Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Paraná

Voces del Paraná

Portada — Vida —

Especialistas de Yale alertan sobre el impacto de la cafeína en el descanso y el rendimiento de los adolescentes

Neumólogas, psiquiatras e investigadoras de la universidad estadounidense detallaron cómo el consumo elevado de café, bebidas energéticas y productos saborizados puede alterar el sueño, provocar palpitaciones y deteriorar el desempeño escolar. Recomendaron evitar el consumo después de las 13 o las 14 y excluyeron a las bebidas energéticas de la dieta de menores de 18 años.

MB
Marcos BattistellaEconomía y agroindustria · · 3 min de lectura
Especialistas de Yale alertan sobre el impacto de la cafeína en el descanso y el rendimiento de los adolescentes

Un total de entre 50 y 200 miligramos de cafeína por unidad es lo que pueden aportar determinados sobres saborizados que circulan con facilidad entre adolescentes, según advirtieron especialistas de la Universidad de Yale. La cifra, superior a la de una taza de café filtrado de tamaño estándar, puso en el centro del debate a un conjunto de productos que suelen pasar desapercibidos en las conversaciones familiares sobre hábitos de consumo.

La advertencia fue formulada por la neumonóloga y especialista en sueño Sabhyata Agrawal, por la profesora asociada de Psiquiatría Grace Kong y por la investigadora del Departamento de Psiquiatría Jennifer Jiyun Park, todas pertenecen a la casa de estudios estadounidense. Las profesionales coincidieron en que las dificultades para dormir, los temblores, el nerviosismo, las palpitaciones, las molestias digestivas y una eventual caída del desempeño escolar constituyen señales suficientes para revisar cuánto café, bebida energética, gaseosa, chocolate, chicle o sobre saborizado consume un adolescente en su rutina cotidiana.

Efectos prolongados y un reloj biológico que se corre

Agrawal explicó que la cafeína comienza a actuar entre 30 y 45 minutos después de ser ingerida y que, entre cinco y seis horas más tarde, todavía permanece en el organismo aproximadamente la mitad de la cantidad consumida. Esa permanencia resulta determinante al momento de fijar horarios: la especialista recomendó evitar el consumo después de las 13 o las 14, según el horario habitual de descanso de cada adolescente, para no comprometer la calidad del sueño nocturno.

El cuadro se agrava, según describieron las especialistas, por un fenómeno propio de la adolescencia: el reloj biológico se desplaza hacia horarios más tardíos y vuelve más difícil el despertar temprano. Cuando el cansancio acumulado lleva a buscar un estimulante, el alivio transitorio puede terminar retrasando nuevamente el descanso y aumentando el agotamiento del día siguiente, configurando un círculo que tiende a perpetuarse en el tiempo.

  • Las bebidas energéticas deberían quedar excluidas de la alimentación de niños y adolescentes, según recomendó Park.
  • La cafeína no debería incorporarse antes de los 18 años, de acuerdo con la misma investigadora.
  • Los adolescentes pueden experimentar palpitaciones, ansiedad, temblores y molestias digestivas con cantidades menores que las que afectan a los adultos.
  • El consumo durante sesiones de videojuegos puede responder tanto al deseo de mantenerse despierto como a una costumbre compartida con otros jugadores, advirtió Park.

Traducido: el cuerpo de un adolescente procesa la cafeína de manera más sensible que el de un adulto, por lo que las recomendaciones generales de consumo masivo no resultan trasladables a los menores sin más. Kong, por su parte, señaló que los sabores dulces y frutales con los que se comercializan chicles y sobres saborizados disimulan el amargor característico de la cafeína y pueden favorecer que los jóvenes se inclinen a probarlos sin dimensionar la cantidad que están ingiriendo.

Una discusión que también pasa por las pantallas

Las investigadoras de Yale subrayaron que revisar las rutinas nocturnas forma parte del cuidado del sueño adolescente. Park explicó que la cafeína consumida durante los videojuegos puede responder tanto al deseo de mantenerse despierto como a una costumbre compartida con otros jugadores, en un contexto donde la luz de las pantallas reduce la producción de melatonina y, por lo tanto, profundiza el desajuste del reloj biológico.

En comparación con campañas de concientización previas centradas exclusivamente en el café de filtro, el cuadro que describieron las especialistas de Yale incorporó un universo de productos mucho más amplio, que abarca desde gaseosas hasta chicles y sobres saborizados, y que obliga a las familias a revisar no solo las bebidas calientes sino también la totalidad de la ingesta diaria de cafeína de los adolescentes.

MB
Marcos BattistellaEconomía y agroindustria

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo