Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Paraná

Voces del Paraná

Drácula, vampiros de Staten Island y clanes de Tokio: la pantalla chica tiene muchas formas de chupar sangre

Un repaso por las series que llevan a los vampiros del relato gótico al humor, la animación y las artes marciales, con sus creadores, elencos y el ADN de cada propuesta.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Drácula, vampiros de Staten Island y clanes de Tokio: la pantalla chica tiene muchas formas de chupar sangre

Hay un olor a azufre y a vela derretida que se me viene a la cabeza cada vez que alguien me dice la palabra vampiro. Es un olor prestado, lo sé, porque los vampiros de verdad no huelen nada: son ficción, y la ficción es lo que mejor huele cuando uno se sienta en el sillón a esperar que la pantalla chica lo muerda un rato. Esta vez me propuse recorrer las series de vampiros que sobreviven al aluvión de sangre falsa, y me encontré con un mapa mucho más variado de lo que uno imagina. Porque los vampiros, hoy, ya no son sólo el conde que mira por la ventana de un castillo en Transilvania: hay versiones que hacen reír a carcajadas, otras que se animan en estilo anime y hasta hay clanes peleándose a los golpes en un hotel de Tokio. La sangre y lo sobrenatural siguen siendo el punto de encuentro, pero la experiencia cambia según a quién le abramos la puerta.

El Conde vuelve a casa, pero en pocos capítulos

La raíz literaria más obvia es la del irlandés Bram Stoker, y la serie Drácula —que llevan adelante Mark Gatiss y Steven Moffat, los mismos que se dieron el gusto con Sherlock— decide adaptar al personaje en apenas tres episodios de noventa minutos cada uno. Es una decisión audaz: en lugar de estirar al conde a lo largo de temporadas, lo condensan en una mini-serie que respira fuerte, con Claes Bang poniéndole el cuerpo y la mirada al vampiro más famoso de la literatura, Dolly Wells como la hermana de la víctima y John Heffernan completando el reparto. Es un Drácula que respeta al original pero se permite herejías, y eso, para quien conozca la novela, es parte del juego.

Risa en la cripta: cuando los vampiros son unos ridículos queribles

Si Drácula es la versión solemne, Lo que hacemos en las sombras es exactamente lo contrario: una comedia vampírica creada por Jemaine Clement y Taika Waititi que primero fue película y después saltó a la televisión con un éxito enorme. La premisa es genial en su simpleza: cuatro vampiros que comparten casa en Staten Island intentan sobrevivir a la vida cotidiana, con preocupaciones tan nobles como quién lava los platos, quién cuida al familiar humano y cómo se reparten el poder dentro del clan. El elenco es un regalo: Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal se turnan para hacer reír mientras la sangre salpica las paredes. Yo me reí hasta que me dolió la mandíbula, y eso es algo que un vampiro no debería provocarme.

Del control de Konami a la animación de lujo

Hay un lugar para la animación, y ese lugar se llama Castlevania. La serie toma como punto de partida el videojuego que Konami publicó en los años ochenta y se lo lleva al terreno del anime con una adaptación escrita por Warren Ellis que tiene la adrenalina de las peleas y el ritmo visual del género. Las voces —en el original— son de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James, y la propuesta le habla tanto al que jugó como al que nunca tocó un joystick. Es la confirmación de que los vampiros también se pueden dibujar.

  • NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de la novela de Joe Hill, con Ashleigh Cummings y Zachary Quinto. Tiene música de Mike Patton y efectos prácticos que ya casi no se ven, del tipo que se hacen con látex y un buen taller.
  • Penny Dreadful, la creación de John Logan que mezcla misterio, suspenso y thriller psicológico con un elenco de lujo: Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper. Es la serie para los que gustan del terror gótico con olor a perfume caro.
  • Tokyo Vampire Hotel, escrita y dirigida por Sion Sono, donde dos clanes vampíricos se enfrentan en una saga que cruza kung fu, erotismo y violencia desatada. El elenco reúne a Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho, y es, de toda la lista, la que más lejos lleva la idea del vampiro como criatura tribal y militante.

Cuando uno termina de pasar lista, se da cuenta de que tiene un menú entero para elegir: hay Drácula para los clásicos, Lo que hacemos en las sombras para los que prefieren morirse de risa, Castlevania para los gamers nostálgicos, Penny Dreadful para los amantes del terciopelo negro, NOS4A2 para los que buscan el cruce entre el terror y la carretera, y Tokyo Vampire Hotel para los que quieren ver vampiros peleando como si fueran personajes de un manga de los noventa. La pregunta que me dejo dando vueltas es la misma que le dejo a ustedes, lectores: ¿qué tipo de relato de vampiros les interesa más? Yo, si me apuran, confieso que vuelvo siempre al que me hace reír, porque la inmortalidad, al final, también se gana con buen humor.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo