Seychelles en detalle: rutas aéreas, costos de cada actividad y los principales puntos de cada isla
El archipiélago del Océano Índico combina playas de granito, un bosque declarado Patrimonio de la Humanidad y una gastronomía de raíces variadas. Mahé, Praslin y La Digue concentran la mayor parte de la oferta para el viajero.

Seychelles se ubica a unos 1.500 kilómetros de la costa de Kenia y reúne playas de granito antiguo, un bosque reconocido como Patrimonio de la Humanidad y tortugas gigantes que cruzan los caminos. Casi la mitad de su territorio está protegido como reserva natural. El viaje suele organizarse en torno a tres focos: Mahé, que concentra el aeropuerto y la capital; Praslin, con el Vallée de Mai; y La Digue, una isla que se recorre en bicicleta. Desde Buenos Aires existen vuelos de conexión, y el precio de las actividades permite armar un presupuesto con anticipación.
Mahé: la puerta de entrada
Mahé es el punto de llegada obligado, ya que allí funciona el aeropuerto internacional. Victoria, su capital, es una de las ciudades más pequeñas del mundo y puede recorrerse en una mañana. El mercado central merece una visita, especialmente los sábados, cuando los pescadores exponen atunes, pargos y pulpos desde temprano, mientras los puestos de canela, vainilla y especias dan carácter al lugar. En el interior, el Parque Nacional Morne Seychellois cubre buena parte de la isla y alcanza los 905 metros de altitud. La caminata a Copolia, de algo más de una hora, lleva a una cúpula de granito con plantas carnívoras en las grietas y una vista panorámica del mar.
Las playas se reparten por toda la costa. Beau Vallon, al norte, cuenta con buena oferta gastronómica en sus alrededores; Anse Intendance, al sur, se caracteriza por su oleaje fuerte; y Anse Takamaka se distingue por estar rodeada de árboles.
Praslin y La Digue
Praslin se alcanza en quince minutos en avioneta, desde 120 dólares por tramo, o en una hora en catamarán, desde 65 dólares. Su atracción principal es el Vallée de Mai, un bosque de 19 hectáreas declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983, donde crece la palma de coco de mar, cuya semilla puede pesar hasta 25 kilos. La entrada cuesta 31 dólares. En la misma isla se encuentran Anse Lazio, de arena fina y granito rosado, y Anse Georgette, de acceso controlado y menor afluencia de visitantes.
La Digue está a quince minutos en ferry desde Praslin. Tiene apenas diez kilómetros cuadrados y prácticamente no circulan autos, por lo que las bicicletas, que se alquilan desde 7 dólares, son el medio habitual para desplazarse hasta Anse Source d'Argent.
Costos de las actividades
- Fábrica de té de Morne Blanc, en Mahé: alrededor de 3,50 dólares.
- Destilería Takamaka, en Mahé, con degustación de ron artesanal: 9 dólares.
- Excursión que combina la fábrica de té y la destilería: cerca de 200 dólares por persona.
- Vuelo en avioneta a Praslin: desde 120 dólares por tramo.
- Catamarán a Praslin: desde 65 dólares.
- Entrada al Vallée de Mai: 31 dólares.
- Alquiler de bicicleta en La Digue: desde 7 dólares.
La cocina local refleja las influencias del Océano Índico. Entre sus platos figuran el curry de pulpo en leche de coco, el pescado con salsa criolla de tomate, cebolla y jengibre, la ensalada de palmito y el ladob, una banana cocida en leche de coco con azúcar y vainilla. El mercado de Victoria es, según el material consultado, el mejor punto de partida para conocer esta cocina.
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