acerca de qué tan duro puede golpear una máquina tripada por otra persona sin que termine en una sala de guardia.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo