A los pibes no les pesa la camiseta: Arrayago mandó a callar al Gasómetro rojo y azul
El Rojo se quedó con tres puntos clave en el Libertadores de América gracias a un cabezazo del juvenil de 17 años en los primeros minutos. Debutó Insúa en el banco del Ciclón y se volvió con las manos vacías.

Hay que tener ganas, eh. Con el rigor histórico que carga este cruce, con 212 antecedentes en el lomo, el pibe Arrayago, 17 años y todo el cuero por curtir, entró al área como si hubiera jugado ahí toda la vida. Seis minutos bastaron para que el Rojo se pusiera en ventaja y para que a Insúa, en su regreso al banco del Cuervo, el debut le durara lo que dura un suspiro antes del primer baldazo de agua fría.
La jugada fue de manual, pero eso no le quita mérito. Infracción cerca del área, centro de Montiel al punto del penal y el cabezazo del juvenil, limpio, sin escalas, al fondo de la red. Uno a cero en el Libertadores de América y a otra cosa. Detrás de ese gol hubo movimiento, pelota bien parada y un equipo que, por momentos, pareció entender que el clásico se gana desde la cintura.
Lo que dejó la primera parte
Después del gol, Independiente administró la ventaja con la pelota en los pies y con esa paciencia que muchas veces le critico y que esta vez le vino como anillo al dedo. Montiel probó desde el vértice del área y Devecchi resolvió sin dramas. Del otro lado, San Lorenzo intentó meter mano con físico, presionar más arriba, pero le faltó lazo: no construyó situaciones claras y se quedó en la queja.
En ese tramo inicial se repartieron las amarillas como si fueran caramelos en una mesa chica: Iván Marcone, por el Rojo, y Perruzzi, por el Cuervo, terminaron advertidos. Nada grave, todo dentro del folklore de un clásico que se juega con el cuchillo entre los dientes.
Los números que importan
- Independiente llegó al partido con 13 puntos, en zona de clasificación y a una unidad de los líderes del grupo A.
- San Lorenzo sumaba 10 unidades y estaba afuera de los puestos de playoffs: una victoria lo hubiera empatado con su rival.
- El Rojo no ganaba en el Libertadores de América desde la segunda fecha del torneo.
- El historial marca 81 victorias del Rojo, 70 del Ciclón y 61 empates en 212 cruces profesionales.
Insúa paró a Devecchi; Arboleda, Corujo y Amor; Tripichio, Insaurralde, Perruzzi y Rodríguez Pagano; Farías, Cuello y Auzmendi. Con nombres y apellidos, el Cuervo mostró credenciales, pero los partidos no se ganan en la planilla. Al técnico le queda la tarea de armar un equipo que banque los primeros minutos y que no dependa de que el arco rival se abra por descuido.
La pregunta del final queda flotando en el aire del Libertadores de América, con olor a pochoclo y a ilusión del barrio: ¿puede Arrayago sostener este nivel y convertirse en referencia del ataque del Rojo durante el torneo? Tiene 17, tiene gol, tiene descaro. Lo que le falta es tiempo, ese que la pelota siempre termina cobrando. A esperar.
La que viene
Independiente irá por otra prueba de fuego en condición de visitante, mientras que San Lorenzo recibirá a su próximo rival en el Nuevo Gasómetro con la obligación de empezar a sumar de a tres si no quiere mirar la tabla desde muy abajo. La que viene, el Rojo defiende la punta del grupo y el Ciclón defiende el honor de un técnico que recién empieza su tercera etapa. Nada fácil para ninguno de los dos.
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