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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Agentes de inteligencia artificial ya generan más tráfico que las personas y cambian las reglas de internet

Los sistemas automatizados superan en volumen a los usuarios humanos en la web y relegan a los medios a un papel invisible. La industria discute cómo cobrar cuando un modelo se nutre de contenido ajeno.

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Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 3 min de lectura
Agentes de inteligencia artificial ya generan más tráfico que las personas y cambian las reglas de internet

Durante décadas, internet funcionó con un acuerdo implícito que casi nadie había puesto por escrito: los buscadores rastreaban millones de páginas y, a cambio, devolvían visitantes a los sitios. Ese tráfico humano podía convertirse en un clic sobre un anuncio, en una suscripción paga o, al menos, en una noticia leída. El equilibrio sostuvo a portales, diarios digitales y toda la cadena de producción de contenidos en la web abierta.

Esa lógica empezó a quebrarse con la expansión de los modelos de inteligencia artificial. Estos sistemas recorren el equivalente a bibliotecas enteras para entrenar sus algoritmos y luego responden consultas directamente, sin que el usuario tenga que abrir el sitio original. El problema se agudizó con la llegada de los llamados agentes de IA, programas que ejecutan tareas en la web de manera autónoma y en paralelo: reservar un pasaje, comparar precios, completar formularios o extraer datos. Hoy, según reportes de la industria, ese tráfico automatizado ya supera al de las personas que navegan con un navegador convencional.

Una internet con dos capas

Lo que se describe es algo parecido a una internet doble. Por un lado circula la internet visible, la que recorremos al hacer clic en un enlace o escribir una dirección. Por otro, paralela y silenciosa, funciona una internet pensada para agentes: millones de operaciones por segundo, sin pausas, sin publicidad y sin un lector humano del otro lado. Para quien produce contenido, la consecuencia es directa: el material es consumido y procesado, pero el intercambio económico que solía financiarlo deja de ocurrir.

  • No hacen clic en avisos publicitarios ni generan impresiones facturables para los anuncios.
  • No completan formularios de suscripción ni pagan un muro de pago.
  • Ejecutan múltiples tareas en paralelo, lo que multiplica el volumen de peticiones a un mismo sitio.
  • Operan de forma continua, sin horarios ni pausas, lo que incrementa el costo de servir páginas para el sitio.
  • Entrenan modelos con datos producidos por redacciones profesionales, sin devolver tráfico ni ingresos.

Cómo funcionan los agentes de IA

Un agente de inteligencia artificial puede pensarse como un asistente doméstico con libreta de compras infinita. Así como una persona anota en un papel los productos que necesita y luego va al super a buscarlos, el agente recibe una instrucción —por ejemplo, buscar hoteles baratos en una ciudad— y descompone esa tarea en pasos: consultar varios sitios, comparar tarifas, completar reservas. Pero, a diferencia de un usuario humano, lo hace a la velocidad de una máquina y puede abrir decenas de pestañas y formularios a la vez. Para los servidores de los sitios web, eso significa recibir muchas más visitas por consulta útil, sin que ningún humano haya visto un solo aviso.

Qué falta para que los creadores cobren

La industria trabaja en varias salidas para ordenar el nuevo escenario. Algunas empresas de infraestructura web desarrollaron sistemas para que los dueños de un sitio puedan elegir qué bots acceden y bajo qué condiciones, e incluso exigir un pago cada vez que un modelo toma sus datos. La idea es armar un mercado donde entrenar un sistema con contenido periodístico tenga un costo comparable al de contratar a quien lo escribió. Hasta ahora no existe un estándar único ni una regulación internacional que lo imponga, aunque hay antecedentes: Australia sancionó en 2021 una ley que obliga a las grandes plataformas a negociar pagos con los medios, y la Unión Europea debate iniciativas similares. Lo que falta, en definitiva, es que ese tipo de reglas se conviertan en una norma global, que los modelos informen con claridad qué contenido usaron y que los sitios cuenten con herramientas simples y verificables para decidir, página por página, quién puede leerlos y a qué precio.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia

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