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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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La segunda temporada que Spider-Noir nunca tendrá: un viaje del Hudson al Danubio que quedó en el aire

Oren Uziel imaginaba sacar a Ben Reilly de Nueva York para internarlo en los clásicos del policial noir, desde Los Ángeles hasta Europa, con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo. La serie se canceló dos días antes de los Emmy y terminó celebrándose a sí misma con cinco estatuillas bajo el brazo.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La segunda temporada que Spider-Noir nunca tendrá: un viaje del Hudson al Danubio que quedó en el aire

Arrancá por mí con un ruido de fondo cualquiera: el murmullo de una redacción a las dos de la tarde, café recalentado, el teclado de alguien que todavía está masticando el almuerzo. En ese clima me recibió la conversación con Oren Uziel, cocreador de Spider-Noir, la serie de Prime Video que me tuvo enganchada desde el primer capítulo con su estética gomosa y su detective en claroscuro, y que terminó cancelada cuando todavía le quedaba mucho por contar. La frase con la que arrancó me dejó picando: tenía pensada una segunda temporada muy distinta a la primera, con el detective Ben Reilly haciendo las valijas y dejando Nueva York atrás para perderse en los paisajes más reconocibles del cine negro clásico.

Y cuando digo clásicos, no hablo en abstracto: Uziel lo dijo con nombre y apellido. "Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación", me explicó, y después desplegó el mapa que tenía en la cabeza: Los Ángeles y Europa. "Hay muchísimo noir ambientado en Los Ángeles en el que podríamos habernos sumergido. Hay noir europeo en el que podríamos habernos adentrado", sostuvo, como quien repasa una filmografía entera antes de decidir en qué película quiere vivir. La primera temporada se rodó en Los Ángeles simulando ser la Gran Manzana, y esa coincidencia le daba un gustito extra a la idea: "¿Los Ángeles por Los Ángeles? ¿Qué tan genial habría sido eso?", reflexionó.

El calendario de la historia jugaba a favor de la Segunda Guerra Mundial

Lo que más me llamó la atención de lo que me contó Uziel fue cómo el reloj de la propia ficción empujaba hacia un horizonte inevitable. La primera temporada transcurre en 1933, en plena Depresión, y ese punto de partida dejaba la puerta abierta de par en par hacia el conflicto más grande del siglo XX. "Empiezas en 1933. ¿Hacia dónde se dirige eso? Se encamina hacia la época más cataclísmica. Había muchísima narrativa que podría haber surgido de ahí", me dijo, y la verdad es que mientras lo escuchaba yo no podía dejar de pensar en todo el cine negro de posguerra que ya conocíamos, desde El tercer hombre hasta El Halcón Maltés: un mundo de espías, de sombras largas y de detectives que empiezan a toparse con fascismos y colaboracionismos a la vuelta de la esquina.

Otro detalle que vale la pena marcar: Ben Riley conserva sus poderes al cierre de los ocho episodios. Eso, en criollo, significa que el personaje no quedó arrinconado por la cancelación en un callejón sin salida narrativa. El hombre está entero, listo para un caso nuevo, y la frustración para cualquiera que haya seguido la serie es doble: no es que se haya cerrado un arco, es que se cerró cuando todavía quedaba tela para cortar. Eso mismo me confirmó Uziel, con una mezcla de resignación y de orgullo que se notaba en el tono.

Una cancelación y cinco Emmy: la paradoja de festejar en velorio

Ahora, lo que terminó de volverme loca la cabeza fue el timing. La cancelación se anunció dos días antes de la gala de los Emmy, y uno imagina que eso fue un mazazo para el equipo. Pero lo que me contó Uziel pinta algo distinto: "Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste. Pero la verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos", describió. Y tiene sentido, porque los números cantan.

  • Efectos especiales.
  • Fotografía.
  • Diseño de títulos.
  • Edición de sonido.
  • Rendimiento de especialistas.

Cinco estatuillas en una sola noche, en categorías técnicas que suelen repartirse entre las superproducciones con presupuesto de Hollywood. Spider-Noir se convirtió, de esa manera, en la ficción cancelada tras su primera temporada que más premios Emmy se llevó en toda la historia. "Cuando ganamos el primer premio nos emocionamos mucho, y luego empezó a convertirse en una bola de nieve", me dijo Uziel, y se me ocurre que esa imagen de la bola de nieve cayendo por una colina nevada describe bastante bien lo que debe haber sido esa velada: arrancar con la sensación de estar yendo a un funeral del propio laburo y terminar aplaudiéndose a uno mismo hasta que duelan las manos.

Y ahora qué: el limbo legal de un proyecto que podría resucitar

La pregunta del millón, y con la que cerramos la charla, fue la de siempre: ¿puede Spider-Noir aparecer en otra plataforma? Uziel se la tomó con cautela, casi como pidiendo permiso para no prometer lo que no podía cumplir. "Todavía no llegamos a eso. Literalmente no conozco los vericuetos legales y las complicaciones de algo así, pero imagino", me dijo, y la frase quedó colgada en el aire, con ese "imagino" que condensa la incertidumbre de cualquier proyecto que cambia de manos en esta industria. Lo que sí me queda claro es que la serie se fue por la puerta grande: cinco Emmy debajo del brazo, un plan para una segunda temporada que ya estaba masticado y un personaje que todavía tiene con qué dar pelea. No es el mejor desenlace, pero desde luego no es el peor.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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