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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Carrie se muda al streaming con una miniserie de Flanagan que reescribe el acoso en clave de redes sociales

Summer H. Howell asume el papel central en la nueva adaptación de Stephen King, con Amber Midthunder y Matthew Lillard como las caras adultas del elenco y un estreno previsto para el 7 de octubre en Prime Video.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Carrie se muda al streaming con una miniserie de Flanagan que reescribe el acoso en clave de redes sociales

Antes de que la pantalla se encienda, en el living de casa se siente ese rumor típico de las noches de estreno, una mezcla de ruido de microondas y el zumbido bajo del que pelea con la señal del teléfono. Digo esto porque la nueva Carrie que llega a Prime Video el 7 de octubre, en una miniserie de ocho capítulos escrita y producida por Mike Flanagan, tiene esa misma textura hogareña, como si la tragedia no esperara al pasillo del colegio sino que se filtrara por el grupo de WhatsApp de los padres, por la story de Instagram que se viraliza y por el silencio incómodo de un director que mira hacia otro lado cuando le conviene. Es, en buena medida, una Carrie de interior, y por eso me resultó tan cercana.

La historia que Stephen King publicó en 1974 vuelve a la pantalla con Summer H. Howell como Carrie White, la adolescente que carga con una madre religiosa y fanática y con un poder telequinético que despierta cuando el mundo se vuelve demasiado cruel. Flanagan, que ya había llevado al cine El juego de Gerald y Doctor Sleep, y que en televisión dejó la marca de La maldición de Hill House y Misa de medianoche, toma la novela de King y la estira a lo largo de ocho episodios para meterse no solo en el instituto Thomas Ewen, sino también en las casas, en los pasillos de la dirección y en la vida íntima de los docentes y las familias.

Un elenco que piensa en los adultos tanto como en las adolescentes

Alrededor de Howell, el reparto se reparte con una intención clara: que el peso de lo que le pasa a Carrie no recaiga solo en ella. Amber Midthunder, a quien muchos recordarán por Prey, interpreta a una profesora del Thomas Ewen, mientras que Matthew Lillard, el actor que en los noventa fue Stu Macher en el primer Scream, se pone en la piel del director del colegio. Entre las estudiantes están Alison Thornton y Josie Totah, cuyos personajes forman parte del acoso contra Carrie. Esa decisión de Flanagan de poner nombres y apellidos adultos a la historia es de las cosas que más me resonaron, porque en la novela, y en la película de De Palma, los mayores quedaban un poco en off; acá, en cambio, tienen tiempo para equivocarse, mirar para otro lado o intentar hacer algo y no llegar a tiempo.

“Los docentes y directivos intentan orientar a los jóvenes mientras cada grupo actúa con sus propios intereses.”Matthew Lillard

Hay un detalle que Thornton, una de las actrices que integra el grupo de hostigamiento, señaló en la promoción de la serie y que a mí me parece la llave de toda la propuesta: el acoso en la era de las redes sociales no termina cuando suena el timbre del colegio. Se muda al teléfono, sigue en la cama, en la cena familiar, en la publicidad de los posteos que se comparten sin pensar. Midthunder, en la misma línea, explicó que ese entorno digital cambia los vínculos entre los chicos y, sobre todo, las elecciones que hacen cuando nadie los está mirando. La Carrie de 2025, en definitiva, no se enfrenta solo con el balde de sangre en el baile de graduación: se enfrenta con el feed infinito, con el comentario que sigue ahí a las tres de la mañana, con la foto que se reenvía en grupos que nadie controla.

  • Summer H. Howell como Carrie White, la protagonista absoluta de los ocho episodios.
  • Amber Midthunder como profesora del instituto Thomas Ewen, con un rol clave en la mirada adulta sobre el acoso.
  • Matthew Lillard como el director del colegio, un personaje que encarna las tensiones entre la institución y las familias.
  • Alison Thornton y Josie Totah como parte del grupo de estudiantes que hostiga a Carrie, con mayor desarrollo que en versiones anteriores.
  • La presencia de las redes sociales como extensión del acoso más allá del horario escolar, uno de los ejes de esta adaptación.
  • El antecedente de Flanagan con Stephen King en cine (El juego de Gerald, Doctor Sleep) y en series de terror (La maldición de Hill House, Misa de medianoche).

Algo que me llevo de la lectura de lo que contaron los actores y el equipo es que la decisión de estirar la historia a ocho capítulos no es capricho marketinero, sino que responde a una voluntad concreta: darle espacio a los personajes secundarios. Totah, por caso, dijo que pudo explorar zonas de su personaje que en otras versiones habían quedado más en la superficie. Thornton, por su parte, destacó que la serie se tomó el trabajo de buscar las motivaciones detrás de la crueldad de Chris, la antagonista más visible, en lugar de presentarla como una villana de una sola pieza. Esa humanización del acoso, me parece, es lo que puede hacer que esta Carrie duela distinto, con un ritmo de serie que se permite detener la cámara en una cena familiar tensa o en la cara de una profesora que no sabe bien qué decir.

Flanagan, que ya se había ganado un lugar propio en el cruce entre terror y drama familiar, se mueve acá en un terreno que conoce bien: lo sobrenatural como espejo de lo que ya nos está pasando como sociedad. Si en La maldición de Hill House el fantasma era la pena que no se elaboró, en esta Carrie la telequinesis parece una metáfora desbocada de lo que pasa cuando una adolescente acumula humillaciones sin que nadie las contenga. La pregunta que me queda dando vueltas, y que tal vez se conteste en esos ocho capítulos del 7 de octubre, es si la serie se anima a mostrar que la tragedia de Carrie no empieza en ella, sino en el modo en que miramos —o dejamos de mirar— a los pibes que tenemos al lado. Habrá que sentarse a verla con paciencia, y con el teléfono en silencio, para que la historia no se filtre de más.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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