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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ruta 40 en Neuquén: 30 kilómetros de calzada rota entre Junín de los Andes y Zapala

El tramo acumula pozos profundos y difíciles de esquivar. Viajeros frecuentes reportan cubiertas estalladas y daños mecánicos, y recomiendan circular de día, con velocidad moderada y una rueda de auxilio en condiciones antes de salir.

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Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 3 min de lectura
Ruta 40 en Neuquén: 30 kilómetros de calzada rota entre Junín de los Andes y Zapala

Quien planee recorrer la Ruta Nacional 40 en el sur argentino debe tomar nota antes de salir: el tramo que conecta Junín de los Andes con Zapala, en la provincia de Neuquén, atraviesa un estado de conservación que complica el viaje. A lo largo de unos 30 kilómetros de calzada se concentran pozos de dimensiones considerables, varios de ellos casi imposibles de esquivar sin reducir la marcha al mínimo.

El deterioro no es nuevo. Viajeros que conocen el corredor explican que la ruta viene acumulando problemas desde hace tiempo y que las lluvias recientes empeoraron el panorama. El agua dentro de los pozos agrega un riesgo extra: oculta la profundidad real del hueco y convierte el impacto en algo más brusco para la suspensión y las cubiertas.

Cómo funciona el daño en la calzada

Para entender el problema hay que pensar en la calzada como una superficie pensada para amortiguar el paso de miles de vehículos por día. Cuando la carpeta asfáltica se fisura y el clima patagónico hace su trabajo, el agua se mete por esas grietas, se congela de noche, se descongela de día y va abriendo cada vez más el material. El pozo es la etapa final de ese desgaste: la mezcla asfáltica se desprende y deja una cavidad que sigue creciendo con cada pasada de un vehículo pesado. En una ruta con este nivel de rotura, el pozo deja de ser un defecto del camino y pasa a funcionar como un obstáculo permanente.

  • Circular de día y a velocidad moderada, para ver los pozos con tiempo.
  • Llevar cubierta de repuesto en buen estado, ya que es el elemento que más reportan roto los viajeros.
  • Tener a mano el número de auxilio mecánico, porque la señal de celular en tramos cercanos suele ser débil.
  • Considerar el estado de la RN 52 y la RN 51, que también presentan deterioros según los reportes de los usuarios.

Los comentarios que dejaron automovilistas que pasan por la zona mencionan cubiertas estalladas y roturas mecánicas como consecuencia directa del estado de la ruta. Algunos dicen directamente haber descartado volver a hacer el viaje en auto mientras la calzada siga así. No son datos oficiales, sino la experiencia repetida de quienes usan ese corredor con regularidad.

El tramo es una de las puertas de entrada a destinos turísticos fuertes de la Patagonia, sobre todo en temporada estival. Eso significa que, de acá en adelante, el caudal de tránsito tiende a crecer sobre una calzada que ya viene pidiendo arreglo desde hace rato.

Qué falta para que llegue una solución definitiva

Lo que describen los viajeros es un cuadro de bacheo profundo y extendido, del tipo que no se resuelve con parches puntuales. Para que la calzada vuelva a estar en condiciones de tránsito seguro hace falta una intervención de fondo sobre la capa asfáltica en los 30 kilómetros más comprometidos, más un plan de mantenimiento que contemple el ciclo de hielo y deshielo propio del clima neuquino. Hasta que eso no ocurra, la recomendación práctica sigue siendo la misma que repiten quienes ya pasaron por ahí: salir de día, despacio y con la rueda de auxilio lista.

NS
Nahuel SosaTecnología y ciencia

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