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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Doce series para acomodarse en el sillón: un recorrido que va del colapso a las comedias más luminosas

Una guía comentada para elegir qué mirar estas vacaciones, con opciones que van de los ocho capítulos breves de El colapso a las seis temporadas de Todas las criaturas grandes y pequeñas, pasando por suspenso escandinavo, intrigas conspirativas y dramas coming of age.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Doce series para acomodarse en el sillón: un recorrido que va del colapso a las comedias más luminosas

Vuelvo del recorrido por la grilla con esa sensación que deja una tarde larga frente al catálogo: el perfume a pochoclo recién hecho todavía pegado en la ropa, el control remoto tibio de tanto apretarlo y la certeza de que elegir la próxima serie es, en sí mismo, un pequeño acto de fe. Porque uno no sabe nunca qué necesita hasta que lo encuentra: a veces quiere un thriller que no lo deje ir a la cocina, a veces busca una comedia tibia que lo acompañe mientras lava los platos, y a veces, directamente, necesita que alguien le cuente una historia de gente común en un lugar común. Por eso me gusta esta selección de ficciones que se mueve entre el suspenso más áspero y la comedia más amable: hay opciones para todos los estados de ánimo, y la duración puede ser un buen punto de partida para decidirse.

De la distopia breve al refugio griego

El colapso propone ocho episodios de unos veinte minutos cada uno, todos filmados en plano secuencia, con relatos independientes que comparten un mismo escenario: el derrumbe de la sociedad. Es ideal para una sobremesa distópica, porque se entra y se sale sin compromiso. Del otro extremo del espectro está Los Durrell, con cuatro temporadas basadas en la obra autobiográfica de Gerald Durrell: una familia inglesa que abandona su país y se instala en la isla de Corfú, entre bichos, vecinos entrañables y paisajes que parecen pintados con acuarela. Para quien quiera un refugio sereno, es una apuesta segura.

Tres senderos para el suspenso

El género ofrece caminos bien distintos. La ruta del dinero es una producción danesa que arranca con un trabajador muerto en un parque eólico y termina destapando prácticas empresariales oscuras, de esas que incomodan al espectador tanto como al protagonista. Glue, creada por Jack Thorne, se ancla en un pueblo rural inglés: aparece un cadáver debajo de un tractor y lo que sigue es la radiografía minuciosa de un grupo de adolescentes que guardan secretos que nadie quiere escuchar. Y si la intriga pide conspiraciones a gran escala, Utopia, de Dennis Kelly, sigue a unos usuarios de un foro que se topan con el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes: desde ese momento, una organización empieza a perseguirlos.

Los dramas que interrogan los vínculos

Hay algo que me atrapa especialmente de The Virtues, y es ver a Stephen Graham cargando un duelo a cuestas: interpreta a Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con una hermana a la que lleva años sin ver. La serie se permite esos silencios largos que duelen en el pecho. En un registro distinto, Big Boys trabaja el duelo desde la vida universitaria: Jack llega a la facultad después de un año recluido en su casa tras la muerte de su padre, y conoce a Danny, su compañero de habitación. La ficción ya tiene tres temporadas y se ríe con la misma soltura con la que se quiebra.

Amistades adultas y oficios entrañables

Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston, indaga en amistades de hombres jóvenes que todavía no aprendieron a decir lo que sienten: una muerte, una boda y un romance desordenan las rutinas de sus personajes sin necesidad de grandes estridencias. Y para quien quiera quedarse un buen rato en el sillón, Todas las criaturas grandes y pequeñas acumula seis temporadas siguiendo al joven veterinario James Herriot en los páramos de Yorkshire, con partos de vacas a la madrugada, dueños de granja que desconfían y un humor inglés tan seco que a veces cuesta distinguir la broma del consejo.

Tres miradas de Russell T. Davies y una familia en llamas

Cierran el recorrido dos ficciones de Russell T. Davies y una comedia que desarma a cualquiera. Queer As Folk retrata la vida de tres hombres gays en el Manchester de los noventa, con la crudeza y la alegría que la convirtieron en referencia. Nolly, en cambio, le entrega a Helena Bonham Carter uno de esos papeles que parecen escritos a medida: encarna a Noele Gordon, la estrella televisiva británica que reinó en la pantalla y cayó en desgracia cuando nadie lo esperaba. Y si el plan es reírse hasta que duela el estómago, Such Brave Girls se centra en Josie, Billy y su madre soltera, tres generaciones de mujeres que dicen en voz alta todo lo que una familia educada se callaría en la sobremesa.

“¿Qué tipo de historia elegís para tu próxima serie: la distopia breve, el suspenso que no te deja parpadear, el drama que te revuelve algo viejo o la comedia que te devuelve al mundo un poco más liviano?”Renata Molinari
RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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