La estampida de la IA vació las góndolas de PC: el precio de la memoria se cuadruplicó y las ventas mundiales se desplomaron más del 20%
Entre julio y septiembre de 2026 se enviaron 62,7 millones de computadoras en el mundo, contra 78,5 millones del año pasado. La causa: los centros de datos que entrenan modelos de inteligencia artificial se llevan la mayor parte de los chips de memoria y dejan al mercado de consumo sin stock y con precios por las nubes.

El tercer trimestre de 2026 dejó una postal poco habitual en el negocio de las computadoras personales: las góndolas de las tiendas y los anaqueles de los mayoristas se vaciaron a un ritmo que no se veía desde los peores meses de la pospandemia. De acuerdo con la consultora IDC, entre julio y septiembre se despacharon en todo el mundo 62,7 millones de PC, una cifra casi un 20% por debajo de las 78,5 millones de unidades del mismo período de 2025. La contracción interanual fue del 20,1% y se convirtió en la más pronunciada desde el primer trimestre de 2023.
La medición de Omdia fue todavía más cruda: una caída del 21,2%, hasta 58,1 millones de equipos. En el desglose por formato, las computadoras de escritorio retrocedieron un 23,5% y las notebooks, un 20,6%. En otras palabras, la caída no se concentró en un solo segmento, sino que golpeó parejo al escritorio y al portátil.
Por qué la inteligencia artificial se quedó con los chips
La explicación hay que buscarla en un insumo muy específico: los chips de memoria. Para entender de qué se trata, hay que pensar en la memoria de una computadora como la mesada de la cocina: cuanto más grande es la mesada, más ollas y fuentes entran a la vez y más rápido se cocina. La DRAM hace de mesada principal (donde se apoya lo que se está usando en el momento) y la memoria flash NAND hace de alacena (donde se guarda lo que no se usa pero se quiere tener a mano).
Los centros de datos que entrenan modelos de inteligencia artificial vienen consumiendo una porción cada vez mayor de la producción mundial de esos dos tipos de chips. Ben Yeh, analista de Omdia, fue gráfico: hasta hace poco la memoria representaba alrededor del 15% del costo de fabricar una computadora; en el tercer trimestre de 2026 esa participación saltó a casi el 40%. La DRAM llegó a cotizar a 25 dólares en agosto, unas cuatro veces más que doce meses atrás, y la NAND alcanzó los 30,50 dólares, casi nueve veces su valor de un año antes.
Cómo funciona el traspaso del precio al consumidor
El mecanismo es directo y conocido. Cuando el insumo se encarece, el fabricante paga más por cada plaqueta de memoria que le coloca a una notebook o a un escritorio. Si quiere mantener su margen, sube el precio de venta; si quiere sostener el precio, come margen. En este caso, varios fabricantes optaron por una combinación de las dos cosas: trasladaron parte de la suba al público y, al mismo tiempo, ajustaron la producción porque vender menos unidades a un precio más alto suele ser preferible a inundar el mercado con equipos que luego no se colocan.
Jitesh Ubrani, director de investigación de IDC, sumó un factor extra: a comienzos de 2026, fabricantes y distribuidores adelantaron pedidos para cubrirse de las subas que ya se veían venir. Ese adelantamiento infló artificialmente los envíos del primer semestre y dejó al tercer trimestre con poca demanda real pendiente. "Los canales ahora están preocupados por cargar demasiado inventario en un mercado donde los precios altos frenan la demanda", resumió Ubrani.
El golpe no fue parejo: Apple aguantó, HP se hundió
- Lenovo mantuvo el primer puesto con el 25,7% del mercado, pero sus envíos cayeron un 22,9%, hasta 14,9 millones de unidades.
- HP sufrió la caída más pronunciada entre los grandes fabricantes, con un retroceso del 31%, hasta 10,3 millones de equipos.
- Dell bajó un 25%, hasta 7,6 millones de unidades despachadas.
- Apple resistió mejor que el resto: su contracción fue del 11,3%, con 6,8 millones de equipos enviados al mundo.
Qué falta para que el mercado vuelva a normalizarse
La pregunta que se hacen fabricantes, canales y usuarios es cuándo se reacomodará el equilibrio entre la demanda de chips para inteligencia artificial y la oferta disponible para computadoras, teléfonos y otros dispositivos de consumo. Los analistas coinciden en que la respuesta depende de dos variables que hoy son difíciles de predecir: cuánta capacidad nueva de fábricas de memoria entre en funcionamiento en 2027 y si el ritmo de construcción de centros de datos para IA se mantiene, se desacelera o se frena. Hasta que eso se despeje, la mesa de la cocina que es la memoria seguirá siendo chica para todos los que quieren cocinar a la vez.
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