Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Paraná

Voces del Paraná

Portada — Vida —

Aeróbico moderado: tres prácticas para moverse sin exigirle al cuerpo más de la cuenta

La Organización Mundial de la Salud sugiere entre 150 y 300 minutos semanales de actividad de intensidad moderada. El trote suave, el entrenamiento en zona 2 y la caminata nórdica son alternativas concretas para cumplir esa meta con respaldo científico.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 3 min de lectura
Aeróbico moderado: tres prácticas para moverse sin exigirle al cuerpo más de la cuenta

Entrenar sin perseguir el agotamiento tiene sustento más allá de la simple comodidad. La Organización Mundial de la Salud establece que los adultos deberían acumular entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio moderado, una meta alcanzable con prácticas que no exigen una base atlética previa ni equipamiento costoso. La estrategia es tan concreta como efectiva: moverse con la intensidad justa, la suficiente para que el cuerpo se adapte, y no tan alta como para que la constancia se corte a las dos semanas.

Trote suave: correr a velocidad de conversación

El método fue sistematizado por Hiroaki Tanaka, fisiólogo del ejercicio de la Universidad de Fukuoka. Lo llamó niko-niko pace, algo así como ritmo sonriente, y la idea es tan sencilla como parece: correr a una velocidad que permita mantener una charla sin agitarse. Para alguien que viene de estar mucho tiempo sentado, ese ritmo se siente más parecido a una caminata enérgica que a una carrera; la diferencia con un trotón entrenado es enorme, y por eso la propuesta funciona como puerta de entrada.

Stephen Garland, profesor de Fisiología del Deporte en la Universidad de Malmö, lo resumió con una imagen útil: un ritmo que parece sencillo para un corredor con experiencia puede representar un desafío moderado para quien hasta ahora había sido sedentario. El inicio gradual se asocia a mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria, en el control de la presión arterial y en la regulación de la glucosa en sangre, siempre y cuando la práctica sea regular.

Zona 2: cómo saber si la intensidad es la correcta

No es un ejercicio sino una forma de calibrar cuánto nos estamos exigiendo. Se puede llegar a zona 2 caminando rápido, pedaleando, nadando o usando una elíptica, y la referencia práctica es la misma en todos los casos: poder decir frases completas sin quedarse sin aire. Es como cocinar a fuego medio: suficiente para que la preparación avance, sin que se queme ni quede cruda.

El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte ubica ese umbral entre el 65% y el 75% de la frecuencia cardíaca máxima, aunque aclara que ese porcentaje no funciona igual para todos. La edad, ciertos medicamentos y el estado físico de cada persona modifican la relación entre pulsaciones y esfuerzo real. Un estudio de Benedikt Meixner y colaboradores, publicado en Translational Sports Medicine, confirmó que no existe una definición universal de zona 2 basada exclusivamente en la frecuencia cardíaca, por lo que la prueba del habla sigue siendo la más confiable a la hora de regular la sesión.

Un metaanálisis publicado en Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports encontró mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria y en indicadores cardiometabólicos en adultos que incorporaron actividad aeróbica de baja intensidad de manera sostenida, lo que refuerza la idea de que la constancia pesa más que la intensidad.

Caminata nórdica: bastones para sumar brazos y postura

La caminata nórdica incorpora dos bastones específicos que se clavan atrás del cuerpo al avanzar, lo que transforma un paseo en un ejercicio que suma tren superior, tronco y piernas al mismo tiempo. Es como convertir la salida del domingo en una sesión de gimnasio al aire libre: el gasto calórico sube sin que la sensación de esfuerzo se dispare. La técnica exige una breve curva de aprendizaje para coordinar el impulso de los brazos con la zancada, pero una vez incorporada se vuelve natural.

Qué falta para que esta idea se masifique

La principal limitación es cultural: en la Argentina, asociar el movimiento saludable con el rendimiento alto o con el sacrificio extremo sigue siendo la norma. Para que estas prácticas se generalicen falta que los profesionales de la salud las recomienden de manera sistemática en los controles de rutina, que haya espacios urbanos seguros para caminatas y trotes, y que los gimnasios y clubes ofrezcan clases guiadas de zona 2 y caminata nórdica con personal capacitado. También hace falta más investigación local: la mayor parte de la evidencia proviene de Europa, Asia y Norteamérica, y pocas veces refleja el clima, la dieta y los hábitos de movimiento de la región.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo