Viernes, 28 de agosto de 2026
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Voces del Paraná

La nueva generación que aprende a invertir antes que a firmar un contrato de luz: así se mueven los menores de edad en el mercado argentino

Mientras crecen las cuentas de inversión abiertas por adolescentes con autorización de un mayor, una encuesta revela que cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan nociones elementales de presupuesto, ahorro y crédito. Cedears, acciones tecnológicas y un bono familiar: el mapa de un ahorro que empieza temprano y tropieza con viejas deudas.

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Ana EspíndolaRío, islas y pesca · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

Yo te lo resumo como lo siento: hace rato que la mesita de luz del living dejó de ser el cajón donde se guardaban las facturas pagas y el cupón de la cooperadora. Ahora, en muchos hogares argentinos, es también el rincón donde un chico de quince o dieciséis años mira su pantalla, chequea la cotización de un ETF que replica al índice S&P 500 y se pregunta si conviene sumar un poquito más de Apple o dejar Maduroqui -perdón, MercadoLibre- para la próxima. La escena, que hasta hace poco parecía de manual extranjero, se volvió cotidiana de la mano de dos plataformas locales que acumulan alrededor de nueve mil cuentas abiertas por menores de edad bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Y lo más interesante es que, según cuentan en esas mismas empresas, la mayoría de esos pibes no está operando como si fuera al casino: está eligiendo, con una lógica que sorprende, instrumentos diversificados y de horizonte más bien largo.

Ahora bien, antes de meternos de lleno en la timba virtuosa de los cedears y en la fascinación de los adolescentes por Nvidia, vale la pena mirar la foto de afuera. Porque la educación financiera de esa misma camada, mirándola en serio, deja bastante que desear. Según datos de Junior Achievement Argentina, cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos básicos como presupuesto, ahorro o crédito. Y esa brecha no queda sólo en el terreno de los conocimientos: se nota en los números gruesos del endeudamiento.

Deudas chicas, historial grande

Los nacidos entre 1995 y 2009 -los mileniales y los centennials, para llamarlos con etiquetas que ya les quedan chicas- registran apenas un 68,8 por ciento de cumplimiento en el pago de deudas. El resto, más del 30 por ciento, no cancela en tiempo y forma. La primera reacción es imaginarse un crédito hipotecario o un préstamo prendario descontrolado, pero el informe de Equifax aclara el panorama: en general, los incumplimientos vienen por montos chicos, incluso pequeños, postergados u olvidados en una billetera virtual, en una suscripción que se cortó mal o en una compra en cuotas que se perdió en el mes. El problema no es el tamaño de la deuda, sino el raspón que deja en el historial crediticio. Y ese raspón, a la larga, pesa.

El atajo legal que habilitó la CNV

Del otro lado del mostrador, la Comisión Nacional de Valores reguló a partir de 2024 lo que ya venía creciendo de manera informal. Los agentes de mercado pueden abrir subcuentas para chicos de entre 13 y 17 años, siempre con la firma del representante legal. A los 18, la titularidad pasa automáticamente al joven. El menú habilitado es amplio: bonos, acciones, cedears, ETFs y fondos comunes de inversión. Nada de criptomonedas alocadas ni derivados exóticos: lo que se ofrece es el menú clásico de cualquier inversor adulto que recién arranca.

Dos operadoras que pusieron el hombro con productos específicos para esa franja suman, en conjunto, cerca de nueve mil cuentas abiertas. En una de ellas, el 67 por ciento de las cuentas se mantiene activa hoy; en la otra, uno de cada dos menores realizó operaciones en el último trimestre. El promedio de edad de los inversores activos ronda los 16 años. Los datos importan porque desmienten el -perdón, el preconcepto- de que los pibes se anotan por curiosidad y abandonan al mes siguiente. Quédense con eso, que es clave.

Qué eligen, qué sueñan

Cuando uno pregunta qué compran, la respuesta se mueve en dos carriles bien definidos. En el mundo de los activos internacionales, los favoritos son los cedears, esos certificados que permiten invertir desde Buenos Aires en acciones de empresas extranjeras. El líder absoluto es el ETF que replica al índice S&P 500 -en la jerga, el SPY-, seguido por tecnológicas como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre. Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones, lo describe con una frase que vale la pena guardar: "El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo".

En el plano local, YPF se lleva el primer puesto entre las acciones más operadas, escoltada por Pampa Energía y por BYMA, la bolsa que funciona como puerta de entrada y como termómetro del mercado argentino. La elección no es casual:YPF combina la marca conocida con la expectativa de un sector estratégico;Pampa Energía suma a la discusión energética; y BYMA ofrece la lógica de estar comprando el mercado entero.

La idea de fondo: que lleguen a los 18 con la herramienta en la mano

Elena -bueno, Paula- Spitaleri, de Balanz Academy, lo enmarca con claridad y remata una idea que atraviesa toda esta nota. La cuenta abierta a los 15 o 16 no es un juego: es un gimnasio financiero. La idea, dice, es que cuando el chico cumpla los 18 y le empiece a caer la primera tarjeta, el primer préstamo personal, la primera decisión de crédito grande, ya tenga incorporados los conceptos básicos y no dependa sólo del impulso, del comentario de un amigo o de la publicidad del mediodía.

En criollo: la diferencia entre un joven que se endeuda por un combo de streaming que nunca cortó y uno que entiende que un crédito es una herramienta con costo no se resuelve con un curso express de finanzas. Se construye de a poco, con práctica, con error, con una pantalla que muestra de un lado la suba del SPY y del otro la deuda de veinte mil pesos que se pasó de fecha en la app del banco. La nueva generación que invierte en cedears a los 16 es la misma que, en gran parte, llega a los 18 sin saber bien qué es un presupuesto. Esa tensión es la que define, queridas amigas y amigos lectores, la educación financiera de los próximos diez años en la Argentina. Y, como siempre que el río viene creciendo, conviene no quedarse mirando la barranca desde arriba: hay que bajar a la costa, hablar con el pescador de siempre y empezar a enseñarles a los gurises a leer el agua antes de que les llegue la creciente.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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