Jueves, 3 de septiembre de 2026
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La Justicia decretó la quiebra de Carsa y la cadena Musimundo quedó al borde de su desaparición

El Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia revocó el concurso preventivo de la firma y transformó el expediente en una quiebra que se sustancia con una deuda concursal superior a los 63.500 millones de pesos y más de un centenar de puestos de trabajo en riesgo en el norte del país.

MB
Marcos BattistellaEconomía y agroindustria · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El estudio periodístico encabezado por Marcos Battistella, Economía y agroindustria, accedió a los registros del expediente que confirma la caída en desgracia de uno de los retailers de electrodomésticos más emblemáticos de la Argentina. La Justicia resolvió revocar el concurso preventivo de Carsa S.A., la sociedad que controla la cadena Musimundo, y decretar su quiebra, con una deuda concursal de 63.500 millones de pesos, un volumen que triplica con holgura la facturación anual de la firma en sus últimos ejercicios ordinarios. Comparado con los 900 millones de pesos declarados en el concurso de 2018, el pasivo actual multiplica por setenta la cifra de aquella presentación anterior, lo que da cuenta de un deterioro estructural que fue mucho más allá de un simple ciclo recesivo.

La resolución fue dictada el 2 de septiembre de 2026 por el Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia, que entendió que existían hechos reveladores del estado de cesación de pagos en los términos del artículo 79, inciso 4°, de la Ley de Concursos y Quiebras. El magistrado consideró inviable la continuidad del proceso concursal que la propia empresa había solicitado en julio pasado, cuando todavía apostaba a reorganizar sus pasivos y mantener la operación de los locales que aún conservaba. Traducido: la firma no solo no logró acordar con sus acreedores ni con eventuales inversores, sino que el tribunal entendió que ni siquiera quedaba margen para seguir intentando una salida negociada.

Un retroceso territorial que se concentró en el norte

El desplome de la compañía se plasmó, en primer lugar, en su red de sucursales. Musimundo bajó la persiana de 20 locales distribuidos entre Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, en lo que fuentes vinculadas a la sociedad describieron como una depuración de puntos duplicados en plazas donde la marca operaba con más de un establecimiento. La medida afectó a más de 100 puestos de trabajo directos, una cifra que se amplía si se consideran los empleos indirectos asociados a logística, mantenimiento y servicios tercerizados. Comparado con la campaña anterior, cuando la cadena llegó a contar con cerca de 90 bocas de expendio en todo el país, el achicamiento representa una merma superior al 30 por ciento de la red en apenas un año y medio.

En las semanas previas a la quiebra, el directorio de Carsa negoció sin éxito la venta de 45 sucursales a los propietarios de On City, la cadena que opera los locales surgidos del recambio de marca de Electrónica Megatone. La operación no prosperó y, el 26 de agosto, el directorio aprobó un plan de reducción de estructura que la sindicatura tuvo en cuenta antes del dictado de la quiebra. El expediente fue recaratulado como CARSA S.A. s/ Quiebra y quedó bajo la intervención del Estudio Contable Benítez, en su carácter de sindicatura.

Los números del pasivo y los próximos hitos del proceso

  • Deuda concursal: 63.500 millones de pesos, concentrada principalmente en bancos, proveedores y cargas laborales.
  • Pasivos bancarios a fines de mayo de 2026: aproximadamente 3.060 millones de pesos, con el Banco Nación como principal acreedor individual, con cerca de 1.549 millones.
  • Plazo para presentar pedidos de verificación de créditos: hasta el 6 de noviembre de 2026.
  • Informe individual previsto para el 30 de marzo de 2027.
  • Informe general previsto para el 25 de junio de 2027.
  • Antecedente concursal: en 2018, Carsa ya había recurrido a un concurso de acreedores con una deuda declarada de 900 millones de pesos.

Desde una mirada técnica, el desenlace se inscribe en un patrón que el comercio minorista de electrodomésticos arrastra desde hace varias campañas: la pérdida de participación frente a plataformas digitales, la presión de los costos logísticos en ciudades chicas y un financiamiento al consumo que se encareció en términos reales. Musimundo supo ser una de las cadenas con mayor presencia territorial del país y un actor de referencia en el interior profundo. Su liquidación administrativa no solo reconfigura el mapa de la electrónica de consumo, sino que también abre un interrogante sobre la continuidad de marcas y puntos de venta que, hasta hace poco, parecían consolidados.

MB
Marcos BattistellaEconomía y agroindustria

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