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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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La IA en la escuela: aliada si se dosifica, lastre si se vuelve muletilla

Un relevamiento de PISA en más de 40 países muestra que los alumnos que usan chatbots con moderación rinden mejor en ciencias que quienes los evitan o los usan a diario. La diferencia se explica menos por la herramienta y más por el lugar que ocupa en la tarea.

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Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 2 min de lectura
La IA en la escuela: aliada si se dosifica, lastre si se vuelve muletilla

Ocho de cada diez estudiantes de países que integran la OCDE recurrieron al menos una vez a un chatbot de inteligencia artificial para una tarea escolar. El dato, lejos de ser una curiosidad tecnológica, abre una pregunta concreta: ¿importa más cómo se usa la herramienta que si se la usa? El último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, conocido como PISA, responde que sí, y que la diferencia no es menor.

Los alumnos que emplearon IA de manera moderada, sin convertirla en el paso inicial y automático de cada actividad, obtuvieron puntuaciones promedio más altas en ciencias que dos grupos opuestos: los que casi nunca la usaron y los que la usaron de forma casi cotidiana. La ventaja fue especialmente marcada en dos usos puntuales: resumir lecturas asignadas e investigar un tema nuevo antes de profundizar en él.

Cómo funciona el mecanismo que detectó PISA

El informe describe un círculo que se retroalimenta: a menor capacidad de lectura crítica, más difícil resulta detectar cuándo una respuesta generada por IA es incompleta o directamente incorrecta. Al mismo tiempo, delegar de manera sistemática las tareas de lectura, resumen o razonamiento en la herramienta reduce las oportunidades de desarrollar esas mismas habilidades. El resultado es un uso cada vez más frecuente de una herramienta que, paradójicamente, el usuario está cada vez menos preparado para controlar.

En términos simples, es como pasar de cocinar uno mismo a pedir comida por delivery: al principio ahorra tiempo, pero si se vuelve automático, se pierde la práctica de elegir ingredientes, controlar el fuego y corregir los errores que aparecen en la cocina.

“El uso moderado e intencional de la IA para las tareas escolares y el aprendizaje puede estar relacionado positivamente con el rendimiento estudiantil.”Informe PISA 2025 de la OCDE

La OCDE vincula el hallazgo con una premisa más amplia sobre cualquier tecnología educativa: el efecto depende de si se usa con un propósito definido o a ciegas. La analogía que eligió el propio documento es elocuente: del mismo modo que no nos ponemos en forma viendo deportes sino practicándolos, el aprendizaje no surge del consumo pasivo de contenido sino como una lucha cognitiva productiva entre la mente y material nuevo.

Qué falta para que la IA llegue a las aulas con reglas claras

  • Definiciones institucionales sobre qué usos son aceptables y cuáles equivalen a hacer trampa, ya que hoy dependen de cada docente o de cada colegio.
  • Capacitación docente específica para integrar los chatbots como apoyo al razonamiento y no como reemplazo del trabajo intelectual del alumno.
  • Formación previa en lectura crítica y verificación de fuentes, condición indispensable para que un estudiante pueda distinguir una respuesta correcta de una plausible pero equivocada.
  • Sistemas de evaluación que midan proceso y no solo resultado, de modo que copiar de la IA no se vuelva el camino más corto hacia la mejor nota.
  • Más evidencia longitudinal: PISA ofrece una foto del momento, pero todavía no hay datos que muestren qué pasa con estos mismos alumnos dos o tres años después.
NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia

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