El viaje que empezó en una tournée de malambo y terminó en la pantalla grande
Llega a las salas porteñas la ópera prima que Lorenzo "Toto" Ferro y Lucas Vignale filmaron con un chico de nueve años que sólo conoce Buenos Aires por el cine. Milo Barría es el protagonista, y detrás de cámara hay una historia de construcción colectiva y una ausencia reciente que vuelve al estreno inevitablemente emotivo.

Hay un olor a pochoclo recalentado y a butaca de pana que me lleva directo a la Sala Leopoldo Lugones, ese teatro del segundo piso del San Martín donde la luz baja y empieza el pacto de siempre: quedarte quieto durante dos horas y dejar que una historia te pase por encima. La semana que viene, en esa misma oscuridad, va a aparecer El tren fluvial, la película que Lorenzo "Toto" Ferro y Lucas Vignale cocinaron a fuego lento, con un niño como protagonista y la ciudad de Buenos Aires como personaje secundario que, en realidad, es el verdadero motor del asunto.
La cita es el miércoles 8 de octubre en la Lugones, y desde el viernes 10 se muda al Malba, así que los porteños que se la hayan perdido en los festivales por fin la van a poder ver en pantalla grande. Yo la había cruzado de refilón, sin tiempo, en alguna conversación de pasillo, y ahora que tengo la excusa formal me siento frente a la computadora a reconstruirla y me topo con una de esas películas que parecen pequeñas y te terminan ocupando bastante lugar en la cabeza.
Un chico que quiere conocer Buenos Aires
Milo tiene nueve años, práctica malambo y carga con la expectativa familiar de seguir los pasos de su hermana como bailarín. Lo que él quiere, en cambio, es subirse a un tren y conocer una ciudad que sólo conoce a través del cine. La decisión que toma es de las grandes: viaja solo. Ahí empieza todo, y ahí es donde la película deja de ser un cuento bonito para meterse en territorio más delicado, el de un pibe que se manda solo al mundo y tiene que arreglárselas con lo poco que sabe y con lo mucho que imagina.
Cómo se hizo, contada por sus directores
Lo que más me interesa, te soy honesta, es la cocina. Ferro contó que conocieron a Milo Barría en General Madariaga mientras trabajaban en otro proyecto, cuando el chico tenía ocho años y ya bailaba malambo. Algo de esa primera charla se coló en la película: la danza, pero también una idea sobre los trenes que acercó el propio Milo, y que terminó dándole nombre al film. No es un detalle menor: cuando un pibe de esa edad te tira una pista así, y vos la levantás y la convertís en título, algo de la confianza entre el equipo se nota en la pantalla.
El recorrido internacional le dio a la película un currículum que muchos cineastas envidiarían: arrancó en Perspectives, una sección de la Berlinale, siguió por el Festival Internacional de Cine de Uruguay y por New Directors/New Films, el ciclo que organizan el MoMA y Film at Lincoln Center en Nueva York. En la Argentina compitió en la internacional del BAFICI, donde se llevó una mención especial de FEISAL, y después pasó por Horizontes Latinos en San Sebastián. La sensación es la de un filmito que empezó en un pago chico y se fue ganando lugar en las mesas grandes.
La ausencia de Lucas
Vignale murió el 14 de junio, a los 28 años, en un choque de dos helicópteros en Río de Janeiro. Días antes había acompañado a Ferro en la exhibición de Nueva York, así que la función porteña va a tener una sombra larga, la de alguien que estuvo hasta el final empujando este proyecto. Para Ferro, seguir mostrando la película es una manera de mantener vivo algo de lo que fue, y uno, del lado de la butaca, lo entiende sin que se lo expliquen: hay obras que, cuando falta uno de los que las pensó, se vuelven un poco más doblemente valiosas. Quedan funcionando como homenaje y como prueba de que esa cabeza y ese ojo existieron.
Si te copa el cruce entre documental de observación y ficción, si te gusta el cine que se hace con lo que aparece en el camino, o si simplemente querés ver cómo Milo se las arregla en una Buenos Aires que conoce sólo por proyección, agendala. Las funciones en la Lugones y en el Malba son la oportunidad de verla con el marco que merece, y de despedir al mismo tiempo al cineasta que no va a estar sentado en la platea el día del estreno.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Dan Stevens será Alex Murphy en la nueva serie de Robocop para Prime Video

Un encendedor, un perro y un grito: la trastienda del llanto real de Drew Barrymore en la apertura de Scream

Todo lo nuevo en Max para febrero 2025: Series y películas imperdibles
