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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dientes que faltan, mente que se apaga: el hallazgo que incomoda a la política pública

Una revisión de 14 estudios detectó que perder más de un diente en la adultez mayor eleva el riesgo de deterioro cognitivo. Ivana Schneider analiza qué dice la evidencia, qué omite y por qué el Estado debería tomar nota.

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Ivana SchneiderPolítica provincial · · 3 min de lectura
Dientes que faltan, mente que se apaga: el hallazgo que incomoda a la política pública

El Ministerio de Salud de la Nación incorporó a la agenda sanitaria la advertencia que ya circula en la literatura médica internacional: perder más de un diente en la adultez mayor se asocia con un riesgo significativamente mayor de deterioro cognitivo y demencia. La subsecretaria a cargo del área de Personas Mayores firmó la comunicación interna la semana pasada y la giró a las provincias para su difusión. Conviene recordar que no es la primera vez que un organismo oficial se hace eco del tema: en 2022 la Organización Mundial de la Salud ya había alertado sobre el vínculo entre salud bucal y enfermedades crónicas, sin que esa advertencia se tradujera en políticas sostenidas.

Qué encontró la revisión publicada en JAMDA

El trabajo repasó 14 estudios con datos de adultos mayores y arrojó dos cifras concretas: quienes habían perdido más de un diente presentaban cerca de un 50 por ciento más de riesgo de deterioro cognitivo y un 28 por ciento más de probabilidades de recibir un diagnóstico de demencia. Los propios autores aclararon que se trata de una asociación estadística, no de una relación causal comprobada, y mencionaron otros factores que intervienen: inflamación prolongada, alimentación, acceso a atención odontológica y enfermedades previas.

La inflamación de encías, conocida como gingivitis, aparece en distintos estudios vinculada con enfermedades cardiovasculares, pulmonares, obstrucciones en vasos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares. Tampoco en estos casos se demostró causalidad directa, pero la asociación es lo suficientemente sólida como para que los controles odontológicos formen parte del seguimiento médico habitual de los adultos mayores.

Lo que la cartera sanitaria omitió mencionar

Cuando la gingivitis no recibe tratamiento, puede avanzar hacia los tejidos que sostienen los dientes y derivar en periodontitis, una afección que en etapas avanzadas provoca la pérdida de piezas dentales. Además del impacto físico, la falta de dientes puede reducir la participación social: algunas personas evitan conversar, sonreír o asistir a reuniones por incomodidad con su dentadura, lo que contribuye al aislamiento durante la vejez. Ni ese punto ni los datos de cobertura odontológica en jubilados del PAMI fueron incluidos en el comunicado oficial.

  • Sensibilidad dental: aparece cuando las encías se retraen y dejan expuesta parte de la raíz, o cuando hay bruxismo, el hábito de apretar o rechinar los dientes durante el sueño.
  • Férula nocturna: en casos de bruxismo puede reducir la presión sobre los dientes, aunque la evaluación profesional es indispensable para distinguir ese origen de otros que requieren un enfoque distinto.
  • Boca seca: ocurre cuando se produce menos saliva y dificulta masticar, tragar, hablar y percibir sabores; es un efecto secundario frecuente de varios medicamentos y puede aparecer asociada a diabetes, accidentes cerebrovasculares, alzhéimer y algunas enfermedades que afectan el sistema inmune.

La guía de Harvard y la pregunta que queda flotando

La guía de Harvard Health Publishing recomienda una serie de hábitos cotidianos para reducir los riesgos detectados, aunque la cartera sanitaria nacional no difundió el listado completo en su comunicación. En un país donde las obras sociales provinciales cubren apenas una consulta odontológica anual y los consultorios externos de hospitales públicos registran demoras de hasta seis meses, la advertencia técnica corre el riesgo de quedar en una hoja de papel.

¿Tiene previsto el Gobierno nacional garantizar el acceso a controles odontológicos periódicos para los adultos mayores que perciben la jubilación mínima, o seguirá dejando en manos del PAMI y de los efectores provinciales una política que la evidencia internacional señala como prioritaria?

IS
Ivana SchneiderPolítica provincial

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