Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Paraná

Voces del Paraná

Adiós a Tío Mario: una juguetería histórica baja la persiana en medio de una caída de ventas cercana al veinte por ciento

La cadena anunció el cierre por redes sociales y liquidó su mercadería durante el fin de semana. El sector habló de cambios de hábitos, pantallas y menos hijos por familia como parte de un cuadro que viene golpeando al juguete desde hace más de una década.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
Adiós a Tío Mario: una juguetería histórica baja la persiana en medio de una caída de ventas cercana al veinte por ciento

A veces las noticias que más duelen son las que no hablan de grandes derrumbes sino de cosas cotidianas que se apagan de a poco, casi sin hacer ruido, como cuando uno entra a un comercio que fue parte de la infancia y se encuentra con un cartel pegado en la puerta que pide disculpas y se despide. Eso es lo que pasó en estos días con Tío Mario, una cadena de jugueterías que durante años estuvo asociada a la compra previa al Día del Niño y a esa recorrida familiar por góndolas coloridas en la que los más chicos señalaban con el dedo lo que querían y los grandes calculaban mentalmente si el presupuesto llegaba. La juguetería cerró sus puertas el sábado pasado, después de una liquidación exprés de fin de semana que la propia firma anunció en sus redes sociales con un mensaje que no dejaba lugar a dudas: liquidamos todo por cierre, últimos días.

Un sector que viene en caída libre desde hace rato

Lo de Tío Mario no cayó en el vacío ni se explica como un caso aislado: forma parte de un cuadro más amplio que la Cámara Argentina de la Industria del Juguete viene midiendo hace tiempo y que este año volvió a dar señales preocupantes. Según los datos difundidos por la entidad, en el primer semestre de 2026 las ventas de juguetes retrocedieron cerca de un veinte por ciento en comparación con el mismo período de 2025, una cifra que golpea de lleno a un sector que ya venía golpeado porque, si uno retrocede un poco más en el calendario, encuentra que entre 2015 y 2025 el mercado se contrajo alrededor de un veintidós por ciento. O sea, no se trata de un tropezón de los últimos meses sino de una pendiente larga en la que las jugueterías vienen perdiendo facturación y, sobre todo, perdiendo terreno en la mesa familiar.

“El mercado se contrajo cerca de un veintidós por ciento entre 2015 y 2025 y en el primer semestre de 2026 las ventas cayeron casi un veinte por ciento frente al mismo período del año pasado.”Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ)

Fabricantes, importadores y jugueterías, todos en el mismo barco

Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ, describió un escenario que no se queda en la góndola sino que atraviesa a toda la cadena: fabricantes, importadores, distribuidores, mayoristas y, en el eslabón final, las jugueterías como Tío Mario sienten la misma brisa fría. En el costado fabril, el presidente de la cámara, Matías Furió, había advertido incluso antes del cierre que organizar la producción para el Día del Niño se estaba volviendo una tarea cada vez más complicada, porque los fabricantes necesitan comprar materias primas con bastante anticipación para que los juguetes lleguen a tiempo a las góndolas y, en un escenario de ventas que caen, esa decisión de poner plata encima de la mesa se vuelve una apuesta riesgosa.

Lo que cuenta la cámara, y lo que uno escucha cuando recorre cualquier shopping o cualquier calle comercial, es que la juguetería tradicional está perdiendo la pulseada de a poco: los chicos ya no se acercan al mostrador a pedir un autito o una muñeca con la misma ansiedad de antes, y los padres muchas veces resuelven el regalo con un clic en una pantalla antes que con una vuelta por el local. A eso se suma un dato que parece menor pero pesa: en los hogares hay menos chicos que hace una o dos décadas, y eso reduce de manera directa la cantidad de potenciales clientes. El resultado es un combo difícil de remontar, en el que menos ventas se traducen en menos producción, menos puestos de trabajo y, en los casos más extremos, en locales históricos que bajan la persiana como Tío Mario, mientras en las redes los usuarios dejan sus mensajes de despedida y de nostalgia por un negocio que, para varias generaciones, fue sinónimo de infancia.

Mientras tanto, en las próximas semanas se viene una nueva fecha clave para el sector con el Día del Niño, y la pregunta que sobrevuela a todo el rubro es si esta vuelta habrá plata para reactivar la fábrica, si las jugueterías que todavía resisten podrán reponer mercadería y si los más chicos volverán a pedir ese juguete que hoy, en muchos casos, ya no es un objeto físico sino una suscripción a un juego en línea. La próxima crecida, como se dice en esta zona cuando el río baja y uno mira el cielo con desconfianza, todavía está por verse.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo