Instituto le aguó la fiesta a un Boca que vino a guardar la ropa antes de la Sudamericana
El Pincha de Alta Córdoba se lo ganó con criterio al Xeneize suplente en el Kempes: gol de Alarcón de pelota parada y Monasterio cuidando el arco. La gloria cordobesa va por la clasificación internacional y sueña en grande.

Dicen que cuando un equipo va a jugar una semifinal copera, lo más sensato es guardar las joyas. Arruabarrena, con esa lógica de manual, mandó a Córdoba un Boca de lunes: siete cambios, el Gringo Valencia como única bala y el resto pensando en Vasco da Gama. La pregunta es si alguien le avisó al Pirata que el lunes, para él, también puede ser domingo.
Porque Instituto salió al Mario Alberto Kempes con la energía de quien sabe que está ante un cruce bisagra. Tres al hilo, la ilusión viva y la Copa Sudamericana en la mira. La Gloria no especula: sale, presiona y mete. Y así, en apenas veinte minutos, ya le había hecho trabajar a Montero más que a varios rivales juntos en un mes.
El gol que desató la fiesta
La pelota parada, ese arte que los equipos con hambre ejecutan mejor. Centro desde la derecha, cabezazo en el área y el entrerriano Alarcón, capitán y referente, la conectó de primera al primer palo. Ni discutirle al arquero. Golazo del zaguero, desahogo de una tribuna que ya se imagina escribiendo páginas importantes en esta temporada.
Antes, el local había tenido la más clara con Cerato, que entró solo por el sector izquierdo y probó al primer palo. El arquero xeneize, Monterito para los amigos, se lució y la mandó al córner. Daba la sensación de que el partido podía ser una noche brava para el visitante.
- Instituto: tres victorias al hilo y de repente la Copa Sudamericana deja de ser un sueño guaso.
- Boca: Reservó a la mayoría pensando en la semi ante Vasco, y en Córdoba se comió el primer cacho de la torta.
- Alarcón: el capitán se dio el gusto de gritar un gol en una noche que pide sangre caliente.
- Montero: la única cara nueva que se plantó firme en el arco xeneize.
- Valencia: arrancó de arranque, pero el equipo no lo abasteció como merece un nueve de selección.
El equipo de Diego Flores, un técnico que le imprime carácter a cualquier plantel, mostró por qué está donde está. Presión alta, juego directo y una defensa que no le regaló nada al rival. Mientras tanto, Boca intentó meterse en el partido con Palacios enganchando y el ecuatoriano Valencia haciendo de pivote, pero la idea no prosperó: el Pincha de Alta Córdoba se agrupó bien y le cortó los circuitos.
El antecedente más cercano, aquel 2-0 en la Bombonera de marzo con goles de Aranda y Bareiro, hoy parece un recuerdo de otra era. En aquella oportunidad Boca ganó con holgura; esta vez llegó con el equipo alternativo y se topó con un rival en alza, con un estadio a reventar y con la idea clara de hacer historia.
“Acá no se viene a pasear. La gente nos empuja y este equipo responde.”Ambiente en el Kempes, según el sentir de la hinchada local
Así las cosas, Instituto se va al entretiempo con la ventaja merecida y con el derecho a soñar. Boca, en tanto, tiene una decisión que tomar: ir a buscarlo con lo que tiene en cancha o cuidar el físico pensando en la semi de la Sudamericana. Cualquiera de las dos, el Pirata ya cumplió: le pintó la cara al grande y le demostró que en Córdoba no se regala nada.
La que viene: Instituto visita a un rival a confirmar, mientras Boca se meterá de lleno en la semana más importante del semestre con el cruce ante Vasco da Gama. Dos mundos distintos, dos urgencias diferentes. Una cosa es segura: la Gloria no se baja de la pelea.
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