La placa más cruel: Zilli se despidió de Gran Hermano y la final ya tiene a sus cuatro dueñas
Charlotte Caniggia ganó el versus decisivo y dejó a la exvedette afuera, con apenas un 2,1% de los votos positivos. Yipio Pintos, Luana Fernández y Solange Abraham ya tenían su lugar en la final.

La noche del lunes arrancó con ese zumbido particular que tiene la casa cuando se abre el sobre, una mezcla de aire acondicionado trabajando a full y perfume de alguien que se roció de más antes de salir al living, y yo ya estaba repantingada en el sillón con el control remoto en la mano cuando Santiago del Moro empezó a leer los nombres, y la verdad es que lo primero que sentí fue un alivio enorme cuando escuché a Yipio Pintos zarpando con su festejo clásico, porque la chica se lo había ganado con creces y uno, aunque mire el reality con la ironía de los años, no deja de alegrarse cuando ve que la laburadora de la historia sigue en carrera.
Después llegó el turno de Luana Fernández, y ahí me acordé de algo que el conductor remarco en cámara y que a mí me pegó fuerte: ella y Yanina Zilli eran las dos únicas que llevaban ciento noventa y seis días sin haber pisado la calle ni un segundo, una cifra que a cualquier lector de entre cuarenta y sesenta le suena directamente al cuerpo, porque uno piensa en seis meses y medio durmiendo bajo el mismo techo, comiendo lo que te dan, peleándote por la pava eléctrica y bancándote los caprichos de compañeras a las que no elegiste, y la conclusión es que llegar hasta acá ya es un título personal, más allá del premio grande.
Solange y la revancha pendiente
La tercera salvada fue Solange Abraham, y acá la historia tiene una vuelta de tuerca que a mí, particularmente, me conmovió, porque la pibe había pasado por Gran Hermano en el año 2011 y se había quedado en el mismo quinto puesto justamente por perder un versus, así que esta vez la oportunidad le caía como una especie de justicia poética, y cuando la escuché decir que venía a buscar la copa sentí que hablaba en serio, no con la verborragia fácil de otras ediciones, sino con esa hambre contenida que tiene alguien que ya sabe lo que es perder y no quiere repetir el trago.
“Me siento ganadora, llegué lejos, di lo mejor de mí. Fue un honor compartir esta casa con todas ustedes. Voy a extrañar este lugar.”Yanina Zilli, al salir de la casa
El versus que nadie quería jugar
Cuando quedaron solas Charlotte Caniggia y Yanina Zilli, la tensión se cortaba con cuchillo, y la confesión de Charlotte antes del sobre me pareció de las más honestas que escuché en todo el ciclo, porque la chica admitió sin vueltas que era su primer versus, que tenía miedo y que si se iba iba a llorar un par de días por la bronca de haber estado tan cerca de la copa y ver cómo otra se la llevaba, una frase que me sonó a verso de tango, casi como si estuviera hablando de un amor y no de un reality, mientras que Zilli, del otro lado, optó por meterse en la habitación y no escuchar nada, como si el cuerpo le pidiera protegerse de lo que venía.
El nombre que salió del sobre fue el de Yanina, y la imagen que me quedó grabada fue la del abrazo con Solange antes de cruzar la puerta y ese grito de ganalo, Sol que la exvedette largó mientras se alejaba por el pasillo, una manera de irse que a mí me reconcilia bastante con el personaje, porque más allá de los quilombos que habrá armado adentro, salir alentando a una compañera dice mucho de cómo se siente una en el fondo.
- Yipio Pintos: la uruguaya que festejó con su clásico baile y recordó que cada voto es plata.
- Luana Fernández: presente desde el día uno, completó los 196 días sin pisar la calle.
- Solange Abraham: viene de quedar quinta en 2011 también por un versus, ahora va por la revancha.
- Charlotte Caniggia: ganó su primer versus, confesó el miedo y se metió en la final.
Lo que viene: una semana con agenda cargada
Ahora la semana se viene brava y vale la pena repasarla para no perderse nada, porque este martes se va a conocer qué visitante se lleva el viaje a Bariloche, el miércoles habrá una nueva eliminación que dejará a sólo tres finalistas con chances, el jueves las chicas podrán ver sus propios castings de ingreso, una perlita que siempre deja tela para cortar porque una se ríe o se avergüenza al verse en la previa, y el domingo Santiago del Moro va a entrar a la casa para cenar con las que queden en carrera, un momento íntimo que suele regalarnos las mejores imágenes del ciclo, y a partir de ahí, señoras y señores, empieza la cuenta regresiva hacia la final.
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