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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Crystal Lake: Pamela Voorhees toma la palabra antes que su hijo

La precuela de Viernes 13 que se emite por HBO Max se anima a poner el foco en la madre del asesino enmascarado y a construir, episodio a episodio, una mitología propia del slasher.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Crystal Lake: Pamela Voorhees toma la palabra antes que su hijo

Una mezcla de olor a pino húmedo y agua estancada es lo primero que se me vino a la cabeza al terminar el primer episodio de Crystal Lake, y la verdad es que me costó sacármela de encima durante varias horas. Ese aroma a bosque y lago quieto, mezclado con algo metálico que no quiero definir, es el clima exacto que la serie construye desde el primer flashback, cuando un chico de apenas unos años se hunde en las aguas del campamento Crystal Lake delante de los ojos de su madre. Para mí, que tengo la saga de Viernes 13 instalada en la memoria desde que era chica y la pasaba en VHS en casa de una tía, ese arranque funciona como una especie de declaración de principios: esta vez la historia arranca por la herida, no por el machetazo.

Una madre en el centro de la escena

La decisión más interesante que toma la serie es correr a Jason del centro del encuadre y poner a su madre, Pamela Voorhees, como protagonista absoluta. La Pamela que yo tenía en la cabeza era apenas una silueta en el fogón del campamento y un grito fuera de campo; acá, en cambio, la cocinera del lugar deja de ser una referencia lejana para convertirse en una mujer entera, de carne y de tragedia, que carga sola un duelo al que no le puede poner nombre. Y acá es donde aparece Linda Cardellini, recién salida de un Emmy que se llevó por otra producción, componiendo un personaje que sostiene la serie incluso en los capítulos donde el guion se atolondra un poco con tantas líneas argumentales. La actriz le da a Pamela una especie de calma tensa, como si en cualquier momento se le pudiera quebrar la voz, y eso es lo que vuelve interesante mirarla aun cuando uno ya sabe, más o menos, hacia dónde va a desembocar la historia.

Como dice la letra vieja de aquel tema que sobrevive a cualquier VHS gastado, "el que se esconde detrás de la máscara todavía tiene madre", y parece que esta producción se tomó esa idea al pie de la letra. La cocina donde trabaja Pamela, las ollas hirviendo, la ropa todavía húmeda de su hijo, todo se vuelve un territorio donde el dolor se cocina a fuego lento.

Una mitología nueva para un clásico

Lo que me llamó la atención como espectadora, y también lo que más me hizo discutir con amigas después de cada capítulo, es que la serie no se limita a respetar la continuidad estricta de las películas. El showrunner Brad Caleb Kane, conocido por el trabajo en It: Bienvenidos a Derry, tomó un germen inicial que había dejado Bryan Fuller, el creador de Hannibal, y a partir de ahí construyó un universo con conspiraciones, pueblos con secretos y un lore propio que se permite ciertos desvíos. La movida es comparable, me parece, a lo que hizo Bates Motel con Psicosis o la reciente Carrie con la novela de Stephen King: contar lo que pasó antes, pero sin convertir la precuela en una calesita de guiños para fans.

El director Michael Lennox se inclina por una violencia sin eufemismos y un ritmo deliberadamente setentoso, con sangre y gore que aparecen cuando la historia lo pide y no por acumulación gratuita. A mí, que fui a verla con la expectativa de pasarme un rato asustada sin más, me terminó ganando otra cosa: la sensación de estar mirando un drama de personajes disfrazado de slasher, donde el campamento y sus reglas son apenas el decorado de una historia más íntima sobre una madre que nunca dejó de esperar a su hijo.

Los ocho episodios están disponibles en HBO Max para la región y se dejan ver de corrido sin que la duración se vuelva un problema: el tramo del medio es el que más resigna algo de impulso, pero los capítulos finales recompensan la espera y le dan lugar a Callum Vinson, que compone a un Jason joven al que, por una vez, se lo puede mirar a los ojos. Si ya conocías la saga, te vas a llevar algunas sorpresas; si es tu primera vez con el universo de Voorhees, también te vas a llevar una sorpresa, porque la serie te explica lo necesario sin tratarte de abajo y sin renunciar al género. En cualquiera de los dos casos, lo que queda dando vueltas es esa imagen de una mujer frente al agua, esperando algo que sabe que no va a volver, y que sin embargo sigue adelante.

Renata Molinari, Cultura y espectáculos.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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