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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Platense se quedó con las manos vacías: ganó, pero no le alcanzó

El Calamar se puso 2-0 arriba con goles de Mainero y Sepúlveda, pero el descuento de Canobbio a los 11 del complemento liquidó la ilusión. Fluminense se llevó la serie por 3-2 en el global y avanza a semifinales de la Copa Libertadores.

PC
Pablo CettourDeportes · · 2 min de lectura
Platense se quedó con las manos vacías: ganó, pero no le alcanzó

Dicen que el fútbol es ingrato, y anoche en Vicente López lo confirmó con la firma de un tal Agustín Canobbio. Platense hizo todo lo que tenía que hacer durante 45 minutos: salió a comerse la cancha, se puso 2-0 arriba y dejó la serie empatada. Pero al fútbol, amigo, le encanta guardar lo mejor para el segundo tiempo. Y lo mejor, esta vez, fue para el visitante.

Un primer tiempo para soñar

El equipo de Martín Palermo arrancó con la intensidad que el partido pedía. A los 29, el Mainero ese, el de siempre, el que no se guarda nada, capturó una acción colectiva y la mandó a guardar para abrir el marcador. El Calamar siguió yendo, no se conformó, y en tiempo adicionado de la primera etapa apareció Bruno Sepúlveda con un cabezazo letal dentro del área. Dos a cero, el estadio explotando y la serie igualada 2-2. Todo perfecto. Hasta que empezó el complemento.

A los 11 minutos del segundo tiempo, cuando todavía el pueblo de Platense estaba digiriendo el halago, Canobbio clavó el descuento que silenció todo. El Marrón, otra vez, necesitaba un gol más para forzar los penales. Y ese gol, sencillamente, nunca llegó.

  • Guido Mainero abrió el marcador a los 29 minutos con una definición tras jugada colectiva.
  • Bruno Sepúlveda amplió a los 47 del primer tiempo con un cabezazo en el área.
  • Agustín Canobbio descontó a los 11 del complemento y definió la serie.
  • Fluminense clasificó por diferencia de gol global (3-2) pese a la derrota.
  • Martín Palermo buscó variantes ofensivas con el ingreso de Franco Zapiola, sin éxito.

Palermo movió el banco, mandó a la cancha a Zapiola, cambió esquemas, se la jugó. Pero del otro lado estaba Thiago Silva, ese zaguero que parece inmune al paso de los años, y un arquero Fábio que cada vez que lo llamaron respondió. Los intentos del local se chocaron contra la defensa carioca y contra el reloj, que es el peor rival cuando necesitás dos goles y te queda media hora.

Platense se va de la Libertadores con una victoria en el bolsillo pero con la tristeza lógica del que quedó en el umbral. Ganó, compitió, le ganó al Fluminense en su cancha, pero la diferencia acumulada en los 180 minutos lo dejó afuera. Así de cruel es este deporte: a veces hacés todo bien y no te alcanza.

La que viene

Mientras el Calamar se acomoda y empieza a pensar en el torneo local, Fluminense ya se prepara para las semifinales de la Copa Libertadores y aguarda por su próximo rival. La historia de Platense en esta edición quedó trunca antes de tiempo, pero el equipo de Palermo se dio el gusto de ganarle un partido al conjunto brasileño. Y eso, aunque duela, también cuenta.

PC
Pablo CettourDeportes

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