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Viernes, 16 de octubre de 2026
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No existe el cerebro izquierdo o derecho: la ciencia desmonta uno de los mitos más persistentes sobre la personalidad

Un estudio con más de mil participantes y el aporte de la Cleveland Clinic confirman que la especialización hemisférica no define el carácter ni el talento. El mito, que aún circula en aulas y oficinas de recursos humanos, nació de investigaciones con pacientes epilépticos.

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Ivana SchneiderPolítica provincial · · 3 min de lectura
No existe el cerebro izquierdo o derecho: la ciencia desmonta uno de los mitos más persistentes sobre la personalidad

La psicóloga Grace Tworek, de la Cleveland Clinic, fue categórica al referirse a la idea de que una mitad del cerebro gobierna la personalidad: las fortalezas individuales no prueban que un hemisferio determine el carácter de una persona. La especialista puso en palabras una discusión que la neurociencia viene dando desde hace años y que un estudio reciente publicado en PLOS ONE terminó de respaldar con cifras.

La investigación analizó la conectividad cerebral en reposo de 1.011 personas de entre 7 y 29 años. Los autores identificaron regiones con lateralización, como áreas vinculadas al lenguaje en el hemisferio izquierdo y redes de atención en el derecho, pero no hallaron evidencia de que esas conexiones se agrupen en un patrón global que favorezca a un hemisferio sobre el otro en cada individuo. Conviene recordar que la idea de clasificar a las personas como racionales o creativas según el lado dominante del cerebro carece de sustento en datos de esta escala.

Una verdad parcial que se transformó en mito

El punto de partida del malentendido es un dato verdadero: los hemisferios no hacen exactamente lo mismo. El izquierdo interviene de manera destacada en el lenguaje y controla el movimiento del lado derecho del cuerpo. El derecho participa en el procesamiento visual y espacial y controla el lado izquierdo. Esa distribución existe, pero no determina la manera de aprender ni el talento de cada persona.

Ambos hemisferios se comunican de forma permanente a través del cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que intercambia información entre las dos mitades. Esa coordinación es la que hace posible las tareas cotidianas: una conversación requiere procesar palabras, interpretar el tono de voz, leer gestos y manejar el contexto emocional al mismo tiempo, algo que ningún hemisferio puede resolver en soledad.

  • El mito nació de investigaciones con pacientes a quienes se les seccionó el cuerpo calloso para controlar crisis epilépticas graves, una situación excepcional que no representa el funcionamiento de un cerebro sano.
  • La Unesco advirtió que trasladar estas ideas al aula puede condicionar las expectativas sobre los alumnos y reforzar etiquetas sin base científica.
  • La clasificación de personas como de cerebro izquierdo o derecho se instaló en cuestionarios de internet, propuestas educativas y conversaciones cotidianas sin pasar por el filtro de la evidencia.
  • El estudio de PLOS ONE no encontró patrones de lateralización global, lo que refuerza la idea de que la especialización es una propiedad local de ciertas redes y no un rasgo de personalidad.

La persistencia del mito no es un dato menor. Definirse como poco creativo por considerarse analítico, o como desorganizado por asumirse artístico, puede desincentivar la práctica de habilidades que se entrenan con esfuerzo y método. La neurociencia disponible muestra que las funciones cognitivas se distribuyen en redes distribuidas en todo el cerebro, no en mitades que compiten entre sí.

El caso dejó al descubierto cómo un dato cierto puede derivar en una creencia falsa cuando se lo simplifica fuera de contexto. La próxima vez que alguien se defina como de cerebro derecho o izquierdo, conviene recordar que la evidencia apunta en la dirección contraria. ¿Cuántas decisiones educativas y laborales se habrán tomado en la Argentina sobre la base de un mito que la ciencia ya desmontó?

IS
Ivana SchneiderPolítica provincial

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