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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La nueva guía de la OMS sobre fibra y por qué el desayuno puede ser el mejor lugar para empezar a cumplirla

La Organización Mundial de la Salud sugiere al menos 25 gramos de fibra por día en adultos. Modificar apenas lo que ya se come a la mañana, sumar líquidos y avanzar de a poco son las claves para llegar a esa meta sin malestar digestivo.

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Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 2 min de lectura
La nueva guía de la OMS sobre fibra y por qué el desayuno puede ser el mejor lugar para empezar a cumplirla

Sumar fibra a la dieta suena a una tarea pendiente que siempre queda para la semana próxima. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud, los adultos deberían incorporar al menos 25 gramos diarios de fibra presente de forma natural en los alimentos, una cifra que la mayoría no alcanza sin proponérselo. La primera oportunidad del día para acercarse a ese número es el desayuno, porque cualquier agregado pequeño sobre lo que ya se come suma sin obligar a reorganizar la mañana.

Cómo funciona el cambio gradual en el aparato digestivo

Aumentar la fibra de golpe puede provocar gases e hinchazón abdominal, sobre todo en personas que antes consumían poca. ElInstituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos recomienda acompañar ese incremento con suficiente líquido, ya que la fibra absorbe agua como una esponja y necesita hidratación para moverse sin molestias por el intestino. No existe una cantidad única de agua válida para todos: dependen del tamaño corporal, la salud, la actividad física y el clima del lugar donde se vive.

Opciones concretas para sumar fibra al desayuno

  • Yogur natural con frutos rojos, chía o lino molido: las semillas, al estar trituradas, liberan su fibra y se digieren mejor que enteras.
  • Tostadas o pan con huevo migrando a la versión integral, con palta y una fruta al costado, para reunir fibra, grasas saludables y proteínas en un mismo plato.
  • Avena como base, a la que se le pueden agregar frutas frescas, bananas en rodajas o manzanas ralladas.
  • Arroz integral, quinoa, batata o verduras salteadas que hayan sobrado de la cena, reusadas en una tortilla o un revuelto matutino.
  • Fruta entera antes que jugo, ya que la Asociación Estadounidense del Corazón advierte que el procesamiento del jugo reduce el contenido de fibra.

Qué dice la ciencia sobre la respuesta del intestino

La tolerancia a la fibra varía de persona a persona. Para quienes tienen síndrome de intestino irritable, el NIDDK señala que la fibra soluble, presente en avena, manzanas y semillas de lino, puede aliviar algunos síntomas, mientras que la insoluble, presente en cereales integrales y cáscaras, a veces los empeora. Una evaluación profesional permite ajustar qué tipo de fibra conviene incorporar y en qué cantidad.

Qué falta para que la recomendación llegue a la mesa de todos

El principal obstáculo no es la falta de información, sino la inercia: la dieta promedio suele quedarse muy por debajo de los 25 gramos diarios. La OMS también recomienda consumir al menos 400 gramos de frutas y verduras por día, una meta que comparte techo con la de fibra. La estrategia más realista parece ser modificar progresivamente lo que ya se desayuna, sumar líquidos, incorporar variedad y registrar cómo responde el cuerpo, antes que planificar una revolución matutina que termine abandonándose a los pocos días.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia

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