Brasil se sacó la pereza en el segundo tiempo y se fue de Brisbane con una sonrisa
El equipo de Ancelotti arrancó dormido, lo empató de penal, lo dio vuelta con un golazo de Bruno Guimarães y lo cerró con Vinícius Jr. desde los doce pasos. Cuatro a dos y a pensar en India.

Mirá, a veces uno se pregunta si a Brasil le gusta sufrir o si directamente lo hace a propósito. Arrancó ganando, se durmió, terminó el primer tiempo pidiendo la hora y recién en el segundo encontró el botón de encendido. Lo importante son los tres puntos, dirán los pragmáticos. Sí, dale, pero hubo media hora donde Australia, con más empuje que fútbol, le pasó por encima a un equipo que todavía no sabe quién quiere ser bajo el mando de Ancelotti.
El arranque fue un espejismo. Vanderson, ese lateral que cada vez que aparece deja la duda de si juega o se le cayó algo, facturó a los tres minutos y se anotó su primer grito con la Verdeamarela. Después vino el silencio y lo que pasó en Brisbane fue, básicamente, un club de amigos defendiendo. Córner desde la derecha, Metcalfe la puso en el segundo palo y Circati, con la frente o con lo que fuera, mandó la pelota a guardar. Cinco minutos más tarde, otra vez Metcalfe, pero esta vez con un zurdazo desde afuera del área que dejó a todo el mundo mirando la pelota como si fuera un OVNI. Dos a uno y el seleccionado brasileño con cara de domingo a la tarde.
El penal del Mago y el cambio que le cambió la cara
Antes del entretiempo apareció la justicia divina, o más bien el VAR, y cobró penal por una falta de Souttar sobre Danilo. Raphinha, el Mago, lo cambió por gol y dejó la historia 2 a 2. Pero el diez se fue con molestias en la pierna derecha, la misma que ya le había dado problemas, y Ancelotti metió mano rápido: afuera Raphinha, adentro Endrick. El pibe que juega como si tuviera la Playstation enchufada enchufó a Brasil en apenas unos minutos. A los 69, se comió la banda izquierda, tiró el centro y Bruno Guimarães apareció como un fantasma en el área para gritar el 3 a 2. Diez después, infracción de Irankunda adentro del área y penal que Vini Jr. cambió por el cuatro a dos final. Cómodo, sin discutirlo.
“El primer juego no había sido nada bueno. Tenemos la responsabilidad de mejorar más allá del cambio de estrategia.”Bruno Guimarães
Los apuntes que dejó la gira australiana
- Ancelotti cambió siete nombres y hasta modificó el esquema. Gabriel Bontempo entró en el mediocampo para darle equilibrio, aunque la defensa siguió mostrando huecos importantes.
- Australia plantó a los mismos once del primer amistoso y volvió a mostrar carácter. Metcalfe fue la gran figura local, con un gol y una asistencia en apenas treinta minutos.
- La preocupación pasa por Raphinha: la Confederación Brasileña informó de una molestia en la pierna derecha, justo la zona donde ya había tenido lesiones en isquiotibiales y muslo.
- Bruno Guimarães fue clave en el segundo tiempo: convirtió el tanto del desahogo y se plantó como eje de un equipo que todavía busca su identidad.
Me quedo con eso, con la imagen de un equipo que se conecta recién cuando lo aprietan. A veces parece que a Brasil no le entra la pelota hasta que alguien lo insulta. Para mí, lo mejor de la noche fue ver a Endrick entrar y decidir, como hacía en Palmeiras cuando era pibe: gambeta, centro y gol. Y lo peor, claro, la defensa verdeamarela durante media hora. Hubo momentos donde Australia los hizo mirar hacia atrás con una facilidad que preocupa. Igual, los partidos son así: te equivocás, la pasás mal y después la rompés. A veces se gana así, sobreponiéndose a los propios fantasmas. Yo lo tomo por ese lado, aunque también reconozco que si me mostraban este primer tiempo sin decirme el resultado, hubiera jurado que la selección se iba goleada. Ahora a esperar noticias sobre la pierna de Raphinha, porque sin él la cosa se complica. La que viene: India en Calcuta, un partido que pinta a experimento de mitad de semana y que servirá, sobre todo, para ver si Endrick arranca de entrada.
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