La pasta cremosa con choclo que te salva la cena de cualquier miércoles
Una receta sencilla, lista en media hora, que mezcla el dulzor del maíz con una salsa de queso bien argentina. Ideal para resolver sin complicarse y quedar como un rey en la mesa familiar.

Soy Carla Godoy y les confieso algo: hay noches en las que abrir la heladera parece una odisea. Pero si tengo un paquete de espaguetis y una lata de choclo cremoso en la alacena, sé que la cena está resuelta. Esta receta es de esas que uno aprende a querer: simple, rápida y con ese gustito casero que reconforta después de un día largo. Además, se hace en una sola sartén aparte de la olla de la pasta, así que tampoco ensuciamos medio mundo de utensilios.
El truco está en no tirar el agua de cocción
Antes de colar los espaguetis, guardá una taza del agua de la olla. Parece un detalle menor, pero es el secreto para que la salsa quede bien fluida y se enganche a la pasta sin cortarse. Después, un chorrito de ese líquido se suma a la leche y al queso y hace toda la diferencia.
- Hervir los espaguetis en abundante agua con sal el tiempo que indica el paquete.
- En otra sartén, cocinar la cebolla morada picada en aceite de oliva con una pizca de sal durante unos cinco minutos, hasta que quede tierna.
- Sumar el choclo dulce y saltear a fuego medio entre tres y cuatro minutos, hasta que se dore apenas.
- Bajar el fuego al mínimo y agregar la leche, la mitad del queso rallado y un chorrito del agua reservada. Revolver hasta integrar.
- Pasar los espaguetis cocidos a la sartén, mezclar a fuego bajo y, fuera del fuego, incorporar el resto del queso más pimienta negra recién molida.
La combinación del choclo dulce con la cebolla morada y el queso tiene algo que funciona muy bien. El dulzor del maíz equilibra la sal del queso y la leche aporta cremosidad sin necesidad de agregar crema. Eso sí: si en casa tienen queso crema o crema de leche, pueden sumar un poquito para una textura más untuosa. La nuez moscada, apenas una pizca, le da ese aroma cálido que muchos asociamos con las salsas blancas de toda la vida.
Cómo armar la mesa sin complicarse
Para servir, conviene repartir en platos hondos y terminar con un poco más de queso rallado y pimienta a gusto. El acompañamiento ideal, a mi entender, es bien fresco: una ensalada verde con hojas de estación, unos tomates cortados al medio con sal y oliva, o unas tostadas de pan de masa madre para aprovechar hasta la última gota de salsa. Si te copa la idea, una copa de vino blanco fresco va de maravillas con el dulzor del choclo.
Y ahora va lo que nunca puede faltar: el dato práctico para que armes la salida. Si te copa cocinar este plato, en Buenos Aires una buena opción para almorzar o cenar pastas caseras con onda es La Cocina de Mamá, en el barrio de Belgrano, donde por unos seis mil pesos por persona comés platos de pasta abundantes y con sabores de casa. Si andás por el centro, el restaurante Siamo nel Forno, en San Telmo, ofrece pastas artesanales con combinaciones originales que incluyen maíz y queso, en un rango de precios similar. Reservá con anticipación, sobre todo los fines de semana. Cocinar rico no tiene por qué ser complicado, y esta receta es la prueba.
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