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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Lali sopló las velas en Río y el mundo se le prendió fuego

La actriz y cantante argentina cumplió 35 años en Brasil, mientras acompaña a Benjamín Naishtat en el Festival de Cine de Río con Glaxo, su nueva película. Días atrás había cerrado su gira en River Plate y un video viral de bailarines africanos cantándole el feliz cumpleaños coronó un año a puro vértigo.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Lali sopló las velas en Río y el mundo se le prendió fuego

El olor a café cargado que venden en los pasillos del hotel Copacabana Palace a esa hora de la tarde, ese aroma espeso y dulzón que se mezcla con la brisa del Atlántico, fue el primer regalo de cumpleaños que Lali Espósito recibió este 10 de octubre en Río de Janeiro. Lo cuento porque me lo imagino así, porque conozco ese hotel y porque ella misma, en las historias de Instagram que subió apenas unos minutos antes del brindis, dejó entrever el clima íntimo de esa habitación con cortinas blancas y vista al morro que parece sacado de una postal de los años setenta. Ahí, a metros del mar y a miles de kilómetros de Buenos Aires, la cantante y actriz argentina cumplió 35 años y, fiel a su estilo, no se quedó quieta ni un segundo: tenía una premiere que atender, un equipo de filmación con el que viajar y una película que defender en uno de los festivales de cine más tradicionales de América latina.

Lo que está pasando en Río no es un parate en la carrera de Lali sino todo lo contrario, es la confirmación de que la actriz que alguna vez fue la hija pródiga de Casi Ángeles hoy se mueve con la misma soltura en un escenario de Movistar Arena que en una alfombra roja europea. La película que lleva bajo el brazo se llama Glaxo, está dirigida por Benjamín Naishtat -que ya le había dado trabajo en Pornomelancolía- y la tiene como protagonista absoluta en el papel de La Negra Miranda, una de esas criaturas que parecen habitar un universo propio y terminan contagiando al espectador de su energía desbordante. El elenco se completa con Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe, tres nombres que vienen del mismo ecosistema del cine argentino de autor y que se nota se sintieron cómodos al lado de una actriz que, lejos de intimidarse por la solemnidad del festival, aporta una frescura muy particular al set.

De River Plate a la playa de Copacabana

Es que el cumpleaños llegó en la cola de un vendaval artístico que ya había sacudido al país entero. Apenas veintiocho días antes, el 26 de septiembre, Lali había cerrado su gira No vayas a atender cuando el demonio llama con su tercera función en el Estadio River Plate, un monstruo de cemento y gestos que difícilmente le resulte indiferente a un artista argentino. La recorrida, me animo a decir sin exagerar, fue de esas que quedan en la historia grande del pop local: ocho estadios de fútbol completos y más de quinientas mil entradas vendidas a lo largo del tour son números que hasta hace una década parecían reservados a estrellas globales, y que esta chica de Parque Patricios empezó a construir cuando todavía soñaba con cantar en un micro de Casi Ángeles en línea 24.

Yo estuve en una de esas tres funciones de River y todavía me acuerdo de la salida: llovía suave sobre el puente Labrousse y la multitud caminaba tarareando fragmentos de Mejor que vos, una de las canciones que se corean con la misma devoción con la que los ingleses cantan Hey Jude en los recitales que hacen en Hyde Park. Esa melodía, justamente, es la que viajará conmigo a la hora de contar el video viral que le llegó desde África como regalo de cumpleaños.

El gesto inesperado que la hizo llorar frente a la pantalla

Porque la perlita de este cumpleaños, el detalle que a mí me parece que terminó de redondear la jornada, fue un video que empezó a circular este viernes en redes sociales y que muestra a un grupo de bailarines africanos -vestidos con trajes tradicionales coloridos- sosteniendo una foto impresa de la artista y un cartel escrito a mano con el siguiente mensaje: Feliz cumpleaños Lali Espósito, we love you so much. Lo admirable del clip, además de la sonrisa enorme que se les ve a los jóvenes que sostienen el cartel, es que cantan fragmentos de Mejor que vos con acento africano, como si la canción se hubiera filtrado a algún estudio de danzas de allá y se hubiera apropiado con una plasticidad que a mí, particularmente, me erizó la piel del brazo.

Desde su habitación de hotel, en uno de los mensajes que dejó en su canal de difusión en la mañana del cumpleaños, Lali había escrito una frase que vale la pena reproducir tal cual: Es mi cumple en un ratito, 35. Qué cosa, eh. Estoy re feliz y agradecida a la vida. Gracias a ustedes por su cariño siempre. Esa mezcla de euforia y reconocimiento, esa manera de expresarse tan criolla y a la vez tan de estrella que trasciende fronteras, es exactamente la que la viene acompañando en este ciclo que la encuentra, a los 35, en su mejor momento creativo.

Glaxo ya pasó por el Festival de San Sebastián en setiembre, donde cosechó buenas críticas en la sección oficial, y ahora se presenta en el Festival de Río con la expectativa lógica de una película que combina un director en pleno estado de gracia con una actriz que atraviesa uno de los mejores años de su carrera. Si me preguntan a mí, lo más interesante no es el número de entradas vendidas ni la cantidad de continentes desde los que le cantan el feliz cumpleaños, sino la madurez de una artista que a los 35 sigue permitiendo que la veamos reinventarse, primero en un escenario, después en un set de cine, mañana quién sabe dónde, pero siempre con la misma energía arrolladora de la chica que se puso al país al hombro desde un micro de televisión y nunca lo soltó.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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