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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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El crédito se puso selectivo: tasas arriba del 90% y tarjetas con menos margen para las familias

Bancos y fintech ajustaron los requisitos para préstamos personales y límites de plásticos, en un contexto donde la mora de los hogares roza el 13% y el stock de financiamiento al consumo cae en términos reales. Los créditos hipotecarios son la excepción y crecen por encima de la inflación.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
El crédito se puso selectivo: tasas arriba del 90% y tarjetas con menos margen para las familias

El río en el puerto de Goya sigue bajo, casi como viene mostrándose en las últimas semanas, y la calma del agua parece contagiarle algo al bolsillo de la gente de a pie. Porque en la orilla de las finanzas personales también hay una marea que bajó: conseguir un préstamo o mover la tarjeta se volvió una tarea para elegidos. Los bancos y las fintech endurecieron las condiciones y, aun para los clientes con mejor historial, el costo financiero total ronda el 90% al 100% anual. La noticia, que me toca de cerca porque la escucho a cada rato en la mesa de los pescadores y en la cola del supermercado, marca un punto de inflexión para quienes pensaban en financiar una compra o simplemente pasar el mes con un poco de aire.

Menos plástico y menos margen

La diferencia se nota, sobre todo, cuando uno saca la tarjeta del bolsillo. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, me lo dejó bien claro: hay clientes con deudas irregulares que ya tienen los plásticos suspendidos, directamente cortados. Y a eso se le suman las restricciones que las entidades están aplicando para actualizar los límites, lo que achica el margen disponible a la hora de comprar. No es una cuestión de capricho: las entidades financieras concentran sus ofertas en personas con calificaciones crediticias más altas, las que en el mercado llaman los perfiles prime, y aun para ellos las ampliaciones salen con la calculadora prendida fuego.

Hay un detalle que a mí me parece clave y que a veces pasa inadvertido: los propios usuarios con mejor historial están mostrando menos ganas de endeudarse. Como me lo señaló Barbero, las dificultades para conseguir financiamiento conviven con una demanda más contenida entre quienes todavía pueden acceder. Es decir, no es solo que el banco no te preste; también es que, cuando puede, el cliente se lo piensa dos veces antes de firmar.

La mora que no afloja y los saldos que caen

Detrás de ese escenario aparece el dato más preocupante: el atraso en los pagos. El indicador de mora de los créditos familiares alcanzó el 12,9%, según el Informe sobre Bancos del Banco Central. Es un número alto, de esos que duelen, y explica por qué las entidades moderaron sus planes comerciales y concentran esfuerzos en recuperar a los clientes con dificultades para cumplir con sus obligaciones, antes que en salir a pescar nuevos deudores.

  • La tasa nominal anual para préstamos personales ronda el 60%, y el costo financiero total se ubica entre el 90% y el 100% anual.
  • La mora de los créditos de las familias llegó al 12,9%, de acuerdo con el Informe sobre Bancos del Banco Central.
  • Al cierre de agosto, el crédito total a las familias cayó 7,6% interanual en términos reales, según First Capital Group.
  • Los préstamos personales acumulan diez meses consecutivos de retroceso en su stock.
  • El saldo de tarjetas de crédito bajó 0,3% mensual y 10,1% interanual en términos reales.
  • Los créditos hipotecarios, en cambio, crecieron 3,1% mensual y 36,1% interanual en términos reales, con un stock de 8,6 billones de pesos.
“Para el bolsillo, el panorama combina menor acceso al financiamiento con costos que, según Barbero, superan ampliamente la evolución de los precios y los salarios.”Guillermo Barbero, socio de First Capital Group

El contrapunto lo dan los créditos hipotecarios, que muestran una dinámica completamente distinta. El saldo llegó a 8,6 billones de pesos, con un aumento real del 3,1% mensual y del 36,1% interanual, una expansión que le gana de mano a la inflación y que muestra que, cuando se trata de la casa propia, el sistema financiero todavía tiene hambre de prestar. La explicación más razonable pasa por la actualización de los capitales por UVA y por la decisión del Banco Central de habilitar montos más altos en relación con los ingresos del solicitante, algo que reactivó un mercado que venía años pisado.

Mientras tanto, en la otra vereda, las familias con créditos personales y tarjetas caminan por un sendero cada vez más estrecho, con tasas que devoran el sueldo y con bancos que, antes de prestar, miran el Buró como quien mira el parte del tiempo antes de salir a pescar. Como me decía Ramón, un pescador del río Paraná al que le consulté mientras arreglaba las redes: "Antes uno iba al banco y sacaba algo para comprar el motor; ahora ni te atajan el teléfono". Y tiene razón: para quien no tiene el historial impecable, la puerta del crédito personal está prácticamente cerrada. La pregunta que me queda dando vueltas, y que voy a seguir de cerca con la próxima crecida del río, es si esta selectividad se va a mantener cuando el caudal vuelva a subir y la economía reactive el consumo, o si los bancos van a terminar abriendo el grío de los préstamos personales antes que se les junte la mora en la puerta. Por ahora, lo único cierto es que pedir plata prestada se convirtió, para la mayoría de los argentinos, en una carrera con obstáculos cada vez más altos.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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