Polinesia Francesa sin filtros: la vida cotidiana entre Tahití y Bora Bora según dos argentinos que hicieron raíces ahí
Constanza Coll y Juan Manuel Dordal cruzaron el Pacífico a vela y hoy viven en las islas de la Sociedad. Cuentan cómo es habitar un archipiélago de 250.000 habitantes, cuánto cuesta moverse y dónde conviene comer.

Les confieso algo: hasta ahora tenía la Polinesia Francesa en la cabeza como ese destino de postal, de bungalows sobre el agua y lunas de miel que se ven en la tele. Pero charlando con Constanza Coll y Juan Manuel Dordal, dos argentinos que llevan dos años instalados en las islas de la Sociedad a bordo de su propio velero, se me corrió el foco. Lo que encontré es otra cosa: un territorio auténtico, poco masificado y con apenas 250.000 personas repartidas en cientos de islas. Sí, leyeron bien, una densidad que en nuestra pampa bendita cuesta imaginar.
Cómo se llega desde Buenos Aires
Acá viene la primera aclaración práctica: no existe vuelo directo desde Argentina. La conexión más cómoda es vía Los Ángeles o Auckland, dependiendo de la aerolínea y la temporada. Desde Papeete, la capital ubicada en Tahití, moverse hacia las demás islas es bastante accesible: hay ferrys hacia Moorea con menos de 30 minutos de travesía y vuelos internos operados por Air Tahiti que cubren Huahine, Raiatea y Bora Bora. Para los que quieran algo más visceral, existe la opción de contratar travesías en velero con tripulación local o con operadores que reciben pasajeros a bordo, que es justamente lo que hacen Constanza y Juan Manuel en su propia embarcación.
“Es uno de los lugares más bellos que conocimos, y es perfecto para la vida a bordo.”Constanza Coll y Juan Manuel Dordal
El día a día en las islas
Lo que más me llamó la atención es que la vida cotidiana combina dos mundos que no suelen cruzarse: lo polinesio y lo francés. La danza tahitiana convive con el francés como lengua de enseñanza, y la cocina tiene al pescado fresco como gran protagonista. El idioma oficial es el francés y la lengua local es el tahitiano, dosicode muy útil para quien piense quedarse más de un tour relámpago. Para los amantes de la fauna marina, hay un dato que alegra: los delfines aparecen con bastante frecuencia en las travesías entre islas, así que hay que tener la cámara lista.
Cuándo conviene ir y cuánto sale
- Temporada seca recomendada: de mayo a octubre, con clima más estable y temperaturas moderadas.
- Temporada húmeda: de noviembre a abril, con lluvias más frecuentes.
- Alojamiento: desde pensiones familiares llamadas pensions hasta resorts de lujo sobre el agua en Bora Bora, especialmente los clásicos bungalows flotantes que todos tenemos en la cabeza.
- Costo de vida: elevado, comparable con Europa occidental, porque se trata de un territorio de ultramar francés.
Dónde comer: la posta local
Mi recomendación personal, basada en lo que me contaron y en lo que pude investigar: en lugar de caer siempre en los restaurantes de los resorts, hay que buscar las pensions y los pequeños mercados de Papeete y Moorea, donde se consigue poisson cru, el plato emblema a base de atún crudo marinado en leche de coco y limón. Por un precio mucho más razonable que en los hoteles, se come lo que come la gente del lugar y se entiende un poco más cómo se vive en este rincón del Pacífico que, a pesar de la distancia, cuando uno lo conoce de cerca se siente bastante menos lejano de lo que parece.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Verano 2026: el Nordeste brasileño y el Caribe se imponen en la agenda del turista argentino

Doulos Phos: el barco centenario convertido en hotel en la isla Bintan
