Barrena se quedó con el Challenger de Buenos Aires en una final que también fue abrazo
El tenista de 220 del mundo venció por 6-4 y 6-0 a Facundo Mena en el Racket Club de Palermo y logró su tercer título challenger. La definición se interrumpió cuando el subcampeón se quebró al sacar, y la premiación se transformó en una declaración de afecto entre dos rivales que comparten cancha desde los ocho años.

Otra vez el tenis argentino dando un espectáculo que no se compra con dinero. Aunque a veces parece que sí, porque cada final entre compatriotas se cotiza. Esta vez le tocó al Racket Club de Palermo ser escenario del Challenger de Buenos Aires y al bueno de Alex Barrena, 220 del ranking, quedarse con el trofeo después de pasar por encima de Facundo Mena, 190, por 6-4 y 6-0. Goleada de fútbol adaptada al tenis, vamos.
Para Barrena fue el tercer título en torneos challenger, una marca que no es menor y que lo mete de lleno en el lote de los argentinos que pelean por subir en el circuito. Para Mena, en cambio, quedó el subcampeonato y el aplauso largo del público, que esta vez no fue solo para el ganador.
El llanto antes del saque y la pausa más humana del torneo
La final tuvo una escena que vale más que cualquier resultado. Con el marcador ya adverso y la tensión a flor de piel, Mena se quebró mientras se preparaba para sacar. Lloró, intentó rearmarse, tiró el primer servicio a la red. Volvió a emocionarse antes del segundo y se dio vuelta, de espaldas a la red, a recomponerse como pudo. El público del Palermo le respondió con aplausos, no con silbidos, y el partido siguió. Eso, en una cancha de tenis, no es poca cosa.
- Mena tiene 34 años y llegaba a su primera final de challenger en Buenos Aires.
- La interrupción duró apenas unos segundos: el público lo bancó.
- Reanudó el juego, ganó el punto y la final siguió hasta el título de Barrena.
La premiación: un recuerdo al padre y un cruce entre campeones
El momento más fuerte llegó después de la última bola. Mena tomó el micrófono y se acordó de Gabriel, su papá, tenista y entrenador, fallecido en 2020. También le agradeció a su madre y al público que lo acompañó durante toda la semana. Y dejó una frase que resume lo que significa pisar esa final: "Siempre soñé con hacerlo bien acá en Buenos Aires y delante de todos ustedes".
Después habló Barrena, y la cosa se puso todavía más emotiva. Le soltó, mirándolo a la cara: "Formaste parte de mi infancia, te lo quiero agradecer". Los dos entrenaron juntos desde los ocho años, y eso se notó. Las finales se ganan con el drive y el revés, pero algunas se ganan, también, con saber hasta dónde se conoce uno con el otro.
Lo que dejó el torneo y lo que viene
El saldo es claro para ambos. Barrena se va con el trofeo, con el ranking acomodado y con la tranquilidad de saber que cuando le toca definir, define. Mena se va con un subcampeonato que duele, pero también con la ovación del público y con la sensación de haber cumplido el sueño de jugar una final en casa. No es poco. La que viene, Barrena irá por más en el calendario challenger y Mena tendrá que sacudirse rápido la bronca para no perder ritmo en la gira. El tenis argentino, mientras tanto, sigue regalando finales que parecen escritas por alguien con demasiado café encima.
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