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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Celine Dion volvió a cantar en París y se quebró al primer acorde: "me había prometido no llorar"

La cantante canadiense abrió una residencia de 16 fechas en el Plenitude Arena, después de seis años sin subirse a un escenario y de convivir con el síndrome de la persona rígida. Relato en primera persona de una noche que ella misma definió como un sueño cumplido.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Celine Dion volvió a cantar en París y se quebró al primer acorde: "me había prometido no llorar"

Hay algo en el sonido que hace una sala cuando se apagan las luces y todos saben que la función empieza. Es un rumor bajo, un crujido de butacas, un perfume a que se mezcla con la anticipación. Esa masa tibia me envolvió el otro día, sentado del otro lado de la pantalla, mientras llegaba desde París la noticia que muchos esperábamos: Celine Dion volvió a cantar en vivo. Y se quebró. Y lloró. Y siguió. Igual que aprendimos a hacer los que alguna vez la escuchamos de adolescentes, con el walkman puesto y los ojos cerrados, repitiendo versos como si fueran un modo de estar en el mundo.

La canadiense inauguró el lunes una residencia de dieciséis fechas en el Plenitude Arena, un recinto a las afueras de París, y lo hizo después de seis años sin pisar un escenario. La última vez había sido en 2019. En el medio, en 2022, ella misma contó públicamente que le habían diagnosticado el síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica y autoinmune poco frecuente que compromete el control muscular y puede provocar espasmos severos. La condición la obligó a cancelar una gira completa y a mantenerse alejada de los escenarios durante años.

Una introducción en francés y la promesa rota

La noche arrancó con las primeras notas de On ne change pas, uno de sus clásicos en francés. La apertura se anunciaba como un viaje a sus raíces quebequesas, y la sala lo sabía. Pero Dion apenas pudo terminar la introducción: la emoción la desbordó y tuvo que hacer una pausa. Frente a los micrófonos y las cámaras, reconoció con una media sonrisa: "Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas". Después, mientras se acomodaba el vestido y el mundo le daba aire, retomó el control y agregó: "Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba. Voy a cantar para ustedes sin llorar".

“Al convivir con ello día tras día, he llegado a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir.”Celine Dion, sobre el síndrome de la persona rígida

La enfermedad como nueva razón de vivir

Durante el concierto, la artista habló del proceso que atravesó para aprender a convivir con un diagnóstico que muchos ni habían escuchado nombrar hasta que ella lo puso sobre la mesa. "Al convivir con ello día tras día, he llegado a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir", afirmó. También agradeció el acompañamiento recibido en ese período y recordó la promesa que se había hecho en silencio, frente al espejo, antes de cada rehabilitación: "Prometí volver, regresar a los escenarios. Así que aquí estoy: cantando para ustedes y para mí, ¡cantando en vivo!". En esa frase está condensado todo lo que se vio en la sala: una mujer de casi sesenta años peleándole cuerpo a cuerpo a una enfermedad que en muchos casos ni siquiera tiene nombre en la conversación cotidiana.

  • La residencia en el Plenitude Arena comprende 16 fechas entre septiembre y octubre de 2026.
  • La serie se extiende además con otras diez funciones ya confirmadas para mayo de 2027.
  • Al cerrar la primera noche, la cantante resumió la velada con una frase: "Muchas gracias. Acabo de cumplir un sueño".
  • Dion estuvo acompañada por una banda completa y un cuerpo de músicos que la sostuvieron en los momentos más críticos del show.

Una noche que se lee como una despedida y un comienzo

Me quedé pensando, mientras miraba las imágenes que llegaron desde Francia, en cómo se construye un regreso cuando el cuerpo dejó de responder como antes. Hay una frase suya que se repite como un mantra desde hace décadas, una de esas letras que cantamos sin saber bien por qué nos quedan tan pegadas, esa que dice que el amor nos cuida y nos vuelve a traer. En el escenario parisino, esa canción dejó de ser un verso y pasó a ser un programa: cuidarse para volver, volver para cantar, cantar para confirmar que se está viva. Al bajar el telón, la canadiense dejó flotando una sola idea, la misma que cualquier espectador guardó en el bolsillo al salir a la calle: "Acabo de cumplir un sueño". Y, como suele pasar con los sueños cumplidos a los cuarenta, a los cincuenta, a los sesenta, lo que más conmueve no es el logro, sino el precio que se pagó para llegar ahí.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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