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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Créditos fintech en mora: el río baja, pero la deuda de dos millones de argentinos sigue pidiendo revancha

Nueve de cada diez deudores ya tienen un plan de pago, según el sector, que defiende su modelo frente a Diputados. La clave está en cómo se lee la tasa: un préstamo corto puede costar 9% y, al anualizarse, trepar al 850%.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
Créditos fintech en mora: el río baja, pero la deuda de dos millones de argentinos sigue pidiendo revancha

En el puerto de Goya el río está en estos momentos en 3,12 metros, debajo de la línea de alerta, y baja de a centímetros por día, como si la larguísima bajante del Paraná empezara a darle un respiro al pescador ribereño. En ese mismo escenario, donde la paciencia se mide en marcas de agua, dos millones de personas en la Argentina viven su propia crecida: la de los créditos tomados con fintech y billeteras digitales que hoy aparecen en los registros como morosos.

Los números los acercó la Cámara Argentina Fintech en su paso por la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados y pintan un cuadro pocas veces visto en el país. De los 21 millones de personas con acceso a crédito formal, 5,8 millones tienen algún grado de irregularidad crediticia. Dentro de ese universo, 2,4 millones sacaron préstamos a través de plataformas fintech o de las llamadas billeteras digitales, lo que equivale al 16% del total de la mora del sistema financiero.

Nueve de cada diez ya tienen un plan para salir

Frente a esa foto, el sector eligió mostrar la contracara. Según los datos que llevó a la Comisión, el 90% de esos deudores de fintech ya cuenta con algún esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de pago. La idea declarada es evitar que la deuda se transforme en una bola de nieve y, al mismo tiempo, que la persona pueda seguir construyendo historial crediticio en lugar de quedar afuera del sistema.

Lo dijo con crudeza Aníbal, pescador de toda la vida en Goya, cuando le preguntamos qué hace cuando el río se viene y no puede pagar la nafta: "Yo no dejo de pescar porque me falte un remiendo, me amarro un remiendo nuevo y sigo. Lo importante es no quedar varado". Esa misma lógica parecen abrazar las fintech cuando ofrecen refinanciar antes que cortar el crédito.

Por qué la tasa parece altísima y el crédito corto no lo es tanto

El punto más sensible de la exposición fue la lectura de las tasas. El sector aclaró que las fintech y las billeteras no prestan plata de sus propios usuarios, algo expresamente prohibido: lo que hacen es tomar líneas de bancos o financiamiento del mercado de capitales y prestarlo a personas que, muchas veces, recién se están asomando al mundo del crédito y no tienen garantías tradicionales. A mayor riesgo y fondeo más caro, tasas más altas.

Pero el dato que más ruido genera es la tasa anualizada. Para explicarlo, desde la Cámara Fintech usaron un ejemplo concreto: un préstamo de 100.000 pesos a devolver en 14 días implica pagar 109.000, de los cuales 7.400 son intereses y 1.600 son impuestos. Es decir, el costo efectivo de esa operación puntual es del 9%.

Ahora bien, si esa misma tasa se lleva a un año entero, la Tasa Nominal Anual trepa al 194%, la Tasa Efectiva Anual llega al 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual alcanza el 850%. Eso no quiere decir que quien pidió 100.000 termine devolviendo 950.000: lo que muestra es qué pasaría si esa operación se repitiera, una tras otra, durante doce meses seguidos.

  • TNA del 194% sobre una operación a 14 días con costo real del 9%
  • TEA del 550% y CFTEA del 850% al anualizar esa misma operación
  • 90% de los deudores fintech ya cuentan con un plan de refinanciamiento o asistencia
  • 2,4 millones de personas tienen créditos en mora con fintech o billeteras digitales, el 16% del total del sistema
  • Diferencia clave: el crédito regulado ofrece contrato, supervisión y canales de reclamo; el informal deja al usuario sin red

Regulado sí, informal no

En su paso por Diputados, la Cámara insistió en marcar la frontera entre el crédito regulado y el que se mueve por afuera. El primero, que es el que ofrecen bancos, fintech y billeteras autorizadas, llega con contrato, supervisión del Banco Central, defensa del consumidor y canales de reclamo. El segundo, en cambio, puede dejar a las personas sin ningún tipo de respaldo si algo sale mal.

Mientras el río sigue bajando y Aníbal prepara las redes para la próxima creciente, el debate que abrió la exposición en Diputados deja una certeza: en un país donde casi un cuarto de los que tienen crédito formal arrastra alguna mora, lo que se decide no es solo cuánto se paga de interés, sino si la rueda sigue girando o si termina varada en la orilla. La próxima crecida, para estos dos millones de deudores, no la va a marcar el Paraná: la va a marcar la decisión de cada fintech, de cada billetera y, sobre todo, de cada bolsillo, sobre refinanciar a tiempo o dejar que la bola de nieve termine tapando todo.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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