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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Contacto físico y regulación emocional: lo que dice la neurociencia sobre el poder de una caricia

La doctora Paula Salamone, especialista en Neurociencias Afectivas, explicó cómo el tacto ajeno interviene en la respuesta al estrés, qué lo diferencia del autocontacto y por qué la cultura moldea la cercanía corporal.

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Ivana SchneiderPolítica provincial · · 2 min de lectura
Contacto físico y regulación emocional: lo que dice la neurociencia sobre el poder de una caricia

Paula Salamone, doctora en Neurociencias Afectivas, afirmó que el contacto físico puede reducir el miedo y la ansiedad. La especialista sostuvo que intervenciones tan simples como tomar una mano, abrazar o acariciar tienen efectos concretos sobre el estado emocional de quien las recibe. El caso de los chicos que buscan la mano de un adulto fue citado como un ejemplo documentado de ese fenómeno, asociado a una atenuación del temor.

Conviene recordar que Salamone investiga cómo los estímulos sobre la piel se vinculan con la actividad cerebral, la médula espinal y las respuestas fisiológicas del organismo. En esa línea, explicó que recibir una caricia o un masaje puede modificar reacciones asociadas al estrés y la relajación, lo que coloca al tacto como un canal directo entre el cuerpo y la regulación emocional.

Autocontacto y tacto ajeno: dos rutas distintas en el cerebro

La investigadora distinguió entre los gestos que una persona dirige hacia sí misma —tocarse el cabello, acariciarse la barba— y los que provienen de otro. Aunque ambos buscan regular lo que se siente, la respuesta no es igual: el cerebro procesa de manera diferente las acciones propias y los estímulos que llegan desde afuera. Esa diferencia se vuelve evidente en las cosquillas: al intentarlas uno mismo, la persona anticipa el lugar, el momento y la forma del contacto, lo que atenúa la sorpresa. Cuando el movimiento lo hace otro, persiste un componente de incertidumbre que modifica la intensidad de la sensación. Salamone agregó que las cosquillas forman parte del juego y del intercambio social, y no únicamente de una reacción defensiva.

Cultura, distancia y percepción del cuerpo

  • En Suecia, durante su trabajo de investigación, Salamone describió como habitual conversar con un colega a tres metros de distancia, un ejemplo de cómo varían los márgenes de cercanía corporal según el país.
  • Esa distancia no implica emociones distintas, sino otras maneras de expresarlas y de vincularse, aclaró la especialista.
  • En Argentina, Salamone integra el equipo Tango-i Lab, que estudia la relación entre el contacto físico y los síntomas de despersonalización.
  • El grupo también investiga si la falta de interacción física durante el aislamiento por la pandemia dejó efectos posteriores; se trata, según dijo, de una pregunta abierta en la investigación.

Una mano extendida o una caricia pueden formar parte del acompañamiento cotidiano y, según los hallazgos que describió Salamone, intervienen en la manera en que el cuerpo procesa el miedo y la angustia. ¿Qué lugar le asigna el sistema de salud pública al contacto físico como herramienta terapéutica complementaria?

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Ivana SchneiderPolítica provincial

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