Viernes, 4 de septiembre de 2026
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Voces del Paraná

Mariana Nannis, a la distancia: la mamá que espera y la hija que hay que alentar

Desde España, la exmujer de Claudio Caniggia habló de su presente con Alex y de Charlotte en un reality, en una charla en la que mezcló la espera con el humor y la nostalgia.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · 4 DE SEPT DE 2026 · 6 min de lectura

Hay un rumor de mar que llega hasta Marbella cuando uno se sienta a escuchar a Mariana Nannis por radio, esa especie de sonido blanco que se parece al viento del Mediterráneo y que a mí, personalmente, me hace acordar a las veces que uno se sienta frente al mar a esperar que el teléfono suene. Y eso, justamente, es lo que ella dice estar haciendo: esperar. Hablo, claro, del llamado de su hijo mayor, Alex Caniggia, con quien la relación parece haberse ido enfriando a la distancia, sin estridencias públicas, pero con una pena que se nota cuando una la escucha con atención.

Porque en la última entrevista que dio desde España, Nannis fue bastante clara cuando le preguntaron por Alexander, como ella lo llama, y por cómo está hoy el vínculo entre los dos. Yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre, dijo, y ahí nomás quedó flotando en el aire una de esas frases que a mí, como lectora de años de historias de familias famosas, me suena a un poco de resignación pero también a un puerto abierto, de esos que no se cierran ni aunque cambie el clima.

La posta de la mamá que espera

Lo más fuerte de lo que dijo Nannis fue algo que me parece que vale la pena leer despacio, porque tiene varias capas: cuando le consultaron qué pasaría si Alex decidiera acercarse, ella respondió, sin rodeos, Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá, y agregó, casi como un mantra familiar, siempre voy a ser su mamá. O sea, la pelota, según lo que cuenta, está claramente del lado de su hijo, y eso, para mí, es toda una declaración de principios para una mujer que ya lleva años viviendo a miles de kilómetros de Buenos Aires.

“Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá.”Mariana Nannis

Y acá viene una de las preguntas que a mí más me pegaron en la nota, porque a veces uno se olvida de que del otro lado hay una madre de carne y hueso, y no un personaje de revista: cuando le preguntaron si lo extrañaba, Nannis no dudó un segundo y respondió, con la voz un poco rota, obviamente que lo extraño, es mi hijo, y la completó con una frase que me pareció de esas que se clavan, porque cualquiera que haya tenido a un hijo sabe lo que quiere decir eso. Qué madre no extraña a un hijo, preguntó al aire, y del otro lado del teléfono el entrevistado se quedó callado un instante, como suele pasar cuando alguien dice una verdad que no necesita adorno.

La nieta que todavía no llegó

Pero la cosa, claro, no termina ahí, porque hay un detalle que a mí, particularmente, me dio ternura y me dio pena al mismo tiempo: Mariana Nannis, a sus años y a esta altura de la vida, todavía no conoce a Venezia, la hija que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz, una nena que ya tiene tres años y que, por lo que se sabe, es la nieta más chica de la familia. Y acá no es que la abuela no quiera, ojo, todo lo contrario, ella lo dejó muy claro: Sí, obvio, es mi nieta, obviamente quiero conocerla, dijo, y la aclaración vino con un dato que ordena el panorama familiar, porque agregó que la conocerá el día que los demás me la quieran presentar. Es decir, otra vez, la decisión parece no pasar por ella, sino por el lado de su hijo y de la mamá de la nena, algo que a mí me suena conocido, a cualquiera que haya leído esta historia desde afuera, porque viene pasando desde hace rato.

Charlotte, la hija del momento

Ahora, mientras con Alex la historia es de espera y de distancia, con Charlotte Caniggia, su hija mujer, la cosa tiene otro color, y mucho más lumineux si me permiten la palabra, porque la chica está participando de un reality allá en Europa y Mariana se hizo una escapada virtual hasta el programa para darle ánimos. Lo que me llamó la atención es el tono, porque no fue una recomendación formal, sino más bien el de una madre que se muere de ganas de que a su hija le vaya bien, todo dicho entre risas y con frases que a mí me recordaron a las pibas que cantan en el auto cuando van camino a un casting. La alentó, concretamente, con un Tenés que ganar, Charlotte, y con un Aguantate a todas las locas y ganá, Charlotte, vamos, si vos podés que tiene la textura exacta de un mensaje de WhatsApp enviado a las dos de la mañana.

Y la respuesta de Charlotte, que a mí me sonó a aprendizaje de esas cosas que las mamás nos dejan sin querer, fue casi un calco de lo que una imagina que le dijo de chica: Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste. Después, ya sobre el final, Mariana le tiró una invitación que tiene pinta de cumplirse, porque le dijo, Venite y hacemos pijamada en el Hotel Palace, en Madrid, y la cerró con un pedido que me pareció de lo más maternal y de lo más futbolero al mismo tiempo, Traé la copa a Marbella, como diciéndole bueno, andá, ganá, y después nos vemos acá.

Rumor de milanesas y mucha familia

Mientras tanto, y casi al pasar, Nannis se hizo cargo de los rumores que suelen sobrevolar a las familias que viven en la tele, y lo hizo con una frase que a mí me arrancó una sonrisa, porque tiene esa cosa criolla de quien ya escuchó de todo: Dicen cada barbaridad... ¿Vas a creer todas las barbaridades que dicen? Imposible, dijo, y se rió, como para dejar claro que no le va a dar entidad a cualquier versión que ande dando vueltas por ahí. A mí, particularmente, me gusta esa forma de pararse frente al ruido, porque suena a alguien que aprendió a separar lo que le importa de lo que le sobra.

  • Alex Caniggia es el hijo mayor de Mariana Nannis y del exfutbolista Claudio Caniggia, fruto de su matrimonio en los noventa.
  • Venezia es la hija de tres años que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz, y a quien Nannis dice no conocer todavía.
  • Charlotte Caniggia, en tanto, es la hija mujer de la pareja, y participa de un reality en Europa, al que su madre alentó desde Marbella.
  • Nannis vive hace años en España, donde se instaló luego de su separación de Claudio Caniggia.

A mí, lo que me queda de toda esta charla, es la imagen de una madre a la distancia, agarrada del teléfono, esperando que un hijo la llame y alentando a la otra para que gane un reality, una postal que me parece que tiene más de una Buenos Aires adentro que muchas otras, y que se resume, si me apuran, en esa frase que Nannis repitió como un latido, Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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