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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Agosto cerró con otro paso atrás para el comercio pyme: las familias se ajustan el cinturón y los márgenes se siguen achicando

El índice de CAME marcó una caída interanual de 0,2% y un retroceso mensual de 2,7%. Las compras se concentran en lo indispensable, mientras las tarifas y las deudas familiares pesan cada vez más en la decisión de gastar.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
Agosto cerró con otro paso atrás para el comercio pyme: las familias se ajustan el cinturón y los márgenes se siguen achicando

Lo que viene pasando en los mostradores de los comercios de barrio tiene un número que lo resume, y no es un número amable. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme cayeron 0,2% en agosto frente al mismo mes del año pasado, siempre medidas en términos reales, o sea descontando la inflación. Si la comparación se hace contra julio, la baja fue todavía más fuerte: 2,7%. Así las cosas, el acumulado de los primeros ocho meses del año ya muestra un descenso de 2,4%, un dato que pinta de cuerpo entero el momento que están atravesando los pequeños comerciantes de todo el país.

Un consumidor que se cubre antes de gastar

El comportamiento de los compradores fue, una vez más, el de alguien que se cuida. Las familias argentinas, que vienen arrastrando un año complicado por el alza constante de las tarifas de servicios y por un endeudamiento acumulado que no afloja, optaron por restringir el gasto a lo estrictamente indispensable y postergar todo lo que pudiera esperar: bienes durables, calzado formal y artículos de mayor valor, que suelen ser los primeros que quedan fuera del carrito cuando la plata no alcanza.

Hubo, claro, algunas excepciones que vale la pena mencionar: las compras puntuales en panificados, indumentaria infantil y regalería aparecieron empujadas por el calendario escolar y por el Día del Niño, y le dieron algo de aire a algunos rubros. Pero ese aire no alcanzó para compensar la caída general, que se hizo sentir en la gran mayoría de los negocios consultados por la entidad.

Del lado de los comercios, márgenes cada vez más finos

Para los comerciantes, el escenario se fue poniendo cada vez más ajustado. Los márgenes se achicaron por las actualizaciones en las listas de precios mayoristas, por los fletes y por una competencia que llega desde afuera: la de los productos importados de bajo costo, que se meten en las góndolas con precios difíciles de igualar. A eso se le suma otro dolor de cabeza conocido: la dificultad para ofrecer cuotas sin interés, una herramienta que durante mucho tiempo fue el motor de las ventas y que cada vez está más lejos del alcance de los locales chicos.

Ante ese panorama, muchos negocios recurrieron a las fórmulas de siempre para tratar de sostener la caja: descuentos por pago en efectivo, liquidaciones de temporada y promociones bancarias para mover el stock. Son mecanismos que permiten vender, sí, pero a costa de resignar rentabilidad, algo que a la larga también pesa.

La mirada de los propios comerciantes

  • El 46,5% dijo que su negocio empeoró respecto al año anterior, dos puntos más que en julio.
  • Solo el 6,1% reportó una mejora en su situación.
  • El 47,4% aseguró que su escenario se mantuvo igual que antes.
  • Para los próximos doce meses, el 42,8% prevé que su situación mejorará, el 43,9% espera que siga igual y el 13,3% anticipa un deterioro.
  • El 57,9% consideró que no es momento para invertir en su propia empresa.

Por rubro, hubo ganadores y perdedores

De los siete sectores que mide CAME, cuatro crecieron en la comparación interanual. El podio lo lidera Perfumería, con una suba de 12,8%, seguida por Textil e indumentaria (+6,4%), Calzado y marroquinería (+1,2%) y Ferretería y materiales para la construcción (+0,3%). Del otro lado de la tabla, los tres rubros que cayeron fueron Bazar, decoración y muebles (-4,8%), Alimentos y bebidas (-2,5%) y Farmacia (-0,5%), todos ellos golpeados por el cambio de prioridades en el gasto de las familias.

Hay, sin embargo, un dato que va en sentido contrario y que merece ser destacado: las ventas online de los locales que también tienen presencia física subieron 17,6% en la comparación interanual y 0,4% contra julio. Es decir que, aun en un contexto adverso, hay una puerta que se abre para los comerciantes que logran combinar el mostrador tradicional con la vidriera digital.

La pregunta que queda flotando, y que la propia CAME les dejó a sus lectores, es tan simple como reveladora: ¿qué cambios hiciste en tu forma de comprar en los últimos meses? Porque detrás de cada número de este informe hay una decisión cotidiana, la de apagar la luz un rato más, la de postergar ese par de zapatillas, la de estirar la ropa de los chicos hasta que ya no da más. Y esas decisiones, sumadas, son las que terminan dibujando la foto completa de un consumo que, por ahora, no levanta.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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