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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Abrir el negocio propio puede ser cuestión de municipio: el ranking que mide cuánto tarda y cuánto cuesta la habilitación

Un relevamiento del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, con apoyo del BID, evaluó los trámites en 30 ciudades del país. Tres de Febrero manda, Pilar queda último y la diferencia entre extremos se explica, sobre todo, por la cantidad de pasos previos y por el uso de herramientas digitales.

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Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 3 min de lectura
Abrir el negocio propio puede ser cuestión de municipio: el ranking que mide cuánto tarda y cuánto cuesta la habilitación

La idea de montar el negocio propio tropieza con un primer paredón que no siempre se ve desde el living de la casa: la habilitación municipal. Esa puerta se abre con distinta velocidad según la ciudad a la que uno le toque ir a golpear, y eso es precisamente lo que se propuso medir el Índice FÁCIL Productivo 2026, un trabajo del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) que contó con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

El estudio puso bajo la lupa los procedimientos para habilitar comercios en 30 municipios de distinta envergadura y los ordenó de mejor a peor según las condiciones administrativas que ofrecen a quien se anima a emprender. La diferencia entre el primero y el último no es un detalle menor: supera los 40 puntos, lo que en la práctica significa que hay jurisdicciones donde el trámite se resuelve de manera casi automática y otras donde todavía hay que armar una carpeta en papel y peregrinar por varias oficinas.

Los que la ponen más fácil y los que la complican

  • Tres de Febrero: 60,90 puntos, el mejor posicionado.
  • Córdoba capital: 59,03 puntos.
  • Santa Fe capital: 53,97 puntos.
  • Luján: 53,86 puntos.
  • Río Cuarto: 52,70 puntos.
  • Pilar: 20,93 puntos, en el último lugar.
  • Avellaneda: 25,86 puntos.
  • Quilmes: 28,01 puntos.
  • Lanús: 28,04 puntos.

La punta del ranking muestra a municipios que ya tienen la habilitación bastante aceitada: plataformas digitales, guías de trámite, opciones de pago online y canales de atención al emprendedor. En algunos rubros, incluso, el permiso sale de manera instantánea por internet. Ahora bien, el informe aclara un punto que suele quedar fuera de la propaganda oficial: tener herramientas digitales no siempre equivale a terminar el trámite a distancia. En varios casos se mezclan pasos online con instancias presenciales o validaciones en papel que todavía se resisten a desaparecer.

“Simplificar trámites, eliminar burocracia y hacer más accesible el inicio de un emprendimiento.”Rodrigo Aybar, intendente de Tres de Febrero

En el otro extremo del ranking aparecen distritos del conurbano bonaerense donde la experiencia del emprendedor se parece más a una carrera de obstáculos. La punta más baja la tiene Pilar, con 20,93 puntos, seguida por Avellaneda, Quilmes y Lanús, todas por debajo de los 30. Ahí la habilitación suele implicar más idas y vueltas, más ventanillas y más copias de documentos que uno ya entregó mil veces.

Lo que sobra: papeles y vueltas

El hallazgo que más llamó la atención de los investigadores es la cantidad de papeles que se piden al pedo, o casi. Según el relevamiento, en el 85 por ciento de los trámites se solicita documentación que el propio municipio ya tiene o que podría conseguir pidiéndosela a otros organismos provinciales o nacionales. Es como si al vecino le hicieran ir a buscar a la escribanía lo que el propio Estado ya tiene archivado.

El segundo dato que pinta de cuerpo entero la situación es el de las llamadas “gestiones previas”: en el 70 por ciento de las ciudades se exige, en promedio, más de tres trámites anteriores antes de poder terminar la habilitación. Tres pasos previos es el piso, no el techo. Esos pasos suelen incluir constancias de AFIP, de ingresos brutos, de cumplimiento fiscal o de tasas municipales, y cada uno puede traducirse en una cola, un día perdido y un sellado más.

El cuadro completo que deja el informe es bastante elocuente: el municipio donde uno se decida a instalar el comercio puede ser la diferencia entre abrir las puertas en un par de semanas o quedar varios meses esperando un sello. La brecha entre extremos se explica, sobre todo, por la digitalización de los trámites y por la disponibilidad de información clara para el que emprende. Lo que está en juego no es sólo una cuestión administrativa: es cuánto cuesta, en tiempo y en plata, animarse a abrir el negocio propio.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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