Cosecha con red social: extends hasta 2027 el régimen que evita que aceptar un empleo registrado haga perder los planes
Un decreto del Boletín Oficial prorroga doce meses el mecanismo que compatibiliza empleo rural temporario con asignaciones familiares, Volver al Trabajo y Tarjeta Alimentar. Alrededor de 50.000 trabajadores y unos 83.000 hijos están alcanzados por la medida, que también blinda un piso de ingreso equivalente a la AUH.

Para miles de familias rurales, la temporada de cosecha plantea todos los años una decisión de esas que no querríamos tener que tomar nunca: aceitar un empleo registrado, con aportes, con recibo, con obra social, y al mismo tiempo jugarse el resto del año la subsistencia del hogar si el del campo decide no llamarlos de vuelta. Es la trampa silenciosa del trabajo estacional en Argentina: cuando el peón rural levanta la mano para agarrar la tijera, el camión, la sembradora o el cajón de fruta, en muchos casos está firmando en paralelo el final de un plan social que sostiene a su familia los meses en los que el campo no lo necesita. Esa disyuntiva tiene un nombre técnico desde hace varios años y acaba de ganar otros doce meses de vida.
Qué se prorrogó y a quiénes alcanza
El Decreto 1204/2026, publicado esta semana en el Boletín Oficial, extiende hasta el 1 de septiembre de 2027 el régimen de compatibilidad que rige desde 2021 y que permite a los trabajadores rurales temporarios mantener una parte de sus beneficios sociales mientras están empleados bajo alguna de las modalidades previstas en la Ley de Trabajo Agrario. Según los datos que se desprenden de la propia normativa, alrededor de 50.000 trabajadores están comprendidos en este régimen en forma directa, a los que se suman unos 83.000 hijos de esos aportantes que también resultan alcanzados por la cobertura. La medida aplica específicamente a quienes se desempeñan bajo las modalidades de empleo temporario o permanente discontinuo previstas en la Ley de Trabajo Agrario, así como a quienes realizan tareas agropecuarias mediante contratos eventuales. También quedan incluidos los trabajadores comprendidos en Convenios de Corresponsabilidad Gremial, una herramienta habitual para sectores como la yerba mate, el té, la vid o las economías regionales del NOA y el Litoral.
- Asignaciones familiares: se mantienen durante la contratación registrada, con un piso equivalente al cien por ciento del valor de la Asignación Universal por Hijo.
- Tarjeta Alimentar: se conserva mientras dure el empleo temporario y solo pasa a contabilizarse como parte del salario si la relación se extiende de manera continua más de seis meses.
- Volver al Trabajo: la compatibilidad depende de las condiciones de cada caso, pero en líneas generales se preserva durante la temporada de cosecha.
- Otros beneficios sociales: pueden mantenerse según corresponda a la situación particular del trabajador y de su grupo familiar.
Por qué importa el piso de la AUH
A mí, como lectora y como vecina del Litoral, lo que más me interesa rescatar de esta norma es el artículo que fija que las asignaciones familiares para estos contratos no pueden ser inferiores al valor de la Asignación Universal por Hijo. En la práctica, eso significa que cuando un cosechero entrerriano, correntino o misionero entra a una campaña corta, la asignación que llega a su hogar por cada menor a cargo no puede quedar por debajo de lo que cobraría si ese chico estuviera fuera del mercado laboral. Es un piso, no un beneficio extra: garantiza que aceptar un trabajo formal no signifique, en los papeles, una caída del ingreso familiar. La cláusula es importante porque en las economías regionales la temporada dura a veces poco más de dos o tres meses, y durante el resto del año la familia vuelve a depender de los planes. Que la transición no deje al hogar peor de lo que estaba es, en los hechos, el corazón de la medida.
La norma también contempla una reducción de las contribuciones patronales para los empleadores que contraten bajo estas modalidades, un incentivo que el Gobierno defiende como herramienta para promover la registración laboral en el sector agropecuario. La lógica es conocida: si al productor le sale más barato blanquear al peón temporario que tenerlo en negro, tiene un motivo concreto para registrarlo. No resuelve el problema de fondo de la estacionalidad, pero al menos lo ordena.
“La experiencia de los últimos años demostró que este mecanismo es fundamental para sostener el empleo registrado en las economías regionales y para garantizar que los trabajadores rurales no queden atrapados en la informalidad.”UATRE, antes de la renovación del régimen
Qué puede pasar con la próxima cosecha
Mientras escribo esta nota, el río Paraná en el puerto de Goya sigue oscilando en valores bajos para la temporada, lo que condiciona las tareas de la costa y empuja a muchas familias a buscar ingresos afuera de la pesca. En ese escenario, lo que acaba de prorrogar el decreto es bastante más que un trámite burocrático: es la diferencia entre que un cosechero acepte un contrato por dos meses sin miedo a perder el plan que paga el gas del invierno, o que directamente lo rechace y vuelva a la changa sin cobertura. La próxima pulseada grande llegará con la gruesa 2026/2027: si el régimen funciona como hasta ahora, unos 50.000 trabajadores deberían poder entrar y salir de la registración sin que su hogar se desangre en el mientras tanto. Si la prórroga no alcanza, el riesgo es volver a la lógica vieja, la de elegir entre el plan y el trabajo, que nunca fue una elección: fue siempre una condena.
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