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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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El chico de Jerry Maguire se animó a lo que nunca: Lipnicki se pone en la piel de un depredador junto a Chris Hansen

La película Primetime, que se vio en el Festival de Venecia con una ovación de siete minutos, reúne a Robert Pattinson como el periodista y al actor que fue niño prodigio en los noventa, ahora en un papel incómodo y arriesgado. Una conversación con él sobre desnudarse en escena, las criticas y el tipo de historias que quiere contar.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El chico de Jerry Maguire se animó a lo que nunca: Lipnicki se pone en la piel de un depredador junto a Chris Hansen

Venecia huele a popcorn caliente y a sal marina por la tarde. Esa mezcla, típica de las jornadas de prensa en el Lido, fue el fondo mientras vi a Jonathan Lipnicki sentado frente a periodistas de todo el mundo para hablar de Primetime, la película que acaba de presentar a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine y que se llevó una ovación de pie que, según cuentan quienes estaban ahí, se extendió durante siete minutos. Lo que más llamó la atención no fue el despliegue ni el nombre de Robert Pattinson en los créditos, sino algo más silencioso: ver a quien fue el nene de Jerry Maguire meterse de lleno en un papel que nadie se hubiera imaginado para él.

Para mí, que vi Stuart Little en el videoclub del pueblo de la sexta varias veces con mis primos en el 99, encontrarme hoy con el mismo pibe, ya con 35 años, encarnando a un hombre que cae en uno de los operativos del periodista Chris Hansen fue un shock. Es como cuando escuchás un disco que de chico te parecía aburrido y de grande entendés por qué lo era. Algo se reordena. Lipnicki interpreta a uno de los adultos que, contactado por internet pensando que hablaba con un menor, termina cara a cara con el conductor del programa y las cámaras encendidas. Eso es, ni más ni menos, lo que se conoce vulgarmente como una cámara oculta a un pedófilo. Y ahí está él, sin red.

De Jerry Maguire a un papel incómodo

El recorrido de Lipnicki empezó en 1996, cuando tenía cinco años y le pusieron una cámara delante de la cara para hacer de Ray Boyd en Jerry Maguire, junto a Tom Cruise y Renée Zellweger. Ese trabajo le valió un Critics' Choice Award y un Young Artist Award por su actuación infantil. Al año siguiente le llegó Stuart Little, una película que en 1999 recaudó cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo y tuvo una secuela. Después, el mapa se fue apagando de a poco. En su etapa adulta, dice el cable de la fuente de producción, apenas dos filmes suyos pasaron por cines, y Primetime es la segunda.

“Había rezado por un material oscuro. Quería probar que podía hacer algo distinto a lo que la gente esperaba de mí.”Jonathan Lipnicki

Una escena que lo intimidó de verdad

Acá viene el tramo que a mí, personalmente, me dejó pensando varios días. La película incluye una escena de desnudo frontal del actor. Lipnicki contó que ya había pasado por algo así en Lost Girls, la pieza que hizo en teatro, pero que esta vez el contexto del personaje hizo que la situación le resultara mucho más intimidante. No es lo mismo sacarse la ropa en un drama familiar que hacerlo mientras interpretás a alguien que está a punto de quedar al descubierto, literalmente y en todos los sentidos. Esa fragilidad es parte de lo que la película muestra.

  • El proyecto marca el paso en el corto del director Lance Oppenheim, que hasta ahora venía haciendo documental, y pasa a su primer largo de ficción.
  • La historia se inspira en los operativos reales del programa de Chris Hansen, donde adultos eran confrontados al creer que iban a encontrarse con menores.
  • El mecanismo mezclaba cámara oculta, interrogatorio periodístico y llegada de la policía, algo que abrió debates sobre los límites entre rating, periodismo y mano dura.
  • Pattinson interpreta a Hansen con la solemnidad del caso, mientras Lipnicki encarna a uno de los hombres que caen en la trampa.

Lo que queda flotando después de la conferencia, y también después de la proyección, es una pregunta simple pero molesta: qué hace un actor cuando decide jugársela por un papel que sabe que va a generar ruido. Lipnicki habló con una mezcla de alivio y de respeto por el riesgo. Contó por los campos, como hablamos en confianza, que la propuesta le llegó en un momento donde quería dejar de ser el chico simpático del cine familiar. Y Primetime parece, por todo lo que se vio en Venecia, ese punto de inflexión. Si la película encuentra público y la de abajo en las butacas se deja sin terror por el personaje, mejor pronto.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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