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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Roseti 93, el rincón de Chacarita donde la música se escucha de pie y sin pantalla

Artlab, un galpón de 540 metros cuadrados regenteado por el DJ Gonzalo Solimano, cierra este domingo la octava edición porteña del festival MUTEK con una premisa que suena a provocación amable: guardar el celular en el bolsillo y dejarse llevar por parlantes de los años cincuenta.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
Roseti 93, el rincón de Chacarita donde la música se escucha de pie y sin pantalla

A esta altura del año, el río Paraná en el puerto de Goya viene bajito y las noticias de la costa se cocinan a fuego lento, así que aprovecho cualquier excusa para cruzar el puente y asomarme a lo que se mueve del otro lado. Esta vez la excusa llega desde Buenos Aires, más precisamente desde Chacarita, donde un galpón de 540 metros cuadrados se empecina en algo que parece de otro siglo: proponer escuchar música sin la compañía permanente de un celular. Se llama Artlab, funciona desde 2015 en Roseti 93 y este domingo cierra la octava edición porteña del festival MUTEK, un encuentro de música electrónica experimental y arte audiovisual que nació en Canadá en 2000 y que en estas pampas trae adelante el mismo dueño de casa, el DJ y productor Gonzalo Solimano.

Solimano nació en Villa Urquiza en 1979 y lleva varios años empujando una idea que, dicho por él mismo, parece casi una militancia: rescatar el ritual de escuchar música de principio a fin, sin saltos, sin notificaciones, sin la tentación del pulgar que scrollea. Para eso fue armando alrededor del lugar una colección de ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954, piezas enormes y warms que todavía hoy son referencia entre melómanos y estudios de grabación. Solimano cuenta que hay indicios de que esos equipos salieron de un cine porteño emblemático, aunque aclara que todavía no pudo comprobar del todo esa procedencia, un detalle que a mí, que vengo de un pueblo donde las historias se transmiten de boca en boca, me suena familiar: equipos con pasado, identidad a medio confirmar y un presente que los vuelve a poner en valor.

Audiófilos y Círculo de Sonido, los dos corazones del galpón

El espacio sostiene dos ciclos regulares que se reparten la semana. El primero se llama Audiófilos y es, justamente, la experiencia de sentarse a escuchar un álbum completo, de la primera a la última canción, sin interrupciones. La curaduría es abierta y ambiciosa: pueden sonar desde Miles Davis hasta Pink Floyd, pasando por Invisible o Massive Attack, y el formato elegido para cada obra —vinilo, CD o archivos lossless— se decide según cuál rinda mejor para ese disco en particular. Nada de playlist armada sobre la marcha, nada de saltar de tema cada dos minutos: la idea es volver a tratar al disco como una unidad y, de paso, recordar que la música pensada como obra completa tiene otra densidad cuando se la respeta.

El segundo ciclo es Círculo de Sonido, una sesión más bailable donde el house mantiene su lugar clásico con Solimano y otros DJs detrás de la consola. Ahí cambia el clima: la escucha detenida deja paso al cuerpo, al ritmo, a esa costumbre tan porteña de moverse con la música sin necesidad de explicarla demasiado. El galpón también recibe propuestas de jazz y eventos de arte visual, aunque la electrónica en sus distintas variantes sigue siendo el eje que ordena la programación.

MUTEK, la llegada del festival que piensa la electrónica en otra escala

Este domingo, Artlab se convierte en sede de cierre de la octava edición porteña de MUTEK, un festival que Solimano trajo al país en 2018. La propuesta de MUTEK apunta a la música electrónica experimental, al cruce con el arte audiovisual y al vínculo con nuevas tecnologías, con un perfil y una escala muy distintos a los de los festivales masivos de género. No es un predio colmado con escenarios enormes y griterío: es, más bien, un formato de sala, de detalle, de experiencia cercana, que en Chacarita encuentra un aliado natural.

“Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música.”Gonzalo Solimano, DJ y director de Artlab

Vinilo, CD y el debate con la inteligencia artificial

En la charla con Solimano aparece un dato que a mí, que peino canas y todavía discuto con el control remoto del estéreo, me saca una sonrisa: dice que los jóvenes muestran un interés renovado por los formatos físicos, y que al regreso del vinilo se suma un despertar del interés por el CD, ese disco chico que muchos dieron por muerto y que ahora vuelve a las bateas. La idea de fondo es la misma que mueve a Artlab: recuperar el objeto, el ritual, el tiempo largo de la escucha. Sobre la inteligencia artificial aplicada a la música, su postura es clara y la deja como una frase que sirve para discutir en cualquier mesa: la ve como un recurso muy potente, pero aclara que la clave es que te asista para crecer en la investigación y para simplificar procesos, no que haga la obra por vos.

Para quienes nunca fueron, la dirección es Roseti 93, en Chacarita, y la entrada es para los que estén dispuestos a dejar el teléfono en el bolsillo, aunque sea por un rato. Y ahora me tomo un instante para mirar hacia adelante, como hacemos los que vivimos pegados al río: la próxima crecida del Paraná se viene anunciando tibia y todavía sin amenaza, así que mientras el agua se acomoda, vale la pena cruzar hacia Buenos Aires y dejarse tentar por un galpón donde la música se escucha entera, de pie o sentado, pero siempre con los cinco sentidos bien despiertos.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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