Plan de ahorro con adjudicación pactada: la cuenta completa para saber qué hay que poner sobre la mesa antes de retirar el auto
Un ejercicio sobre un Peugeot 208 Allure automático muestra que, aun ganando la licitación en la segunda cuota, el suscriptor debe juntar cerca del 20% del valor del vehículo en efectivo antes de llevarse las llaves y acreditar ingresos por el triple de la cuota mensual.

Lo confieso: cada vez que un amigo me pregunta si conviene meterse en un plan de ahorro para sacar el auto del sueño, termino abriendo una planilla y tirando números en una mesa de café durante más de una hora. Esta vez la cuenta salió al revés de lo que uno imagina a primera vista, porque la famosa adjudicación pactada desde la segunda cuota no es magia ni un atajo gratis: es una licitación disfrazada que exige tener el bolsillo preparado antes de retirar el vehículo. Más del 40% de los autos 0 kilómetro que se venden en la Argentina salen por alguno de estos sistemas, y la modalidad con entrega anticipada viene creciendo porque permite llevarse el coche en poco más de tres meses, pero a un precio que conviene desmenuzar con lupa antes de firmar la primera boleta.
Cómo funciona la adjudicación pactada
La mecánica es bastante concreta y la resumo para que se entienda sin tecnicismos. El ahorrista se suma a un grupo, paga la primera cuota y, cuando llega la segunda o la tercera, ya puede ofertar para quedarse con el auto antes de tiempo. A cambio de esa ventaja, tiene que pagar un porcentaje mínimo del valor del vehículo en carácter de licitación, alrededor del 10% del precio total, y después demostrar que está en condiciones crediticias de bancar el resto del plan hasta terminarlo. Es, en criollo, una subasta interna en la que gana el que está dispuesto a poner más plata por adelantado y, sobre todo, el que llega con los papeles y los ingresos en orden.
- Suscripción a fines de abril, con cuota inicial de 432.000 pesos en un plan de 84 cuotas al 100% de financiación.
- Grupo cerrado a fines de mayo; segunda cuota en junio por 595.000 pesos.
- Licitación habilitada en julio, con la cuota 3 en 604.000 pesos y una oferta mínima cercana a 4.000.000 de pesos, equivalente al 10% del valor del auto.
- Perfil crediticio exigido: ingresos en blanco de entre 1.800.000 y 2.000.000 de pesos, es decir, el triple de la cuota, y codeudor si la administradora lo pide.
- Derecho de adjudicación del 2% más IVA: en el ejercicio, 1.015.118 pesos.
- Patentamiento: 2.153.352 pesos adicionales antes de retirar la unidad.
- Entrega concretada el 14 de agosto, 108 días después de la primera cuota, con la cuota 4 ya emitida en 635.928 pesos y un desembolso acumulado superior a 9.400.000 pesos.
Para que la cifra se entienda mejor, el modelo tomado como referencia es un Peugeot 208 Allure automático 1.6 valuado en 42.450.000 pesos en agosto. Si se suman las cuatro cuotas pagas, la oferta de licitación, el derecho de adjudicación y el patentamiento, el ahorrista puso sobre la mesa alrededor de 9.400.000 pesos en apenas cuatro meses, lo que equivale a algo más del 22% del valor total del vehículo antes de empezar a rodar con él. Ese porcentaje es, en la práctica, el piso real que hay que tener disponible para que la adjudicación pactada tenga sentido económico y no termine siendo una ilusión.
Lo que hay que tener en el bolsillo
A la hora de la verdad, lo que se necesita para quedarse con el auto por esta vía es una combinación de plata líquida, recibo de sueldo y cierta cintura financiera. Primero, el efectivo: hay que estar dispuesto a destinar entre el 15% y el 20% del valor del vehículo entre cuotas iniciales, licitación, derecho de adjudicación y patentamiento. Segundo, el ingreso: la administradora pide acreditar haberes en blanco por al menos tres veces la cuota mensual, algo que en el ejemplo equivale a un sueldo de entre 1.800.000 y 2.000.000 de pesos. Tercero, el historial: no se admiten antecedentes negativos en el sistema financiero y, en muchos casos, se exige la figura de un codeudor que respalde la operación.
Ahora bien, ¿vale la pena meterse en este juego? Mi lectura, después de masticar todos los números, es que la adjudicación pactada es una herramienta válida para quien ya tiene resuelto el problema del ahorro inicial y necesita el vehículo con urgencia. Para el ahorrista que está juntando peso a peso para llegar a la cuota pura, en cambio, la licitación funciona como una trampa silenciosa: si gana, se endeuda rápido y asume un gasto extra; si pierde, suma meses de cuotas sin tener el auto a la vista. Como siempre en estas movidas, el truco está en leer la letra chica, sentarse con la calculadora y decidir con los números sobre la mesa, no con la ansiedad del momento.
Lo que viene, según cuentan los que siguen de cerca el mercado automotor, es una pulseada cada vez más dura entre las terminales por mantener los grupos completos en un contexto de cuotas que corren detrás de la inflación. Por eso no descartan que en los próximos meses aparezcan nuevas variantes de adjudicación pactada, con porcentajes de licitación más altos y exigencias crediticias más estrictas, para evitar que la entrega anticipada se convierta en un problema de cobranza. Mientras tanto, mi recomendación de siempre: antes de firmar, hay que hacer la cuenta completa y preguntarse si uno está dispuesto a poner sobre la mesa casi un cuarto del valor del auto en menos de cuatro meses, porque esa es, ni más ni menos, la verdadera clave de este plan.
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