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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Pirata se lo llevó en la última del primer tiempo y Talleres se quedó con la bronca del clásico

Belgrano le ganó 1-0 a la T en el Kempes con un golazo de Hernández que entró desde el banco. Vicentini fue figura y los palos le negaron el empate al local.

PC
Pablo CettourDeportes · · 3 min de lectura
El Pirata se lo llevó en la última del primer tiempo y Talleres se quedó con la bronca del clásico

A veces el fútbol te da revancha en la jugada menos pensada. Talleres fue a buscarlo con todo, se comió la cancha, metió dos remates en los palos y deambuló por el área del Pirata como si fuera suya. Del otro lado, un pibe que entró desde el banco, sin pedir permiso, resolvió un clásico con una definición que todavía están repasando en el Kempes. La victoria 1-0 de Belgrano en el Mario Alberto Kempes, donde hizo de visitante en el interzonal de la fecha 11 del Clausura, dejó a la T masticando bronca y al Pirata celebrando con el alma.

Hernández, el que entró para cambiarlo todo

El gol llegó a los 41 minutos del primer tiempo, en la última jugada antes del descanso. Talleres se había ido arriba con la convicción del que juega de local, pero en una mala salida el balón le quedó a Belgrano. Avance por el costado izquierdo, centro al área, Fernández no pudo conectar y la pelota le cayó servida a Ramiro Hernández, que había ingresado por González Metilli. El delantero no perdonó: control y definición adentro, para desatar el silencio en las tribunas locales.

Zielinski movió el banco con criterio: además del gol, mandó a la cancha a Fernández por Passerini, y después sumó a Benítez, Longo y Velázquez para sostener el resultado en el mediocampo. Le salió redonda la lectura al técnico del Pirata.

Vicentini, el muro de Belgrano

Si el gol de la victoria fue el golpe anímico, lo que mantuvo el 1-0 fue un Manuel Vicentini en modo selección. El arquero del Pirata se quedó con todo lo que le tiraron. Le sacó por encima un cabezazo a Depietri que iba al ángulo, desvió al córner un tiro libre de Baroni, un pibe de 17 años que había entrado hacía segundos y que se encontró con el travesaño en el rebote. Y eso no fue todo: también controló un zurdazo de Rick que se había comido el palo minutos antes. Tres manos, dos palos ajenos y una actuación que en Córdoba ya se comenta por lo bajo.

Lo que se le escapó a la T

Talleres tuvo el partido en la cabeza y lo dejó ir. Rick estrelló un disparo en el poste, Valoyes encontró el arco vacío tras una salida desesperada de Vicentini y mandó la pelota afuera. El equipo de De Felippe generó, insistió, tocó y tocó, pero se topó con un arquero iluminado y con la mala fortuna de los palos. En una noche así, la suerte también se cuenta.

Belgrano, mientras tanto, pudo haber ampliado con un cabezazo de Zelarayán que se fue por arriba y con un remate del Chino desde el borde del área que pegó en el palo y se perdió por centímetros. No hizo falta: el gol del ingresado Hernández alcanzó para quedarse con tres puntos que valen oro en un clásico.

La que viene

El Pirata viene con rivales de peso en el cierre del Clausura y el próximo desafío lo espera en condición de local. La T, en tanto, necesita levantar la cabeza rápido porque se le viene un compromiso durísimo como visitante. Pero eso será otra historia. Hoy, en el Kempes, la alegría fue celeste y la bronca se quedó del lado de la T.

PC
Pablo CettourDeportes

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