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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Güerrín, la cuenta que se desinfla: $51.390 en efectivo y el detalle que cambió el ticket

Una clienta pidió pizza, fainá y cerveza en la pizzería de Corrientes y pagó menos por elegir efectivo; el comprobante revela cuánto cuesta hoy uno de los íconos porteños.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 3 min de lectura
Güerrín, la cuenta que se desinfla: $51.390 en efectivo y el detalle que cambió el ticket

Tengo que decirlo de entrada: cada vez que alguien me pasa un ticket, lo primero que hago es mirar los números como si fueran las escalas del río en el puerto de Goya, porque ahí, en esa rayita, se entiende de qué va la cosa. Y esta vez el comprobante viene con una historia que vale la pena contar bien contada. Alicia Muro se sentó —o se paró, que de parado también se come en Güerrín— en uno de los mostradores más famosos de la avenida Corrientes, pidió su muzzarella, su fainá y su Heineken de litro, y cuando le llegó la cuenta se encontró con un número que, a simple vista, asusta un poco pero que después se acomoda gracias a un descuento que a veces pasamos por alto.

El subtotal de ese consumo, antes de ningún beneficio, marcó $57.100. Pero Alicia pagó en efectivo y entonces, como en una pequeña negociación silenciosa entre la clienta y la pizzería, se aplicó una rebaja del 10% que llevó el total a $51.390. Son $5.710 que se quedaron en el bolsillo y que la mayoría de las veces no aparecen en la conversación cuando uno habla de salir a comer en Buenos Aires.

Qué llevaba el pedido y cuánto costaba cada cosa

  • Pizza de muzzarella chica: $34.900, el componente más caro del ticket.
  • Cerveza Heineken de un litro: $18.200, el segundo gasto en orden de importancia.
  • Porción de fainá: $4.000, el ítem más accesible de los tres.
  • Subtotal del consumo: $57.100.
  • Descuento del 10% por pago en efectivo: $5.710 a favor de la clienta.
  • Total abonado: $51.390.

Cuando uno mira la composición del gasto, aparece un dato que a mí, como porteña de ley, me llama la atención: la pizza sola representa más del 60% de lo que se pagó en la mesa. Es el corazón de la salida, lo que justifica la visita, y a la vez es lo que más pesa en el bolsillo. La cerveza de litro, que en cualquier otra mesa sería la invitada de honor, acá queda en un segundo plano, y la fainá, esa masa de garbanzos que es casi un acto de fe en Güerrín, termina siendo el detalle barato que completa el cuadro.

Alicia Muro, la protagonista involuntaria de esta nota, decidió compartir el comprobante en una reseña de Google Maps, y de esa manera, sin proponérselo del todo, abrió una pequeña ventana al precio real de comer en un lugar que abrió sus puertas en 1932 y todavía sigue funcionando con el mismo mostrador donde la gente come de pie, en pleno corazón de la avenida Corrientes. El ticket aclaraba, eso sí, que no tenía validez como factura, una advertencia que aparece en casi todos los comprobantes no fiscales y que conviene tener presente para no confundir lo que se pagó con lo que formalmente se puede imputar a un gasto.

Más allá de los números, lo que deja este ticket es una pregunta que me llevo puesta hasta el próximo aumento: ¿cuánto termina pesando la forma de pago cuando uno elige dónde comer? Porque en este caso el efectivo no fue un detalle menor, fue lo que convirtió una cuenta de $57.100 en una de $51.390, y esa diferencia, en un país donde cada peso cuenta, no es una cifra menor. Habrá que ver, cuando llegue la próxima crecida de precios, cuánto queda de aquel descuento del 10% y cuánto se reordena la mesa.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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