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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Fito Páez, el piano de toda la vida y la Orquesta que quiere aprender a dirigir

El músico rosarino pasó por Otro día perdido, repasó su obsesión por la máquina orquestal, recordó junto a Pergolini la gira con Charly García y terminó cantando al piano lo que le pidieron los panelistas. Una charla a corazón abierto, con la música como hilo conductor.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Fito Páez, el piano de toda la vida y la Orquesta que quiere aprender a dirigir

A veces uno llega a un estudio de televisión y lo primero que registra no es la cámara ni el conductor, sino un olor a madera y a café viejo que parece escapado de un camarín de los años setenta. Eso sentí el otro día, cuando crucé la puerta del programa de Mario Pergolini y me encontré con un piano de cola esperando en el medio del set, todavía con la banqueta corrida, como si alguien acabara de levantarse. Fito Páez estaba ahí, sentado otra vez frente a las teclas, listo para repasar medio siglo de canciones y, de paso, contar una de esas cosas que uno imagina pero nunca había escuchado de su propia boca.

La máquina orquestal como obsesión

Lo que más me llamó la atención de la charla no fue la lista de hits que repasó, sino una confesión que deslizó casi de costado, mientras hablaba de sus proyectos pendientes. Fito dijo, textualmente, que le apasiona la máquina orquestal y cómo funciona, y que entre sus nuevos desafíos está aprender a dirigir una orquesta. No lo planteó como un capricho de estrella acomodada, sino como una curiosidad de oficio, de esas que uno carga desde chico cuando se da cuenta de que tocar una melodía propia es apenas la puntita de algo mucho más grande. Me acordé de esa frase de "El amor después del amor", cuando canta que todo empieza de nuevo, y me pareció que la definición le calzaba perfecto: para Fito, después del amor por el piano viene el amor por la masa de cuerdas y vientos.

“Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona.”Fito Páez

Charly, de espaldas y la melena como puesta en escena

Pergolini le tiró una pregunta que muchos teníamos guardada: por qué Charly García tocaba de espaldas al público en aquella gira que compartieron. Fito, con una media sonrisa, respondió primero con una salida bien suya: "Hay que preguntarle a Charly". Después, ya en serio, aclaró que el Flaco nunca terminó de explicar aquella decisión, aunque él siempre la leyó como una idea visual, casi cinematográfica: que el público viera una melena en movimiento mientras sonaba la música. Lo que más rescato de su relato es la admiración sin reproches. Para Páez, García era compositor, intérprete y, sobre todo, director de lo que pasaba arriba del escenario, un capo de escena nato del que uno aprende aun sin proponérselo. "Me sirvió porque aprendí un montón", resumió, y se le notó en la voz que no era una frase de compromiso: era un alumno hablando de su maestro.

Hubo un tramo de la conversación que me quedó dando vueltas, de esos que uno se lleva a la casa y sigue pensando en el colectivo. Fito contó que, unos quince años atrás, había armado un recital entero con temas de Charly que él consideraba conocidos de toda la vida, y se topó con gente que no los reconocía. Lejos de enojarse, se preocupó: pensó en voz alta sobre el lugar que ocupa ese repertorio en la memoria cultural, en cuántas canciones enormes se nos van perdiendo entre una generación y la siguiente. Yo me quedé mirando cómo acomodaba las manos sobre el piano mientras lo decía, como si ya estuviera buscando la manera de seguir arreglándoselas para que esas melodías no se caigan del mapa. Después volvió a sentarse, acomodó la banqueta y arrancó con "Al lado del camino", y más tarde con los temas que le pidieron los panelistas. La función siguió, el estudio se llenó de música y el olor a madera se mezcló con el del piano recién tocado. Yo, que había llegado pensando que iba a ver un simple paso por televisión, me fui con la sensación de haber estado en un ensayo abierto, de esos donde el artista se prueba y, sin querer, te abre la cabeza.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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