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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Roja para uno, amarilla para el otro: el silbato que dividió el Superclásico

Javier Collado cuestionó la forma en que Nicolás Ramírez resolvió dos infracciones parecidas en el 1-0 de Boca sobre River en la Bombonera.

PC
Pablo CettourDeportes · · 2 min de lectura
Roja para uno, amarilla para el otro: el silbato que dividió el Superclásico

Dicen que el árbitro es el único que no tiene hinchada, pero en el Superclásico del domingo Nicolás Ramírez se ganó una bien particular: la de los que se preguntan qué vieron sus ojos. Boca ganó 1-0 en la Bombonera y, como siempre en este partido, el protagonismo se lo llevó la terna.

Dos jugadas parecidas, dos castigos distintos

Gonzalo Montiel, de River, fue expulsado tras una falta que Ramírez no vio en el campo: la primera roja llegó después del llamado del VAR. Lautaro Blanco, de Boca, cometió una infracción que el árbitro sí percibió en forma directa, la sancionó, dejó seguir el juego y recién unos instantes después le mostró la amarilla.

“O eran amarillas las dos, que para mí no eran amarillas las dos, para mí son rojas.”Javier Collado, ex árbitro

Para Collado, la diferencia de tiempos fue lo que decidió todo. Con Montiel la resolución fue inmediata; con Blanco, Ramírez reaccionó tarde. Y el ex árbitro sostuvo que las dos jugadas eran “hasta iguales”, por lo que, a su criterio, ambas debían terminar en expulsión.

Autoridad perdida y los límites del VAR

Collado aclaró que la primera decisión no estuvo mal tomada, pero que el hecho de no resolverla en el campo le quitó autoridad a Ramírez para el resto del partido. Y dejó en claro cómo funciona el video: el llamado existe para revisar una posible jugada de expulsión, no para avisarle al árbitro que hubo falta y que no la vio.

Más allá del clásico, el ex árbitro habló de un momento delicado para el arbitraje argentino. Afirmó que es “el peor momento de hace dos o tres años”, lo vinculó con falta de conducción interna y cuestionó que los futbolistas colaboren poco con los jueces, sobre todo en los partidos grandes.

Yo lo digo sin vueltas: cuando el árbitro pierde la cancha en el primer tiempo, el partido se le escapa a todos, y el que paga es el que se pasa noventa minutos mirando la pelota con el corazón en la garganta. El debate quedó abierto.

PC
Pablo CettourDeportes

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