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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diez años después, el Franco de Cruz Alta le marca el pulso al Clausura

El técnico nacido en Cruz Alta conduce a Gimnasia de Mendoza como puntero del Grupo A con 16 puntos. Empató con Boca sobre la hora, goleó a Independiente en Avellaneda y este viernes recibe a Defensa y Justicia.

PC
Pablo CettourDeportes · · 2 min de lectura
Diez años después, el Franco de Cruz Alta le marca el pulso al Clausura

A veces la primera división parece un club de amigos al que solo lo convocan a uno cuando se acuerdan. Darío Franco lo sabe bien: entre noviembre de 2016 y mayo de 2017 estuvo sentado en el banco de Aldosivi, y después se comió casi una década de ascensos, viajes y firmas de contrato en hoteles donde nadie lo reconocía. Pero este año, a sus 57, el cordobés de Cruz Alta volvió para quedarse. Y vaya si volvió: lidera el Grupo A del Clausura con Gimnasia y Esgrima de Mendoza, con 16 puntos en la tabla y la misma filosofía de juego que le enseñaron en el vestuario de Newell's, cuando todavía era un volante con apellido y no un técnico con manual bajo el brazo.

Los números, claro, son los números. Pero lo de Franco tiene otra lectura. Su equipo igualó 2-2 con Boca en el último minuto, le ganó 3-0 a Independiente en Avellaneda y este viernes recibe a Defensa y Justicia. Para un recién ascendido, parece mucho. Para uno que estuvo casi diez años dando vueltas por Instituto, San Luis de Quillota, Olmedo en Ecuador, el Gimnasia de Jujuy, Binacional en Perú, Almirante Brown, Quilmes y Arsenal, parece justicia poética.

El manual Bielsa, aplicado en Mendoza

Franco no se esconde. Dice, sin rodeos, que su fútbol es hijo de Marcelo Bielsa. Y lo desgrana con la precisión del que aprendió la lección en el lugar correcto. Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde, explicó. También aclara por qué grita desde el banco: Tienen que ver para que el equipo mantenga la concentración. Algo que en Mendoza, por ahora, está funcionando.

“Creo que superamos al rival de principio a fin; en los primeros 15 minutos, si anotábamos tres goles creo que estaba bien.”Darío Franco, tras el empate ante Boca

Los nombres propios del Mendoza de Franco

  • Agustín Módica: el delantero mendocino, goleador del torneo con 8 tantos.
  • Esteban Fernández: máximo asistidor del equipo, con 3 servicios.
  • Facundo Lencioni, Luciano Cingolani e Ignacio Sabatini: piezas clave en el mediocampo y el ataque.
  • Valor estimado del plantel: 16 millones de euros.

Antes de ser este técnico de identidad bielsista, Franco fue jugador. Y no uno cualquiera: integró la selección argentina dirigida por Coco Basile. Marcó cuatro goles en ese ciclo, entre ellos un cabezazo ante Inglaterra en el empate 2-2 en Wembley por la Copa Sir Stanley Rous, un tanto ante Hungría en Rosario en 1991 y dos goles ante Brasil. Currículum suficiente como para que nadie se sorprenda de que, después de una década en el barro del ascenso, el tipo haya vuelto a primera y esté arriba de todos.

La que viene: Gimnasia de Mendoza recibe a Defensa y Justicia, con Franco en el banco y la ironía a flor de piel. Porque a esta altura, pedirle que se acuerde de los ascensos suena casi un mal chiste.

PC
Pablo CettourDeportes

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