River pasó la escoba en Córdoba y dejó a Ponzio plantado en el banco, que es donde quiere estar
El 3-0 contra Belgrano fue casi un monólogo del Millonario en el estadio de Alberdi. Ponzio bancó a los pibes, le tiró flores a Angelito Correa y mandó a guardar a los que especulaban con su salida.

A veces conviene arrancar por lo que sobra: de entrada, el árbitro. Porque en Córdoba, donde River se floreó 3-0 contra Belgrano, el juez de turno decidió no complicarle la noche a nadie y dejó correr un partido que, por inferioridad manifiesta, terminó siendo una especie de entrenamiento con público para el conjunto de Núñez. Y si el árbitro no te silba en contra, el resto viene solo.
El equipo de Leonardo Ponzio venía de empatar en Junín y de cargar con algunas preguntas incómodas en la valija. Tres cambios, uno por línea: Ortega por Acuña, Moreno por Vera y Beltrán por Driussi. ¿Lesiones? No. Ganas de ganar. El técnico lo dijo sin rodeos: venían de tres partidos muy seguidos y hacía falta piernas frescas. Algunos esperaron y este domingo jugaron. Así de simple, así de claro.
Angelito, el que faltaba
Lo de Ángel Correa fue la frutilla del postre. El chico que llegó entre sombras y desconfianzas por fin gritó el gol que se le venía negando. Ponzio, que no regala elogios al azar, lo definió como un jugador de selección y hasta se permitió explicar el proceso: va entendiendo el mundo River, que no es fácil aterrizar en Núñez y comerse todo lo que se cocina alrededor. Pero tiene la calidad para hacerlo, dijo el técnico. Y punto.
“El protagonismo hoy es todo de los chicos, hicieron todo lo que veníamos haciendo. Si veo que disfrutan los jugadores, yo soy feliz.”Leonardo Ponzio
Esa frase define a Ponzio mejor que cualquier currículum. DT que cuando ve a la pibera contenta se contenta. Entrenador que prefiere la sonrisa del pibe antes que la tapa del diario. Y en medio del ruido que se viene armando con el nombre de un reemplazante para 2027, el técnico mandó un mensaje a los que dudan de su continuidad.
“Sé el lugar en el que estoy, nunca le voy a hacer daño a River y eso me deja tranquilo.”Leonardo Ponzio
La autocrítica que no le duele a nadie
El técnico aceptó que venían haciendo muchas cosas positivas sin terminar de plasmarlas en victorias. Los 16 puntos sobre 21 posibles son el espejo de un River que, por fin, traduce el juego en resultado. Mantener el arco en cero fue clave. Ponzio lo dijo con el tono de quien sabe que la defensa es el primer paso: da seguridad desde el mismo defensor hasta los delanteros. Y también deslizó que el doble cinco puede volver a aparecer cuando el partido lo pida, aunque esta vez apostó por la superioridad ofensiva con un enganche.
Lo que viene y lo que falta
¿Es este el punto de inflexión que necesitaba el equipo para sostener la candidatura al título, o todavía hay cuentas pendientes? La respuesta la dará el calendario. Por ahora, el que avisa no es traidor: River jugó serio, goleó sin despeinarse y Ponzio le tapó la boca a los que empezaron a despedirlo antes de tiempo. La que viene, el Millonario vuelve a casa y la parada exige la misma vara. Ganar, ganar y ganar.
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