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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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José Coronado se convierte en detective fuera de la pantalla en una Argentina que ya espera el nuevo policial de Pérez-Reverte

Basil es un actor que en su juventud hizo de Sherlock Holmes y ahora se topa, encerrado en un hotel isleño de 1959, con un crimen que le pide resolver como si fuera su personaje. Cuatro capítulos, dirección de Félix Viscarret y elenco español de primera línea para una ficción que Netflix pone en calle el viernes 25 de septiembre.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
José Coronado se convierte en detective fuera de la pantalla en una Argentina que ya espera el nuevo policial de Pérez-Reverte

A veces una serie empieza por un ruido y un olor a lugar cerrado antes de que aparezca un solo plano. En el caso de El problema final ese ruido es el viento de un temporal que aísla una isla y ese olor es el del papel viejo de un hotel donde nadie puede entrar ni salir. Ahí, entre cortinas pesadas y pasillos que huelen a naftalina, Netflix pone en pantalla una de las apuestas más atractivas del segundo semestre, con fecha confirmada para el viernes 25 de septiembre.

Leí la novela de Arturo Pérez-Reverte hace ya un buen rato y confieso que cuando me enteré de que la iban a adaptar pensé de inmediato en el laberinto que significa meter a un Sherlock Holmes de ficción dentro de un policial de ficción. La serie toma ese riesgo y lo resuelve con un giro ingenioso: el personaje central, Basil, es un actor que en su juventud interpretó al detective de Arthur Conan Doyle. Lo que a primera vista parece un capricho de casting es, en realidad, la pieza que sostiene toda la trama.

Una isla, un temporal y trece sospechosos

Estamos en 1959. Un temporal deja a trece personas aisladas en un pequeño hotel de una isla, una de esas islas británicas que la ficción convirtió en territorio de misterio. Entre los huéspedes está Edith Mander, una turista inglesa que aparece muerta en una habitación. Los primeros indicios apuntan a un suicidio. Sin embargo, como nos enseñó Agatha Christie hace ya un siglo, los suicidios demasiado convenientes suelen esconder otra cosa. Las contradicciones de la escena permiten advertir que hubo un homicidio, y entonces el problema se vuelve de todos.

El temporal impide la llegada de la policía. La incomunicación obliga a los huéspedes a investigar por su cuenta. Con el responsable entre los presentes, se configura un misterio de cuarto cerrado de manual, de esos donde cada segundo diálogo suma un sospechoso y quita otro.

Un elenco que mira de frente a los fans del género

José Coronado se pone en la piel de Basil, un veterano cuya carrera atraviesa un declive después de haber sido famoso por encarnar al detective más célebre de la literatura. Haber sido Holmes en la pantalla es, justamente, el antecedente con el que llega a este nuevo caso, porque los demás huéspedes, empujados por la urgencia, recurren a él como si el cine y la vida fueran la misma cosa.

La dirección está en manos de Félix Viscarret, un nombre que los lectores argentinos empezamos a asociar con proyectos que se toman en serio el oficio de contar historias. La producción es de MOD Producciones y el elenco que rodea a Coronado es de los que justifican por sí solos una suscripción: María Valverde como Adela Figueroa, Maribel Verdú, Martiño Rivas, Gonzalo de Castro, Pepón Nieto, Cristina Kovani y José Condessa completan un reparto pensado para que cada personaje tenga espesor propio y no quede como simple decoración de un enigma central.

Lo que dijo el protagonista

“Este proyecto me vincula directamente con los relatos de deducción de Conan Doyle y Agatha Christie. Es muy distinto a otros thrillers que hice en mi carrera y me genera mucha expectativa la brevedad del formato.”José Coronado

Cuatro episodios. Esa es una de las grandes decisiones de la miniserie y también una de las que más expectativa me genera como espectadora. En un momento en el que la paciencia del público se mide por temporadas que se estiran sin necesidad, apostar por un arco cerrado en cuatro capítulos de calidad es casi una declaración de principios. Permite cuidar el ritmo, profundizar personajes y no estirar la investigación más allá de lo que el propio misterio necesita para resolverse bien.

Quedan, como siempre en este tipo de ficciones, dos preguntas que cada espectador deberá responder cuando ponga play el 25 de septiembre. La primera es qué le interesa más de un policial con varios sospechosos: si la resolución del crimen en sí o el retrato de caracteres que se hace mientras se busca al culpable. La segunda es si Basil logrará estar a la altura del detective que alguna vez encarnó en la pantalla. Sospecho que, viendo cómo se mueven estos cuatro episodios, la respuesta nos va a gustar más de lo que imaginamos.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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