El 35% que cambió el mapa: cómo impacta en el mostrador la falta de autos mexicanos
Con el vencimiento del acuerdo que permitía traer vehículos desde México sin arancel, varias marcas frenaron embarques y evalúan por dónde rearmar el abastecimiento. Qué modelos quedaron en el ojo de la tormenta y por qué, pese a todo, todavía no hay listas nuevas con subas confirmadas.

Vaya a saber cuántos argentinos entraron en estos últimos meses a una concesionaria con la idea clara de llevarse un Versa, una Taos o una Ranger y se toparon con la respuesta que nadie quiere escuchar: no hay, o por lo menos no hay en la cantidad y con los plazos que el comprador esperaba. La razón hay que buscarla lejos, en un acuerdo comercial que dejó de existir y que ahora obliga a pensar dos veces cada embarque que cruza la frontera desde México. La cuestión no es menor, porque detrás de cada modelo frenado hay un mostrador con menos alternativas y una lista de precios que, por ahora, contiene la respiración mientras las terminales evalúan cómo moverse.
El punto de inflexión tiene fecha: el 18 de marzo venció el ACE 55, el Acuerdo de Complementación Económica que durante años permitió el intercambio de autos entre Argentina y México sin pagar derechos de importación, con un tope anual cercano a los 773 millones de dólares. Cuando el reloj marcó el cierre, todas las unidades que aún no hubieran sido despachadas quedaron automáticamente alcanzadas por el arancel extrazona del 35%. Para dimensionar lo que eso significa alcanza con mirar qué modelos mexicanos tenían las marcas como pieza central de su oferta en el país: los Nissan Versa, Sentra y la pickup Frontier, que tenía previsto su desembarco en julio; los Volkswagen Taos, Tiguan y Vento; las Ford Bronco Sport y Maverick; el Honda ZR-V; los Kia K3 y K4 sedán; la Chevrolet Silverado y la RAM 2500. Una lista larga, variada, con presencia fuerte en segmentos que van del sedán compacto a la pickup pesada.
Un costo de importación que todavía no es suba en la calle
Acá conviene hacer una pausa y aclarar algo que en estos temas suele mezclarse y termina confundiendo al lector. Ese 35% es el impuesto que pesa sobre la importación de la unidad terminada; no es, en sí mismo, un aumento en el precio de venta. Lo que puede pasar, y ahí está la clave, es que las terminales decidan trasladarlo al público, absorberlo parcialmente o, como varias ya anticiparon, salir a buscar volúmenes desde otros orígenes para mantener la oferta en pie. Hasta ahora, la información que circuló en estas semanas no incluye listas nuevas con subas de esa magnitud confirmadas para cada modelo. Algunas marcas, incluso, comunicaron que el flujo de unidades embarcadas antes del 18 de marzo siguió entrando de manera escalonada hasta mayo, lo que amortiguó el primer impacto. El problema empieza cuando esas reservas se agotan.
Por otro lado, hay modelos mexicanos que ya venían pagando ese arancel sin que la noticia les cambie la vida. Es el caso de los BMW, los Audi y el Kia K4 GT Line, entre otros, que quedaron fuera del beneficio porque su contenido regional no alcanzaba el umbral que pedía el acuerdo. Para ellos, el escenario posterior al 18 de marzo es, en la práctica, el mismo que ya enfrentaban.
Qué puede pasar con la próxima crecida de ventas
- Más allá del ruido inicial, las terminales están en plena evaluación de cómo rearmar el abastecimiento: algunas buscan redirigir producción desde otras plantas fuera de México, otras analizan si el mercado argentino admite sostener el precio actual pese al nuevo costo, y unas terceras evalúan cupos limitados para no perder posición frente a la competencia.
- Mientras tanto, en los puntos de venta conviven dos situaciones: las unidades embarcadas antes del vencimiento, que siguen entrando con el beneficio original y permiten cumplir compromisos previos, incluidos los vinculados con planes de ahorro; y las nuevas órdenes, que ya quedaron fuera del esquema y whose llegada depende de cómo se resuelva el nuevo escenario.
- Para el comprador, la recomendación implícita es la misma de siempre en momentos de transición: informarse antes de firmar, comparar tiempos de entrega entre concesionarias y tener claro que la disponibilidad y la decisión comercial de cada marca serán, en definitiva, las que terminen definiendo qué se consigue, a qué precio y en cuánto tiempo.
La próxima crecida, por decirlo en el lenguaje que usa esta sección, todavía no se sabe si traerá más autos mexicanos, menos, o directamente un mapa de oferta reconfigurado de arriba abajo. Lo que ya quedó claro es que el mostrador argentino cambió de reglas en silencio, y que el 35%, por ahora, es más una amenaza latente que un aumento efectivo en la factura. Faltará ver cómo se acomoda cada marca en las próximas semanas. Si la historia de la frontera argentina sirve de algo, es para confirmar que en cuestiones de precio y oferta, lo que hoy parece calma, mañana puede ser creciente repentina.
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