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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Paredes y el Maracaná: la pulseada entre el corazón y el desgarro

El capitán viajó a Río con lo justo, el Vasco espera en su cancha y Arruabarrena dejó la formación envuelta en un acertijo. Lo que se juega Boca esta noche, con o sin su conductor.

PC
Pablo CettourDeportes · · 2 min de lectura
Paredes y el Maracaná: la pulseada entre el corazón y el desgarro

Vamos a lo concreto: el Maracanã no espera a nadie y Boca tampoco tiene tiempo para ensayar misterios. La gran pregunta de la semana, la que se hizo carne en cada programa deportivo, en cada chat de WhatsApp y en cada barra de Unterhapur, tiene un nombre y apellido: Leandro Paredes. El diez se desgarró hace once días contra Instituto y, en lugar de quedarse en el spa de Ezeiza, viajó a Río con lo justo. Casi un héroe. Casi un disparate.

Arruabarrena no se la juega

El Vasco se vistió de copado y el Muñeco eligió no jugarse entero. Aceptó que Paredes entrenó "casi a la par del grupo", tiró la frase del año ("ya veremos") y se fue sin despejar la duda. Cuando le preguntaron por el esfuerzo del capitán, se le dibujó una sonrisa y soltó dos palabras que lo resumen todo: "Es Leandro". Traducción para los que no entienden el dialecto de Arruabarrena: se quiere meter aunque le reviente el isquio. Decisión final, sobre la hora.

“Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos.”Rodolfo Arruabarrena, DT de Boca

Lo que se juega Boca en Río

  • Ganar en los 90 para acceder directamente a la final.
  • Forzar la definición por penales si empata en el global.
  • Cuidar la integridad física de su referente sin tirar a la basura una serie que tiene medio encaminada.
  • Sacar al Vasco del Maracanã, donde al equipo carioca se le infla el pecho y se le caen los dientes al rival.

El técnico pidió cabeza fría. Dijo que no van "a volverse locos de entrada" y que el arranque tiene que ser con la calma de un equipo que sabe que el premio mayor está ahí, a una final de distancia. Con o sin el Laucha en la mitad de la cancha, Boca va a tener que decidir si lo protege para la final o lo arriesga ahora. Esa es la pulseada de verdad, la que se juega puertas adentro en Ezeiza.

Mi lectura, sin anestesia: si Paredes llega al banco, llega. Ponelo los últimos veinte minutos y dejalo hacer lo que sabe, que es lo que mejor hace: tocar, ordenar y bajarle el copete al partido. Si no llega, Meli y Lema se arreglan, y el Vasco se queda sin excusas. Lo que no puede pasar es perder el partido y al capitán en una sola noche. La que viene, en la Bombonera: por ahora el rival sigue siendo un misterio que se develará a las 19.45 con la planilla en la mano.

PC
Pablo CettourDeportes

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